sábado, diciembre 08, 2007

Andrés Eloy Blanco y sus infinitos hijos: el pueblo.

Andrés Eloy Blanco (1896-1955).
Poeta, cuentista, dramaturgo, periodista, biógrafo, orador y ensayista venezolano nacido en Cumaná.
Hacia 1913 se cuenta como uno de los integrantes del Círculo de Bellas Artes y en 1918 publica El huerto de la epopeya (drama en verso) y es encarcelado en la Rotunda por participar en manifestaciones estudiantiles.
Estudia derecho en la Universidad Central de Venezuela y en 1921 edita Tierras que me oyeron.
En 1922 publica Los Claveles de la puerta. En 1923 obtiene el Primer Premio en los Juegos Florales de Santander con su poema Canto a España. Viaja a la península para recibir el premio, permaneciendo en Europa durante más de un año. Allí conoce los movimientos de vanguardia de la época. En 1924 viaja a La Habana, donde se reúne con exiliados gomecistas e intelectuales cubanos.
Al regreso publica El amor no fue a los toros. En 1928, comienza a editar el periódico anti-gomecista -El Imparcial-. Después del golpe del 7 de abril de 1928 es hecho prisionero nuevamente en La Rotunda, trasladado más tarde al Castillo Libertador de Puerto Cabello y finalmente confinado en Timotos y luego en Valera.
En 1932 se le permite regresar a Caracas por estar enfermo, pero prohibiéndole publicar en la prensa y hablar por radio. En 1934 aparece Poda, que es el saldo de su producción entre 1923 y 1928. En 1935 publica La aereoplana clueca, volumen de cuentos con un gran sabor humorístico que desembocará en el semanario -El Morrocoy Azul-. Después desempeña varios cargos públicos.
El 1936 se produce una manifestación en Caracas, la cual es ametrallada por órdenes del gobernador del Distrito Federal. Comienza la expulsión de dirigentes políticos, a los que se acusa de extremistas. La actitud de Andrés Eloy Blanco es de franca protesta. Es, además, uno de los miembros de la Organización Revolucionaria Venezolana (ORVE), mal vista por el gobierno.
Se estudia en las esferas oficiales la conveniencia de alejar al poeta del país y lo designan Inspector de Consulados. Con este carácter viaja por Cuba, Estados Unidos y Canadá. Más tarde renuncia a la Inspectoría de Consulados y retorna a su país. En 1937, funda, junto a otros, el PDN (Partido Democrático Nacional), y es elegido diputado. En este mismo año publica Barco de Piedra (poemas), Abigaíl (teatro) y Malvina Recobrada (prosas poéticas).
En 1938 publica Baedeker 2000 (Poemas). Posteriormente se introduce de lleno en la política, siendo uno de los fundadores del partido Acción Democrática y trabaja para la candidatura de Rómulo Gallegos (1941). En 1942 publica Navegación de altura (recopilación de artículos políticos). En 1944 se casa con Lilina Iturbe y a finales de 1946 preside la Asamblea Nacional Constituyente. En 1947 publica Vargas, albacea de la angustia (biografía). En 1948, el presidente Rómulo Gallegos lo designa Ministro de Relaciones Exteriores.
Tras el derrocamiento de Rómulo Gallegos, Acción Democrática es disuelta y el poeta y su familia salen de Venezuela a Cuba para trasladarse luego a México. Lejos de la contienda política, Andrés Eloy Blanco escribe de nuevo. De este retorno a la creación literaria encontramos: A un año de tu luz (1951) y Giraluna (1955).
El 21 de mayo de 1955 fallece trágicamente en Ciudad de México. Su última intervención pública, a horas del deceso, fue un discurso, en el cual llamó a lo mejor del espíritu venezolano a seguir viviendo.
Como poeta gozó con sus poemas de una popularidad que tal vez sólo tuvieron Abigail Lozano (1821-1866) durante el siglo XIX, Andrés Mata (1870-1931) a principios del presente, Aquiles Nazoa (1920-1976) a partir de los años cincuenta o Víctor Valera Mora (1935-1984) en los últimos tiempos.
Pocos de los creadores con el verso han logrado tan alta estimación pública, cosa que se pone de manifiesto con los textos que él recogió en su libro "Poda". Su obra contiene un registro muy amplio: toca lo personal, como en "El alma inquieta"; lo geográfico y lo telúrico ("El río de las siete estrellas"); se hace eco de las tradiciones ("El limonero del Señor"); es juguetón ("El conejo blanco" o "El gato verde"); suyos son romances sobre tradiciones, como el de "La loca luz Caraballo"; la transida emoción filial le lleva a concebir el que muchos consideran su mejor poema: "A un año de tu luz" o dejar escrito el viril testamento en su "Canto a los hijos".

viernes, diciembre 07, 2007

PALABRAS HOMÓFONAS.

Hay una serie de palabras que suenan igual, que el oído percibe de la misma forma, pero que tienen diferente escritura. Lo que las distingue gráficamente no es más que el cambio de una o dos letras. Sin embargo, en cuanto al significado son diametralmente diferentes. Desde el punto de vista técnico, estas palabras se llaman homófonas."Homo" proviene del griego y quiere decir "igual". Fono", también del griego, significa "sonido". Como siempre, sólo trataremos algunas.
Bello/ Vello.
Bello. Adjetivo. Que tiene belleza.
Vello. Sustantivo. Pelo que sale más corto y suave que el de la cabeza y de la barba, en algunas partes del cuerpo humano.
Cauce/ Cause.
Cauce. Sustantivo. Lecho de los ríos y arroyos.
Cause. Forma del verbo causar.
Bazo / vaso.
Bazo. Sustantivo. Víscera propia de los vertebrados, de color rojo oscuro y forma variada, situada casi siempre a la izquierda del estómago, que destruye los hematíes caducos y participa en la formación de los linfocitos.
Vaso. Sustantivo. Pieza cóncava de mayor o menor tamaño, capaz de contener algo.
Ay/ hay.
Ay. Interjección que expresa dolor o sorpresa. Se usa a menudo como sustantivo masculino. Su plural es ayes.
Hay. Forma del verbo haber.
Haber / a ver.
No debe confundirse el infinitivo haber con la expresión homófona a ver, constituida por la preposición a y el infinitivo ver.
A ver es una expresión fija que presenta distintos valores y usos en muchos de los cuales puede reemplazarse por veamos, lo que pone de manifiesto su relación con el verbo ver y no con haber: A ver con quién aparece mañana en la fiesta [= Veamos con quién aparece mañana en la fiesta]; A ver si te atreves a decírselo a la cara [= Veamos si te atreves a decírselo a la cara].
Censual / sensual.
Censual. Adjetivo. Perteneciente o relativo al censo.
Sensual. Adjetivo. Perteneciente o relativo a las sensaciones de los sentidos.
Aprehender y aprender.
Aprehender: sujetar, asir. Después de una larga persecución, lo aprehendieron.
Aprender: adquirir conocimientos. Le costó aprender esa explicación.
Haya /Aya.
haya1.
1. f. Árbol de la familia de las Fagáceas, que crece hasta 30 m de altura.
haya2.
Primera persona del singular del presente del subjuntivo del verbo haber.
Aya. Persona encargada en las casas principales de custodiar niños o jóvenes y de cuidar de su crianza y educación.

jueves, diciembre 06, 2007

DUDAS: INFRINGIR - INFLIGIR.

Al cruzarse en la mente del usuario estos dos verbos, no es nada infrecuente que nos tropecemos con normas *infligidas, derrotas *infringidas, heridas *inflingidas.
Acaso pueda ponerse orden en este maremágnum, si atendemos a que la voz infligir presenta la misma raíz que afligir y que produce aflicción, pues alude siempre a golpes, castigos, humillación o derrota; en cuanto a infringir se relaciona con infracción, infractor, pertenecen a su familia léxica también voces como fractura, frágil, y alude siempre al quebrantamiento de normas, leyes, órdenes.
Infringir.

Quebrantar [una ley, un precepto o un acuerdo]’: «A usted, don Modesto, le podrá parecer que infrinjo las disposiciones legales, y yo estoy de acuerdo, pero no soy el único» (GaBadell Funeral [Esp. 1975]); «—Quedan detenidos. —De ninguna manera. No estamos infringiendo la ley» (Ramos/Lejbowicz Corazones [Arg. 1991]).
No debe confundirse con infligir (se) (‘causar (se) [un daño]’; como ocurre en este ejemplo:
«En el séptimo asalto Hurtado le infrigió otra herida en la frente» (DAméricas [EE. UU.] 25.6.97); debió decirse le infligió. No existe el verbo infrigir, error achacable al cruce con infligir: Has infrigido nuestro pacto.
Infligir (se).Causar (se) [un daño físico o moral] o imponer(se) [un castigo]’: «El movimiento insurgente le infligió una derrota sin paliativos» (Fajardo Epopeya [Esp. 1990]); «Un día papá me infligió una herida muy grande» (Ferré Batalla [P. Rico 1993]). No debe confundirse con el verbo infringir (‘quebrantar [una ley, un precepto o un acuerdo]’), como ocurre en este ejemplo:
«Esta actitud demuestra que la parte española ha infligido los acuerdos adoptados en Argel» (País [Esp.] 1.4.89); aquí debió decirse infringido.
Deben evitarse asimismo los cruces entre ambos verbos, que dan lugar a las formas inexistentes infrigir y, sobre todo, inflingir.
El hecho de que las infracciones sean origen de más de una aflicción no debe ser tenido en cuenta en una tesitura como ésta, si no queremos infringir las normas lingüísticas.

martes, diciembre 04, 2007

Significado de las palabras referendo, plebiscito y pírrico.

El presidente Hugo Chávez asumió el lunes su primera derrota electoral en casi nueve años en el poder, luego de que su polémica reforma constitucional fuera rechazada por un estrecho margen en el referendo celebrado el domingo en Venezuela.
...Este es un duro golpe para Chávez, que convirtió la campaña en un plebiscito sobre su gestión al advertir que quien votara contra su propuesta estaba votando contra él y contra su "revolución socialista."
…"Ustedes se la ganaron y es de ustedes, pero yo esa victoria pírrica no la hubiera querido," dijo el mandatario, que lucía cansado pero tranquilo frente a las cámaras de televisión.
Entrando en materia idiomática aprendamos el significado de las palabras: referendo, plebiscito y pírrico.
Referendo.
‘Procedimiento jurídico por el que se someten al voto popular leyes o actos administrativos’: «El pueblo expresó su criterio en un referendo» (Excélsior [Méx.] 21.10.96). Su plural es referendos. Debe preferirse esta forma hispanizada a la variante etimológica latina referéndum.
Plebiscito.
(Del lat. plebiscītum).
1. m. Resolución tomada por todo un pueblo a pluralidad de votos.
2. m. Consulta que los poderes públicos someten al voto popular directo para que apruebe o rechace una determinada propuesta sobre soberanía, ciudadanía, poderes excepcionales, etc.
3. m. Ley que la plebe de Roma establecía separadamente de las clases superiores de la república, a propuesta de su tribuno. Por algún tiempo obligaba solamente a los plebeyos, y después fue obligatoria para todo el pueblo.
Pírrico - ca.
Este adjetivo deriva de Pirros, nombre del rey de una región de la antigua Grecia que consiguió dos victorias en sendas batallas en las que su ejército sufrió graves pérdidas; de ahí su significado originario, que es, referido a triunfo o victoria,’ obtenido con grave daño para el vencedor’: «Habrá una victoria pírrica, porque todos nos hundiremos juntos» (Abc [Esp.] 31.1.78).
Hoy ha ampliado sus sentidos y significa también ‘[triunfo] conseguido por un margen pequeño o después de un gran esfuerzo’: «Solo una racha de inspiración individual [...] permitió convertir una victoria pírrica en un triunfo desahogado» (Vanguardia [Esp.] 30.10.95); y ‘de poco o insuficiente valor en relación con el esfuerzo invertido’: «Salarios pírricos para los educadores» (Nacional [Ven.] 24.7.00).

domingo, diciembre 02, 2007

DUDAS: VOTAR - BOTAR - VOTA - BOTA - VOTO - BOTO.

Hablando de dudas idiomáticas y decisiones importantes. El pueblo venezolano se debate en el día de hoy entre votar (ejercer el derecho al voto) o no hacerlo en el referendo para aceptar o botar (echar, tirar, arrojar al olvido) la Reforma Constitucional propuesta por el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.
Aclaremos las dudas referentes a estas palabras y por favor ejerzamos civilmente nuestro derecho al voto. El futuro de nuestro país está en nuestras manos. Yo voto. ¡Vota tú!
Votar.
(Del lat. votāre).
1. Como intransitivo, dicho de una persona, ‘dar su voto’: «Ahora los ciudadanos podrán votar correctamente» (Abc [Par.] 27.10.96). A menudo se especifica el sentido del voto mediante un complemento introducido con por, a favor de, contra o en contra de: «Apagué la tele y supe que nunca votaría por él» (Serrano Vida [Chile 1995]); «Votamos a favor del Tratado de Libre Comercio Canadá-Chile» (DAméricas [EE. UU.] 12.5.97); «Los miembros del partido oficial votaron en contra de la propuesta» (Gordon Crisis [Méx. 1989]).
En España y en el español rioplatense, es habitual que, si el voto se da a una persona o partido, se construya como transitivo, con complemento directo: «¿Piensa votar a Izquierda Unida? Ya los voté en las pasadas elecciones» (Cambio 16 [Esp.] 20.8.90); «¿Por qué habría que votar a Cafiero y no a Pierri?» (Clarín [Arg.] 12.1.97).
2. Cuando significa ‘someter [algo] a votación’ y ‘aprobar [algo] mediante votación’, es transitivo: «Yo propongo que votemos la proposición de don Melquiades: a ver, los que estén por enterrar las armas que levanten la mano» (Santander Milagro [Méx. 1984]); «En diciembre votaron el presupuesto para 1997» (Clarín [Arg.] 7.1.97).
Botar.
(Del germ. *bōtan, golpear).
1. tr. Arrojar, tirar, echar fuera a alguien o algo.
Voto.
(Del lat. votum).
1. m. Expresión pública o secreta de una preferencia ante una opción.
2. m. Gesto, papeleta u otro objeto con que se expresa tal preferencia.
3. m. Parecer o dictamen explicado en una congregación o junta en orden a una decisión.
Yo voto. Primera persona del presente del singular del verbo votar.
No confundir con boto (tercera persona del singular del verbo botar)
El vota. Tercera persona del presente del singular del verbo votar.
El bota. Tercera persona presente del singular del verbo botar.
¡Vota! Segunda persona imperativo de votar.
¡Bota!Segunda persona imperativo de botar.
Bota.
bota1.
(Del lat. tardío buttis, odre, con adaptación de la terminación al gén. correspondiente).
1. f. Cuero pequeño empegado por su parte interior y cosido por sus bordes, que remata en un cuello con brocal de cuerno, madera u otro material, destinado especialmente a contener vino.
2. f. Cuba para guardar vino y otros líquidos.
3. f. Medida para líquidos, equivalente a 32 cántaras o 516 l aproximadamente.
bota2.
(Del fr. botte).
1. f. Calzado, generalmente de cuero, que resguarda el pie, el tobillo y, a veces, una parte de la pierna. Bota de montar, de montaña, de esquí.
2. f. Especie de borceguí de piel o tela que usaban las mujeres.
3. f. Esp. Calzado de material resistente que, por lo general, no cubre el tobillo y se usa para la práctica de ciertos deportes. Bota de fútbol.
Consulta aquí.

sábado, diciembre 01, 2007

DUDAS FRECUENTES: VEZ.

Vez.
‘Momento determinado en el tiempo’, ‘cada ocasión entre otras en que sucede algo’ y ‘turno’. Cuando este sustantivo va precedido de un ordinal o de cualquier otro adjetivo indicador de orden (última, anterior, etc.), es preceptivo el uso del artículo (la primera vez, la última vez, la vez anterior, etc.); así, en: «No es primera ni segunda vez que roban a nuestros animales» (Vistazo [Ec.] 21.9.97), debió decirse No es la primera ni la segunda vez...
Sí se prescinde del artículo cuando la expresión de orden va precedida de la preposición por: por primera vez, por última vez, etc., y no por la primera vez, por la última vez, etc., como se hace a veces por influjo de otras lenguas como el francés, el inglés o el italiano.
A la vez.
‘Al mismo tiempo’: «El chofer era un tipo tranquilo y alegre a la vez» (JmnzEmán Tramas [Ven. 1991]). Precedido del numeral uno, en el español de varios países de América tiene sentido distributivo y significa ‘uno cada vez, de uno en uno’: «Tenían que salir uno a la vez» (Chao Altos [Méx. 1991]).
A mi (tu, su...) vez.
‘Por mi (tu, su...) parte’: «Mi padre controló sus gemidos y yo, a mi vez, me apresuré a respirar hondo» (Cuauhtémoc Grito [Méx. 1992]). En esta locución, el posesivo varía de acuerdo con el número y persona del poseedor; así, no es correcto un uso como el siguiente: «El escrito existente me lo dio a conocer a mí la Federación, y yo, a su vez, di conocimiento del mismo a la Asociación de Futbolistas» (Abc [Esp.] 3.12.83); debió decirse yo, a mi vez.
A veces.
‘En algunas ocasiones’: «A veces llueve sin previo aviso» (Parra Obscenidad [Chile 1984]). Son arcaicas otras fórmulas como a las veces, a la de veces o a las de veces. Es propio del habla popular de algunos países americanos, y desaconsejable en el habla culta, decir en veces, en lugar de a veces: «Yo en veces quisiera irme pa siempre, pero no me duran esas ganas» (Vega Marcelina [Méx. 1993]).
De cuando en vez, de vez en cuando.
‘Cada cierto tiempo’. Aunque en estas locuciones cuando es tónico, debe escribirse sin tilde, pues no es interrogativo ni exclamativo: «También yo tengo, de cuando en cuando, derecho a descansar» (Gala Ulises [Esp. 1975]); «Era una región que de cuando en vez frecuentaba la guerrilla» (Calvo Colombia [Col. 1987]); «Mira de vez en cuando su reloj» (Pavlovsky Galíndez [Arg. 1975]).
De una buena vez.
‘Por fin o definitivamente’. Es calco de la locución francesa une bonne fois y su uso está bastante más extendido en América que en España: «La tía Francisca trató de convencerla de que capitulara de una buena vez antes de que fuera demasiado tarde» (GaMárquez Vivir [Col. 2002]). Son equivalentes y más recomendables otras locuciones más usuales o más propiamente españolas, como de una vez, de una vez para siempre o de una vez por todas, esta última también procedente del francés (une fois pour toutes), pero más asentada en el uso que de una buena vez.
Una vez.
Precediendo a un participio en construcción absoluta, indica que la acción denotada por el verbo principal se realiza inmediatamente después de la denotada por el participio: «Una vez graduado, se dedicó de lleno a la especialidad de abogado defensor» (Chavarría Rojo [Ur. 2002]). No debe confundirse con la locución conjuntiva una vez que.
Una vez que.
Locución conjuntiva que significa ‘cuando, después de que’: «Una vez que termine la temporada lluviosa, será necesario reforzar algunos tramos de esta carretera» (Tiempos [Bol.] 1.4.97). En el habla esmerada no debe suprimirse la conjunción: Una vez termine... No debe confundirse con la construcción una vez + participio: Una vez terminada la temporada...
Vez pasada.
En el habla coloquial de los países del Río de la Plata se emplea, sin artículo, con el sentido de ‘en cierta ocasión o hace poco’: «Vez pasada pregunté en una charla qué cosas sentían que no podían hacer» (Bucay Camino [Arg. 2002]).

viernes, noviembre 30, 2007

PALABRAS: CÍNICO - DEMONIO.

Cínico.
Que muestra cinismo (desvergüenza). Impúdico, procaz. Se dice de cierta escuela que nació de la división de los discípulos de Sócrates, y de la cual fue fundador Antístenes, y Diógenes su más señalado representante. Perteneciente o relativo a esta escuela.
Hoy llamamos cínico a un sujeto impúdico, procaz o desvergonzado; pero en la antigua Grecia los cínicos constituían una respetada escuela filosófica que había sido fundada por Antístenes, discípulo de Sócrates, y uno de sus miembros más reconocidos fue Diógenes. Como cultores de un riguroso ascetismo, los seguidores de esta escuela nada tenían de cínicos en el sentido actual del término. Los cínicos desdeñaban el lujo y las riquezas, daban gran valor al conocimiento y a la formación intelectual y se burlaban "como perros", según una expresión de su época, de la gente común, de la mediocridad y de las aspiraciones convencionales.
La palabra proviene del griego kyon, que significaba justamente ‘perro’, y de allí procede también la voz española 'can', que dio su nombre a las Islas Canarias.
A partir de kyon, se formó la palabra griega kynikós ("los que se mofan como perros"), que más tarde daría lugar al surgimiento del vocablo latino cinicus que fue el que en definitiva llegó al español.
Demonio.
La idea cristiana de demonio deriva de la noción de divinidades inferiores en religiones diferentes de la cristiana, como nos enseña la Historia y nos confirma la etimología. Demonio proviene del griego daimon (dios, divinidad). Este último vocablo evolucionó hacia daimonion (genio, divinidad inferior), de donde fue tomado por el latín tardío como daemonium ya en manuscritos de los monjes cristianos.
El demonio es criatura multiforme, según la creencia cristiana. Y las palabras con que es designado así lo confirman, como muestra J. M. Adswar en Quimonos y Uniformes (Barcelona: Dux; 1954), donde se cita la Historia del Diablo de Daniel Defoe, quien extrajo de la Biblia los siguientes nombres: Serpiente, la Serpiente Antigua, el Gran Dragón Rojo, el Acusador, Satán, el Enemigo, Belial, Belcebú, Mammon, Ángel de Luz, Ángel del Abismo, Ángel de las Tinieblas, Príncipe de la Potencia del Aire, Lucifer, Abaddhon, Legión, el Dios de este siglo, el Espíritu Impuro, el Espíritu Inmundo, el Espíritu Embustero, el Tentador, Hijo del Amanecer.
De éstos cabe señalar que Belcebú proviene del hebreo ba'alcebub, nombre de la divinidad de los filisteos, pueblo indoeuropeo enemigo de los judíos, que ocupó y dio su nombre a la región hoy llamada Palestina. A su vez, diablo, usado como sinónimo de demonio, proviene del latín tardío diábolos, que significa "el que divide, calumnia y desune".
Ricardo Soca.
Origen de las palabras.

jueves, noviembre 29, 2007

DUDAS: Igual sonido, diferente significado.

La homonimia es la relación semántica que se establece entre dos palabras cuando estas presentan identidad formal (fónica o gráfica) pero diferencia en el significado.
Ejemplo:
Homógrafas: sobre (encima de) - sobre (cubierta, monedero...)
Homófonas: Tuvo-Tubo.
En español, las palabras homófonas pueden ser homógrafas o no, mientras que las homógrafas son necesariamente homófonas (cosa que no ocurre en otras lenguas, por ejemplo en inglés). Ejemplos:
- tuvo / tubo: palabras homófonas y no homógrafas; tuvo es una forma del verbo tener y tubo un sustantivo.
Consejo / Concejo.
Consejo.
‘Recomendación que se hace a alguien para su bien’: «Solo un consejo: no aceptes ese dinero» (Diosdado Trescientos [Esp. 1991]); y ‘órgano formado por un grupo de personas para asesorar o tomar decisiones sobre una materia o administrar una entidad’: «Se entrevistaría con los integrantes del consejo directivo» (Clarín [Arg.] 3.7.87). Procede del latín consilium (‘órgano consultivo y deliberativo’), y no debe confundirse con concejo (‘ayuntamiento o corporación municipal’). Los miembros de un consejo son consejeros; los de un concejo, concejales. Concejo.
‘Ayuntamiento o corporación municipal’: «El concejo de Lima proyecta ejecutar diversas obras» (Expreso [Perú] 28.7.97); y ‘término municipal’: «El artista pintó en aquellos lugares del concejo vecino a Gijón algunas de sus mejores obras» (Abc [Esp.] 9.8.96). Procede del latín concilium (‘reunión o asamblea’), y no debe confundirse con consejo (‘órgano para asesorar o tomar decisiones’). Los miembros de un concejo son concejales; los de un consejo, consejeros.
Abrasar (se).
‘Quemar (se)’: «El café me abrasa el paladar» (Azúa Diario [Esp. 1987]); «Soñó que papá se abrasaba dentro de las llamas» (Solares Mártires [Méx. 1997]). En zonas de seseo, no debe confundirse con abrazar (se) (‘rodear con los brazos’).
Abrazar (se). 1. Como transitivo, ‘ceñir [algo o a alguien] con los brazos’ y, en sentido figurado, ‘adoptar o seguir [una doctrina, opinión o conducta]’: «Ella lo abrazó por detrás» (Belli Mujer [Nic. 1992]); «Piensa seriamente en abrazar la vida monástica» (Abc [Esp.] 16.1.87). También se usa como intransitivo pronominal y un complemento precedido de a o, más raramente, de: «Se abrazó con fuerza a su cuerpo» (Delgado Balada [Ur. 1991]); «Vos te abrazás de esa mujer» (Chavarría Rojo [Ur. 2002]). Si el complemento es de persona, a veces se usa también con: «Los primeros ministros de la Europa civilizada se abrazaban con Castro» (Valladares Esperanza [Cuba 1985]). 2. En zonas de seseo, no debe confundirse con abrasar (se) (‘quemar (se)’).
Revelar (se).
Como transitivo, ‘descubrir o manifestar [algo ignorado u oculto]’: «Me reveló el lugar a cambio de mi dinero» (Torbado Peregrino [Esp. 1993]); «Su lúcida mirada revela un rico mundo interior» (LpzNavarro Clásicos [Chile 1996]); y ‘hacer visible la imagen impresa [en una placa o película fotográfica]’: «Más lejos está la tienda de material fotográfico donde revelaba mis carretes» (Leguineche Camino [Esp. 1995]).
Como pronominal, ‘mostrarse o resultar’: «Este gesto de apaciguamiento se reveló ineficaz» (Tiempo [Col.] 14.1.75). Como el resto de las palabras que pertenecen a su misma familia léxica (revelación, revelado, revelador, etc.), se escribe siempre con v. No debe confundirse, pues, con el verbo homófono rebelar (se) (‘sublevar (se)’
Rebelar (se).
Se usa normalmente como pronominal, con el sentido de ‘sublevarse o negarse a obedecer’: «La población de Fez [...] se rebeló contra los extranjeros» (Silva Rif [Esp. 2001]); y ‘oponer resistencia a algo’: «No podemos ni debemos rebelarnos ante los designios de Dios» (Bain Dolor [Col. 1993]).
Suele llevar un complemento precedido de contra o, también, ante o frente a. Es raro y desaconsejable introducir este complemento con la preposición a: «Se rebelaron a las directrices marcadas por el directorio del partido» (Tiempo [Col.] 10.4.97).
También se usa a veces como transitivo, con el sentido de ‘sublevar o causar indignación’: «El plan de reestructuración [...] ha rebelado a una fracción importante del electorado de izquierdas» (País [Esp.] 2.4.84).
No debe confundirse gráficamente con el verbo homófono revelar (se) (‘descubrir(se) o manifestar(se) algo ignorado u oculto’ y ‘hacer visible la imagen impresa [en una placa o película fotográfica]’)

miércoles, noviembre 28, 2007

Chao, chau.

Chau/chao - Saludo de despedida.
El saludo de despedida chau o, en España, chao, proviene del italiano ciao, aunque en la lengua de Dante no se usa apenas como despedida; también puede significar "¿hola!" o "¿cómo te va?".
La palabra italiana ciao se formó a partir de schiavo (esclavo), debido a un saludo que en cierta época estuvo en boga en algunos lugares de Italia equivalente a "soy su esclavo" o, como diríamos en un castellano que ya suena un tanto arcaico, "beso su mano" o "soy su seguro servidor".
El origen de schiavo se remonta al Imperio Romano, época en la cual los pueblos eslavos eran llamados tanto slavus como sclavus, voces tomadas del griego bizantino sklavos.
Hacia el siglo X de nuestra era, empezó a llegar a Europa occidental gran cantidad de esclavos que habían sido capturados en la región de los Balcanes. Desde esa época, los idiomas europeos fueron asignando un significado diferente a cada una de las dos formas de la palabra. En español la forma eslavo se reservó para designar aquellos pueblos de Europa oriental y esclavo para los seres humanos sometidos a la esclavitud.

martes, noviembre 27, 2007

Figuras literarias: aliteración, onomatopeya...

ALITERACIÓN.
Se produce cuando se repite un fonema o un grupo de fonemas.
A Polifemo, horror de aquella sierra, bárbara choza es, albergue umbrío, y redil espacioso donde encierra cuando las cumbres ásperas cabrío.
ONOMATOPEYA.
Es un tipo de aliteración que reproduce sonidos reales. Ejemplo: el tictac del reloj.
ANÁFORA.
Es la repetición de una o varias palabras en posición inicial de una frase o verso.
Todas visten un vestido
todas calzan un zapato
todas comen un plátan
o todas son guapas.
PARONOMASIA.
Asociación en el discurso de dos palabras cuyos significantes son parecidos pero cuyos significados son diferentes.
Nubes son y no naves.
POLISÍNDETON.
Consiste en la coordinación de varios elementos lingüísticos mediante abundantes y reiteradas conjunciones.
El prado y valle y flauta y rió y fuente.
EPÍTETO.
Consiste en añadir adjetivos que caracterizan al sustantivo para alabar o denostar a alguien o algo.
¡Oh dulces prendas por mi mal halladas dulces y alegres cuando Dios quería.
ASÍNDETON.
Es lo contrario de polisíndeton. Consiste en suprimir la conjunción copulativa en contextos en los que debería aparecer.
Una risa, unos ojos, unas manos y mis sentimientos.
ELIPSIS.
Consiste en la supresión de algún término de la oración que se sobrentiende por el contexto.
Lloraré siempre mi mayor provecho,
penas serán y hiel cualquier bocado,
la noche afán, y la quietud cuidado,
y duro campo de batalla el lecho.
HIPÉRBATON.
Consiste en la variación del orden sintáctico habitual. De este, pues, formidable de la tierra bostezo el melancólico vació.
Caído se le ha un clavel.
PARALELISMO.
Consiste en dividir el periodo sintáctico en miembros especiales en cuanto a longitud, tono y formación sintáctica.
...ricos de fortaleza, y de fe ricos.
Tal es la nieve de los ojos bellos,
tal es el fuego de la luz serena...
SIMIL O COMPARACIÓN. Consiste en relacionar un término real con otro imaginario con el que guarda una semejanza, los elementos más utilizados son Cual, Como...
Sus ojos son como dos escarabajos negros.
METÁFORA.
Es la transferencia de significado entre dos palabras (una real y la otra imaginario). La metáfora impura es por ej. Cabellos de oro (cabellos ter. Real y oro ter. imaginario) y la metáfora pura por ej. Lumbres del cielo (las estrellas se deduce).
HIPÉRBOLE.
Se produce cuando se altera la realidad de forma exagerada.
Erase un hombre a una nariz pegado...
IRONÍA.
Consiste en expresar lo contrario de lo que se quiere decir.
El boliche no se descargar ninguna película.
PARADOJA.
Consiste en unir dos ideas irreconciliables. Tras lo que parece un mensaje absurdo, se esconde una idea razonable o una profunda verdad.
Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.
ANTÍTESIS.
Consiste en contraponer en el discurso dos palabras antónimas.
...la dulce, amarga, verdadera historia...
PERSONIFICACIÓN.
Consiste en atribuir propiedades a realidades del mundo natural.
Murmuran las fuentes, lloran los cielos...

jueves, noviembre 22, 2007

OBLIGACIÓN - OBLIGATORIEDAD.

Obligación. 1. ‘Aquello que alguien está obligado a hacer’.
El complemento que especifica la obligación va introducido por de: «Tenían la obligación de concurrir a una subasta de carnes» (Silvestrini/LSánchez Puerto Rico [P. Rico 1987]); y no por a: «Obligación a concurrir a cursos especiales de educación» (Nación [Arg.] 10.7.92).
Obligación de y no obligación a.
2. No debe confundirse con obligatoriedad.

Obligatoriedad.

‘Cualidad de obligatorio’: «El papa [...] reafirmó hoy la obligatoriedad del celibato para los sacerdotes católicos» (Clarín [Arg.] 10.4.79).

Obligación, en cambio, significa ‘cosa que alguien está obligado a hacer’; así, se hablará de la obligatoriedad del celibato, pero de la obligación de los sacerdotes de respetar el celibato.

No es correcto usar obligatoriedad con el significado de obligación:

«La obligatoriedad (error) que tenía la NASA en lanzar el transbordador» (Abc [Esp.] 5.5.89); las personas u organismos tienen obligaciones, no obligatoriedades.

Consulta el Diccionario Panhispánico de Dudas.

martes, noviembre 20, 2007

El azúcar.

Azúcar.
1. ‘Sustancia cristalizada usada para endulzar’. Es válido su uso en ambos géneros, aunque, si va sin especificativo, es mayoritario su empleo en masculino: «Mientras revolvíamos el azúcar, Alfonso tomó la palabra» (Ibargüengoitia Crímenes [Méx. 1979]); «Se trató sin éxito de facilitar la inmigración de colonos [...] para fomentar el cultivo de la azúcar» (Silvestrini/LSánchez Puerto Rico [P. Rico 1987]).
Cuando lleva un adjetivo especificativo, este puede ir asimismo en cualquiera de los dos géneros, aunque suele predominar el femenino: «Les preparaban una exquisita compota acaramelada con azúcar prieta» (Sarduy Pájaros [Cuba 1993]); «Puedes aromatizar la nata con azúcar avainillado» (Arguiñano Recetas [Esp. 1996]).
En plural, lleve o no especificativo, es claramente mayoritario el masculino: «Ponga el agua a calentar e incorpore ambos azúcares» (Domingo Sabor [Esp. 1992]). También es predominantemente masculino con el sentido de ‘hidrato de carbono simple’, tanto en singular como en plural.
2. Este sustantivo tiene, además, la particularidad de admitir su uso con la forma el del artículo y un adjetivo en forma femenina, a pesar de no comenzar por /a/ tónica: «Se ponen en una ensaladera las yemas y el azúcar molida» (Ortega Recetas [Esp. 1972]). Se trata de un resto del antiguo uso de la forma el del artículo ante sustantivos femeninos que comenzaban por vocal, tanto átona como tónica, algo que era normal en el español medieval.

lunes, noviembre 19, 2007

VENEZOLANISMOS HISTÓRICOS.

La sampablera.
Se originó en Caracas de un hecho histórico preciso como fue el encuentro que tuvieron liberales y conservadores en la plaza de San Pablo el 2 de agosto de 1859 cuando el general Pedro Vicente Aguado subió desde La Guaira con sus tropas porque creía que en la capital se había instalado la Federación. Hoy día, en el lenguaje coloquial, se usa «sampablera» para referirse a un desorden o escándalo, a un pleito o embrollo y también a un disturbio o protesta pública ruidosa.
Godo.
Toda una situación socio-política se refleja en los cambios semánticos que ha sufrido la palabra «godo» en Venezuela. Primero designó despectivamente al español peninsular, después al realista, y finalmente, al conservador. Cuando Francisco de Miranda escribe en 1799 sobre «?La monstruosa alianza entre la Revolución Francesa y la Monarquía goda?», el adjetivo godo es sinónimo de español, con propósito desvalorizador. Años más tarde, una vez divididos los partidos entre patriotas y realistas, a estos últimos se les llamó godos, tal y como se lee en el Correo del Orinoco núm. 20: «?los Godos o Realistas?» En la segunda mitad del siglo XIX, godos es el mote familiar que reciben los partidarios de José Antonio Páez, que constituyen el Partido Conservador y defienden el color rojo. Es con este sentido que en 1867, lo usa Ildefonso Riera Aguinagalde en Los godos en campaña: «?¡Godos de Venezuela, convenceos! El país de hoy es un nuevo país; la Sociedad que se forma, nueva; las raíces que ahondan, son democráticas; los lazos que se fortifican, son los populares; las relaciones que se estrechan, son las de las masas; los intereses que se crean, serán los permanentes del porvenir; la patria aparece con una nueva fisonomía?»
Juan Bimba.
La tradición cumanesa atribuye la etimología de «Juan Bimba» al nombre de un loco cumanés que se dice vivió antes de 1853. Lo cierto es que en 1860 Juan Vicente González usa Juan Bimba como tonto, mentecato, Juan Bimbe, Juan Bimba o Juan Bimbas está documentado desde 1900 como el nombre que se le aplica al prototipo del hombre humilde del pueblo. Con ese sentido la fijó y la popularizó Andrés Eloy Blanco en diversas composiciones y en forma humorística desde la revista Fantoches, en la década de 1930.

domingo, noviembre 18, 2007

CREDO.

DE AQUILES NAZOA.
Creo en Pablo Picasso, Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra.
Creo en Charlie Chaplin, hijo de las violetas y de los ratones,que fue crucificado, muerto y sepultado por el tiempo, pero que cada día resucita en el corazón de los hombres.
Creo en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de la vida perdurable.Creo en el amolador que vive de fabricar estrellas de oro con su rueda maravillosa.
Creo en la cualidad aérea del ser humano, configurada en el recuerdo de Isadora Duncan abatiéndose como una purísima paloma herida bajo el cielo del mediterráneo.
Creo en las monedas de chocolate que atesoro secretamente debajo de la almohada de mi niñez.
Creo en la fábula de Orfeo, creo en el sortilegio de la música, yo que en las horas de mi angustia vi al conjuro de la Pavana de Fauré, salir liberada y radiante de la dulce Eurídice del infierno de mi alma.
Creo en Rainer María Rilken héroe de la lucha del hombre por la belleza, que sacrificó su vida por el acto de cortar una rosa para una mujer.
Creo en las flores que brotaron del cadáver adolescente de Ofelia.
Creo en el llanto silencioso de Aquiles frente al mar; creo en un barco esbelto y distantísimo que salió hace un siglo al encuentro de la aurora; su capitán Lord Byron, al cinto la espada de los arcángeles, junto a sus sienes un resplandor de estrellas.
Creo en el perro de Ulises, en el gato risueño de Alicia en el país de las maravillas, en el loro de Robinson Crusoe, creo en los ratoncitos que tiraron del coche de la Cenicienta, el beralfiro el caballo de Rolando, y en las abejas que laboran en su colmena dentro del corazón de Martín Tinajero, creo en la amistad como el invento más bello del hombre, creo en los poderes creadores del pueblo, creo en la poesía y en fin, creo en mí mismo, puesto que sé que alguien me ama.

sábado, noviembre 17, 2007

Dimitir - Distituir.

Dimitir. 1. ‘Renunciar a algo, especialmente a un cargo’. Hoy funciona mayoritariamente como intransitivo, y suele construirse con un complemento precedido de la preposición de, que expresa aquello a lo que se renuncia: «El teniente coronel había pensado en dimitir de todos sus puestos y retirarse del ejército» (Hoy [Chile] 3-9.10.79); no obstante, aún queda algún resto de su antiguo uso como transitivo: « ¿Quién ha facultado a vuestra excelencia a dimitir un mando que legítimamente tiene?» (Arenas Buenos Aires [Arg. 1979]).
2. No debe confundirse con el verbo transitivo destituir (‘expulsar de un empleo o cargo), como ocurre en este ejemplo:
«Desde 1968, Alfredo Di Stéfano fue entrenador de los siguientes equipos: Elche (fue dimitido posteriormente); Boca Juniors (le hizo campeón)» (Abc [Esp.] 14.5.82); debió decirse fue destituido.
3. Su participio dimitido no debe usarse como adjetivo para referirse a la persona que dimite:
«Una mujer sustituye al ministro dimitido Yamashita» (Abc [Esp.] 26.8.89); para ello hay que usar el término dimisionario: «Las palabras del presidente dimisionario no contribuyeron a mejorar el clima general» (Abc [Esp.] 10.4.87).
Destituir. 1. ‘Expulsar [a alguien] del cargo que ocupa’. Verbo irregular: se conjuga como construir. Su participio, destituido, se escribe sin tilde .
2. Se construye a menudo con un complemento introducido por de, que expresa el cargo: «El Presidente los ha metido en cintura e incluso a algunos de ellos los ha destituido de sus cargos» (Prensa [Nic.] 1.9.97).
Cuando este complemento no es el nombre del cargo, sino el sustantivo que designa a la persona que lo desempeña, el complemento se introduce por como: «Fue [...] destituido como jefe de Instrucción Política del Ministerio del Interior» (Valladares Esperanza [Cuba 1985]).

jueves, noviembre 15, 2007

FALLECER O MORIR.

Frecuentemente se usa como equivalente a morir, tal vez como eufemismo, pero la sinonimia no es muy exacta.
Fallecer es morir en el sentido de ‘llegar al fin de la vida’, como ocurre en la vejez o al cabo de una larga enfermedad, tiene un matiz de desfallecimiento, de proceso gradual.
El buen uso del lenguaje exige que no se utilice fallecer para referirse a una muerte súbita o en un accidente: suena muy mal ‘fallecieron ochenta personas en la caída de un avión’.
La palabra proviene del verbo latino fallere (engañar, no cumplir, ser infiel, fingir), a partir del cual se formó también fallar. De este verbo se derivó el adjetivo latino falax, fallacis (impostor, pérfido, mentiroso) y también el vocablo del latín vulgar falla, que dio lugar a fallecer y a desfallecer.
El supino de fallere era falsus, de donde provienen falso y falta.
Cabe precisar que el fallo de un juez es palabra de origen diferente: el castellano antiguo fallar (hallar, encontrar, darse con).

domingo, noviembre 04, 2007

Poemas de Alejandra Pizarnik.

CANTORA NOCTURNA.
Joe, macht die Musik von damals nacht...
La que murió de su vestido azul está cantando.
Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad.
Adentro de su canción hay un vestido azul,
hay un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado
con los ecos de los latidos de su corazón muerto.
Expuesta a todas las perdiciones,
ella canta junto a una niña extraviada que es ella:
su amuleto de la buena suerte.
Y a pesar de la niebla verde en los labios
y del frío gris en los ojos,
su voz corroe la distancia
que se abre
entre
la sed y la mano
que busca el vaso.
Ella canta.
CENIZAS.
La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.
Pronto nos iremos
Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.
¿Qué haré conmigo?
Porque a Ti te debo lo que soy
Pero no tengo mañana
Porque a Ti te...
La noche sufre.
CUARTO SOLO.
Si te atreves a sorprender
la verdad de esta vieja pared;
y sus fisuras, desgarraduras,
formando rostros, esfinges,
manos, clepsidras,
seguramente vendrá
una presencia para tu sed,
probablemente partirá
esta ausencia que te bebe.

EL SOL, EL POEMA.

Barcos sobre el agua natal.

Agua negra, animal de olvido.

Agua lila, única vigilia.

El misterio soleado de las voces en el parque.

Oh tan antiguo.

miércoles, octubre 31, 2007

Dudas de conjugación: Convenir.

Convenir. 1. Dicho de algo, ‘ser bueno o útil para alguien o algo’; dicho de personas, ‘estar de acuerdo’ y ‘acordar [algo]’. Verbo irregular: se conjuga como venir.

Presente- Copretérito- Pretérito.

Convengo - convenía - convine.

Convienes - convenías - conviniste.

Conviene - convenía - convino.

Convenimos - conveníamos - convinimos.

Convenís - conveníais - convinisteis.

Convienen - convenían - convinieron.

El imperativo singular es convén (tú) o convení (vos), y no conviene.

2. Cuando significa ‘estar de acuerdo con alguien en algo’ es intransitivo. Suele llevar un complemento precedido de con y, además, un complemento precedido de en, que expresa aquello en lo que se está de acuerdo: «EN eso [en que el viaje había valido la pena] convenía CON Leonor» (Pitol Juegos [Méx. 1982]).

En el habla esmerada, no debe suprimirse la preposición (Que) «Los críticos convinieron EN que se trataba de un libro de prosa cargado de los más altos méritos literarios» (Chávez Batallador [Méx. 1986]); y no Los críticos convinieron que se trataba de un libro... Pero este verbo tiene también usos transitivos, por lo que no siempre se incurre en queísmo cuando se dice convenir que.

3. Es transitivo cuando significa ‘decidir [algo] de acuerdo con alguien’: «Mi amiga convino el arriendo de su estudio» (Delgado Sub-América [Ven. 1992]); «Convino por teléfono con don Amedio un almuerzo de los tres para el día siguiente» (TBallester Filomeno [Esp. 1988]). El complemento directo puede ser una oración precedida de la conjunción que: «Ambos convinieron QUE la noticia del cese se haría pública después de ese acto» (Herrero Ocaso [Esp. 1995]). Aunque están próximas, esta acepción no debe confundirse con la intransitiva ‘estar de acuerdo con alguien en algo’. __________________________________________________________________________ Demasiado -da. 1. Como adjetivo significa ‘que excede de lo necesario o conveniente’ y se antepone siempre al sustantivo, con el que debe concordar en género y número: «Me pregunto si no habrás leído demasiadas novelas» (Ferré Batalla [P. Rico 1993]). Como adverbio, la forma demasiado es invariable y significa ‘excesivamente’: «Tu tío Genaro fuma y habla demasiado» (Díaz Neruda [Chile 1991]); «Las orcas son demasiado inteligentes para caer en la trampa» (Geo [Esp.] 6.95). Cuando, como adverbio, se antepone a un adjetivo, no debe concordar con este, puesto que los adverbios son invariables: «Hay personas que tienen síntomas, pero estos no son demasiados incómodos» (Mundo [Esp.] 13.2.97); debió decirse demasiado incómodos. Hay contextos en que delante de un adjetivo puede darse un uso concordado (como adjetivo) y no concordado (como adverbio) de demasiado; pero en cada caso el sentido del enunciado es diferente: Tiene demasiadas malas costumbres [= tiene un número excesivo de malas costumbres]; aquí demasiado modifica en bloque a malas costumbres y debe concordar, como adjetivo que es, con el sustantivo costumbres; frente a Tiene demasiado malas costumbres [= tiene costumbres excesivamente malas]; aquí demasiado modifica únicamente al adjetivo malas y, como adverbio que es, debe permanecer invariable. 2. Hoy no es propio del habla culta y debe evitarse interponer la preposición de entre demasiado y el adjetivo o adverbio al que modifica: «En la moto se viene demasiado de bien» (SchzFerlosio Jarama [Esp. 1956]).

______________________________________________________________________ Diabetes. ‘Enfermedad metabólica’. Es voz llana: [diabétes], aunque en algunos países de América se oiga a menudo como esdrújula: [diábetes]. Debe evitarse la deformación popular diabetis. www.rae.es

martes, octubre 30, 2007

ALEJANDRA PIZARNIK.

por Maria del Mar Lopez-Cabrales

La palabra, los silencios, el bosque, el jardín, los espejos, la lucha con el lenguaje, la infancia, la muerte, el doble y la ‘otra’ Alejandra Pizarnik, son algunos de los espacios y temas que se dan cita en los textos de esta escritora argentina. Una vida y una escritura tan intensas no pueden ser recogidas en tan sólo unas líneas, lo que nos proponemos aquí es dejar hablar a la propia escritora a través de sus entrevistas y textos. Alejandra Pizarnik vivió y murió para escribir, para poder captar toda una existencia en la palabra. Ella misma dijo que le gustaría poder hacer poesía con cada minuto de su vida. Sus padres fueron rusos de ascendencia judía y le transmitieron esta ansia de conocimiento, esta necesidad de búsqueda perpetua, este desasosiego, esta sensación de desarraigo que los emigrantes llevan como sello indeleble de identidad. Otra escritora argentina judía residente en los Estados Unidos, Alicia Borinsky, expone sobre la comunidad de emigrantes judíos en Argentina:

Los judíos que llegaron a Argentina huyendo de las masacres nazis y de los progroms rusos vinieron con las lenguas de sus lugares de origen. Al idish se unía el ruso y el polaco. Y fue en ruso y en polaco que podían evocar, simultáneamente, las experiencias de su juventud y el dolor de la exterminación y la humillación. [...] practicar constantemente una poética de la distancia, saber que no estaban más allá y que el acá era algo irreversiblemente extranjero, se convirtió para ellos en una realidad cotidiana (Borinsky 2000, 411)

En 1936 Alejandra Pizarnik nació en uno de los barrios de la burguesía media situados al sur de Buenos Aires. Desde su infancia fue una niña solitaria y triste, alguien que no cuadraba dentro de los ambientes argentinos y que era calificada de ‘rara’ por quienes la rodeaban. Una niña llena de fobias y terrores que luego se reflejan en su literatura a través de esos diálogos dantescos que tienen la niña y la muñeca negra, dos personajes que se repiten en sus textos.

Sobre sus imágenes del jardín y del bosque, la propia autora dijo en una entrevista: “Una de las frases que más me obsesiona la dice la pequeña Alice en el país de las maravillas: -«Sólo vine a ver el jardín»: Para Alice y para mí, el jardín sería el lugar de la cita o, dicho con las palabras de Mircea Eliade, «el centro del mundo». Lo cual me sugiere esta frase: El jardín es verde en el cerebro. Frase mía que me conduce a otra siguiente de Gastón Bachelard, que espero recordar fielmente: «El jardín del recuerdo-sueño, perdido en un más allá del pasado verdadero»” (Moia 1972). Con dieciocho años Alejandra Pizarnik entró en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y con diecinueve publicó su primer libro de poesía La tierra más ajena, texto del que más tarde se intentará olvidar pero en el que se dan cita muchos de los lugares comunes de su obra posterior y en el que se puede ya percibir este perpetuo sentimiento de tristeza y melancolía. Este mismo año, en 1955, deja la carrera e ingresa a estudiar pintura con Juan Battle Planas. Paul Klee y Hyeronimus Bosch fueron sus pintores favoritos. Como pintora y poeta posee el concepto de la hoja como un lienzo en blanco donde buscar el silencio y luchar con la palabra. En su entrevista con Moia, Pizarnik dice sobre su afición a la pintura: “Me gusta pintar porque en la pintura encuentro la oportunidad de aludir en silencio a las imágenes de las sombras interiores. Además, me atrae la falta de mitomanía del lenguaje de la pintura. Trabajar con las palabras o, más específicamente, buscar mis palabras, implica una tensión que no existe al pintar” (Moia 1972).

Olga Orozco fue una de las más fieles amistades de Alejandra Pizarnik. La necesidad de Pizarnik por tener el apoyo de Orozco era tal que le pedía constantemente que le firmara documentos de certificados de vida que Orozco tenía que ir renovándole poco a poco. En su estancia en París (1960- 1964) conoció a Octavio Paz y entabló gran amistad con Julio Cortázar y su mujer. Debido a que para Pizarnik la escritura y la felicidad iban unidos, en París la autora se sintió más feliz porque podía escribir más libremente y se encontraba más alejada del ambiente opresivo porteño. La sensación de extrañamiento que siente en su propia patria se convierte en desamparo en el exilio y esto la acerca más a la realidad vivida por sus ancestros también nómadas. Al volver a Buenos Aires en 1965 Pizarnik publicó Los trabajos y las noches que recibió elogios y premios y que es un texto compuesto de poemas escritos en París. El desamparo y la alienación que produce la experiencia del exilio son temas de este poemario y, a pesar de que la crítica ha destacado la claridad y el vocabulario esperanzador que no se perciben tanto en el resto de su obra, en Los trabajos y las noches se prefiguran temas de sus últimos años de producción. En este mismo año Pizarnik publicó en la revista Testigo, La condesa sangrienta, uno de sus textos más intensos temáticamente y que tiene mucho en común con otros dos posteriores: Extracción de la piedra de locura (1968), y El infierno musical (1971). Sus últimos años de vida son más claramente angustiosos hasta que la autora termina suicidándose en 1972. En su escritura se hace más patente la imposibilidad de comunicarse con los otros y de expresarse, de encontrar la palabra y la cordura. Entra y sale de hospitales donde tratan de ‘curar’ su enfermedad y no lo consiguen. Pizarnik es una poeta demasiado pura e íntegra para ser curada. Se pasa los días viviendo de noche, no soporta la luz natural, como si el mundo le estuviera haciendo daño, la estuviera consumiendo poco a poco. No quedaba mucho para que Alejandra Pizarnik decidiera terminar con su vida y entrar, por fin, en el jardín porque la vida es insufrible, el verso incomunicable y la palabra indecible. La poesía fue su existencia y a la vez un juego peligroso que quiso jugar. El sufrimiento y la angustia es mucho más patente en los últimos textos de la autora, los cuales han sido publicados póstumamente. Alejandra Pizarnik fue mujer, lesbiana, argentina, judía, parisina de adopción pero sobre todo fue poeta, una poeta demasiado pura para esta vida.

Poco más de un año antes de su muerte, la autora escribió un texto significativo para entender su vida y obra con el que queremos terminar esta aproximación a su obra: Escribir no es más lo mío. Con sólo nombrar alcoholes temibles, yo me embriagaba. Ahora –lo peor es ahora, no el miedo a un desastre futuro sino la de algún modo voluptuosa constatación del presente difuso de presencias desmoronadas y hostiles. Ya no es eficaz para mí el lenguaje que heredé de unos extraños. Tan extranjera, tan sin patria, sin lengua natal. Los que decían: “y era nuestra herencia una red de agujeros” hablaban, al menos, en plural. Yo hablo desde mí, si bien mi herida no dejará de coincidir con la de alguna otra supliciada que algún día me leerá con fervor por haber logrado, yo, decir que no puedo decir nada (8 de agosto de 1971) (Pizarnik 61)

Libros citados Borinsky, Alicia. “La memoria del vacío: Una nota personal en torno a la escritura y las raíces judías” Revista Iberoamericana Vol. LXVI, Núm 191 (2000); 409-412. Pizarnik, Alejandra. Prosa completa. Barcelona: Lumen, 2002. Haydu, Susana, Alejandra Pizarnik. Evolución de un lenguaje poético. www.iacd.oas.org/Interamer/haydu.htm Moia, Martha Isabel. “Algunas claves de Alejandra Pizarnik” en El deseo de la palabra, Barcelona: Ocnos, 1972.

jueves, octubre 25, 2007

Origen y significado de la palabra:

Llave.

Las primeras cerraduras que se usaron en Roma eran extremadamente simples: consistían en dos argollas, una en cada hoja de la puerta, en medio de las cuales se pasaba un clavo (clavus, clavi).

Este sistema facilitaba en tal grado el trabajo de los ladrones que, para evitarlo, los artesanos fueron ideando sistemas más complejos en los cuales se confería al clavo una forma específica para cada puerta, de forma que sólo el dueño de casa o quien tuviera aquel clavo podía abrir y cerrar. Con esta novedad, el nombre del clavo cambió ligeramente para llamarse clavis (llave, clave).

El jurisconsulto Papiniano usaba la expresión clavem tradere con el sentido de ‘entregar la administración de los bienes’, y Cicerón usó claves adimere como ‘sacar las llaves a la mujer, repudiarla’. En sentido figurado, se usó clavis scientiæ como ‘clave de la ciencia’.

En castellano llave fue usada desde muy temprano, a tal punto que la palabra aparece ya con su forma actual desde los poemas de Berceo (1230-1250). Clave llegó más tarde, adoptada por vía culta, en la segunda mitad del siglo xvi, y con un significado muy específico que se restringía a lo que sería el sentido figurado de llave: un código secreto, las reglas que revelan su funcionamiento, y aun un conjunto de signos.

FUENTE:

LA PÁGINA DEL ESPAÑOL

sábado, octubre 20, 2007

Origen y significado de la palabra:

Apocalipsis.

Último libro canónico del Nuevo Testamento, contiene las revelaciones atribuidas al apóstol Juan, referentes en su mayor parte al fin del mundo.

Por lo terrible de sus revelaciones, apocalipsis se ha convertido en la palabra preferida de los predicadores que anuncian el fin del mundo poniendo las manos sobre la Biblia, pero en realidad denomina genéricamente los antiguos escritos judíos o cristianos (especialmente el último libro canónico del Nuevo Testamento, atribuido a San Juan) que contienen revelaciones, en particular sobre el fin del mundo, casi siempre presentadas en forma de visiones.

Algunos estudiosos creen que el Apocalipsis del Nuevo Testamento es en realidad una colección de trabajos de varios autores desconocidos, que habrían vivido en el último cuarto del siglo I.

Apocalipsis es la revelación profética de un acontecimiento dramático para la Humanidad, en el que las fuerzas del mal vencen a las del bien en un gran cataclismo que constituiría el fin del mundo.

Según otras interpretaciones de los mismos textos religiosos habrá un cataclismo cósmico en el cual Dios destruirá los poderes dominantes del Mal e instaurará la supremacía del Bien en un reinado mesiánico.

A pesar de que el Apocalipsis bíblico es el más conocido en nuestra civilización, la literatura apocalíptica se remonta a la religión persa, fundada en el siglo vi antes de Cristo por el profeta Zoroastro.

Su nombre deriva del latín apocalipsis, que a su vez proviene del griego apokalypsis, que significa ‘acto de descubrir, descubrimiento, revelación’.

FUENTE:

PALABRA DEL DÍA

miércoles, octubre 17, 2007

Origen y significado de la palabra:

Catalizar.

Las ciencias sociales y la prensa utilizan cada vez con más frecuencia esta palabra con el sentido de ‘estimular’ o ‘acelerar’ un determinado proceso, como vemos en este texto extraído de un libro de arte:

El Omega Workshop, que seguía de cerca, como reconocía el mismo Fry, el ejemplo contemporáneo del Atelier Martine de Poiret, debía pues catalizar los intereses y las energías creativas de los jóvenes artistas brindándoles la manera de poder expresarse libremente.

Sin embargo, el ejemplo mostrado corresponde a un uso de catalizar en sentido figurado, puesto que, en su origen, se trata de un término técnico usado en química. Los profesionales de esta ciencia, que es la que estudia las sustancias, saben que el desarrollo de una reacción molecular no es instantáneo, sino que la velocidad con que ocurren las reacciones varía de acuerdo con numerosos parámetros. En muchos casos, es posible acelerar una reacción mediante el añadido de una sustancia que, sin sufrir ningún cambio químico, acelera la transformación de las sustancias implicadas en el proceso. Es lo que ocurre en la elaboración del ácido sulfúrico, en la que la transformación del dióxido de azufre en trióxido es acelerada „Ÿcatalizada„Ÿ por la presencia, en caliente, del platino o del pentóxido de vanadio. Estos últimos son los catalizadores de la reacción.

Catalizar proviene del griego katálysis (disolución), derivada del verbo katalyein (disolver, desatar), de katá (hacia abajo), partícula procedente del indoeuropeo kat- (abajo), y lyein (soltar, disgregar), también con origen en el indoeuropeo leu- (aflojar, dividir, cortar). La palabra fue usada por primera vez en 1836 por el químico sueco Jöns Jacob Berzelius al observar un factor común en numerosas reacciones químicas: determinadas sustancias permanecían inalteradas durante el proceso de reacción en el que influían, debido a una fuerza que él denominó ‘catalítica’. Berzelius introdujo el término catálisis para denominar las reacciones químicas originadas por la influencia de esas fuerzas. Sin embargo, fue el químico alemán Johann Wolfgang Döbereiner, quien observó, en 1823, el primer fenómeno de este tipo al encender hidrógeno por la catálisis de una esponja de platino.

FUENTE:

LA PALABRA DEL DÍA

lunes, octubre 15, 2007

Origen y significado de la palabra:

Desbarajuste.

Este sustantivo, que denota ‘desorden’ y ‘confusión’, proviene del verbo ‘desbarajustar’ (desordenar), registrado en el Diccionario de la Academia desde 1843. Sin embargo, ya estaba registrado como desbarahustar en el Diccionario de Oudin (1607). Ricardo Palma utiliza desbarajuste en Tradiciones peruanas (1876):

De seguro que ellos no habrían puesto fin al desbarajuste sin el apoyo de un joven y bizarro oficial que cruzó de pronto por en medio de la turba, desnudó la tizona, que era de fina hoja de Toledo, y arremetió a cintarazos con los alborotadores.

Al parecer, barahustar se derivaría de una palabra del siglo xv, barahustar, con el significado de ‘golpear con lanza’ y más tarde ‘parar un golpe mediante una lanza’. Aunque no ha sido posible determinarlo con certeza, se cree que barahustar se haya compuesto con vara y un verbo hustar, derivado del latín tardío fustare (azotar, golpear).

LA PÁGINA DEL ESPAÑOL

sábado, octubre 13, 2007

El lenguaje oral y el lenguaje escrito.

Cuando usamos el lenguaje, ponemos en práctica sus cuatro habilidades: dos son propias de la lengua oral: hablar y escuchar; dos, de la lengua escrita: leer y escribir.

¿Qué diferencias hay entre estas clases de lenguaje que hacen que la mayoría de las personas se sientan más inseguras cuando se enfrenta con una hoja en blanco que cuando tienen que entablar una conversación? Comparemos una con otra.

La lengua oral: Es una comunicación inmediata.

Quien emite el mensaje está en el mismo espacio físico que el que lo recibe y en el mismo tiempo. Cuando la relación es telefónica, no se comparte el lugar, pero sí el tiempo.

La lengua escrita: Es una comunicación diferida. El escritor no comparte ni el tiempo ni el lugar con su lector. En muchos casos, ignora quién será, lo que lo obliga a manejarse con un lenguaje claro, conciso, ya que no tendrá oportunidad de saber si es comprendido o no.

La lengua oral: Es una comunicación auditiva. Se capta por intermedio del oído.

La lengua escrita: Es una comunicación visual. Se establece por intermedio de los ojos, que son los encargados de leer el texto.

La lengua oral: Es una comunicación perecedera. Los sonidos existen a medida que las palabras son emitidas por el hablante, pero no permanecen. Si, por algún motivo, queremos repetir lo que acabamos de decir, seguramente, lo haremos de otra manera, con otros términos.

La lengua escrita: Es una comunicación duradera. Permanece, sin modificaciones, en el tiempo.

Sin embargo, ambas tienen sus peligros y sus ventajas. La lengua oral, más móvil, más cambiante, es, también, riesgosa. No pensamos demasiado cuando hablamos y esta espontaneidad hace que, con frecuencia, nos arrepintamos de lo que acabamos de decir. El dicho tan común "a las palabras se las lleva el viento" no es tan cierto como parece.

La lengua escrita, con menos elementos para expresarse acepta la posibilidad de la corrección.

El otro dicho "las palabras quedan" sí es verdadero, pero existe también la posibilidad que "queden" bien redactadas.

martes, octubre 09, 2007

Aprendamos el significado.

ANDAR.

Esta conocidísima palabra castellana se formó de una variante del latín ‘ambulare’, hecho que nos explica el sentido exacto de ambular, ambulante y otros derivados y compuestos, como sonámbulo, caminar o andar en sueños, caminar o andar dormido. Un ser animado anda cuando da pasos para ir de un lugar a otro; en cambio, uno inanimado va de un lugar a otro, pero no da pasos.

El inmortal Quijote se consideraba caballero andante, porque andaba, claro, y tenía la condición de andantesco, que así se llama todo lo relacionado con los caballeros andantes.

Hay otro andante, el movimiento musical moderadamente lento, que no andantino, un poco más vivo que el andante.

Y si volvemos a nuestro andar inicial, recordaremos que el verbo en ocasiones se emplea de modo comparativo, y así los relojes andan, una máquina cualquiera anda (por eso los hombres nos vemos tan ridículos cuando una de nuestras máquinas se para, deja de andar). Y cuando uno se mete en algún asunto también anda; por ejemplo, andar en algún lío. Y, ¡ay!, el tiempo anda, o, mejor anda muy rápido, o, mejor, corre. Y paremos esto de andar, no vaya a ser cosa que nos metamos en alguna andanza, que buena o mala puede ser, pues andanza, entre otras cosas, significa suerte, buena o mala. ___________________________________________________________________

COLUMNA:

He aquí una voz que en nuestro idioma posibilita variados usos. Por ejemplo, apoyo normal de techumbres y cosas así; serie de cosas colocadas ordenadamente; separación organizada de las páginas de un impreso, en especial en diarios y revistas; conjunto de soldados que se ubican uno tras otro, etc. Y de ahí se llega a la columna vertebral, que el diccionario define, como casi siempre, con precisión y algún aire de sorpresa: "eje del neuroesqueleto de los animales vertebrados (nosotros entre ellos), situado a lo largo de la línea media dorsal del cuerpo y formado por una serie de huesos cortos y vértebras dispuestos en fila y articulados entre sí". Más claridad, imposible.

IMPORTUNAR: expresa claramente la idea de molestar o incomodar con la petición de algo. Así que la importunación será la persistencia, la tozudez, en lograr que accedan a nuestra solicitud. La importunidad a veces resulta frecuente y corresponde a lo que podríamos catalogar de cualidad de importuno o inoportuno. Aunque mejor está decir que es la incomodidad o molestia causada por una solicitud o una pretensión.