viernes, enero 19, 2007

Tilde en adónde, cómo, cuál, cuán, cuándo, cuánto, dónde, qué y quién.

Las palabras adónde, cómo, cuál, cuán, cuándo, cuánto, dónde, qué y quién son tónicas y se escriben con tilde diacrítica cuando tienen sentido interrogativo o exclamativo.
Estas palabras, por sí solas o precedidas de alguna preposición, introducen oraciones interrogativas o exclamativas directas:
¿Adónde quieres ir? ¡Cómo ha crecido este niño! ¿Cuántos han venido? ¡Cuán bello es este paisaje! ¿De quién es esto? ¡Con qué seriedad trabaja! ¿Hasta cuándo os quedáis?.
También introduce oraciones interrogativas o exclamativas indirectas, integradas en otros enunciados: No te imaginas cómo ha cambiado todo. Le explicó cuáles eran sus razones. La nota indica cuándo tienen que volver. Voy a preguntar por dónde se va al castillo. Ya verás qué bien lo pasamos. No sé quién va a venir.
Además, pueden funcionar como sustantivos: En este trabajo lo importante no es el qué, sino el cuánto. Ahora queda decidir el cómo y el cuándo de la intervención.
Sin embargo, cuando estas mismas palabras funcionan como adverbios o pronombres relativos o, en el caso de algunas de ellas, también como conjunciones, son átonas (salvo el relativo cual, que es tónico cuando va precedido de artículo)
y se escriben sin tilde: ¿Estás buscando un lugar donde dormir? Ha visto a quien tú sabes. Esta es la razón por la cual no pienso participar. Cuando llegue ella, empezamos. El jefe, que ayer no vino, sale de viaje mañana. No dijo que estuviese en paro. ¡Que aproveche!

BLOGS Y LITERATURA.

EDITORIAL DE LIBROS EN RED. 12 de enero de 2007.
Son una alternativa mucho más dinámica e interactiva que los sitios personales. Debe de ser por eso que las bitácoras o weblogs no han parado de crecer en los últimos años. Resultan espacios fáciles de generar pero -como su misma naturaleza les requiere actualización constante-, son más laboriosos para mantener. No obstante, ya son 100 millones los blogs activos en el ciberespacio y se espera que el pico más alto se dé en los meses que siguen, en la primera mitad de este 2007.
Es que prácticamente cualquiera puede convertirse en escritor, periodista o filósofo con esta herramienta, que favorece la conexión directa entre el autor y sus lectores, y entre los lectores mismos. Las bitácoras son el canal de publicación ideal para lo fragmentario, un formato muy de nuestra época para cualquier tipo de contenidos, que hace rato ya invadió también los modos de la literatura. Sirven para expresar ideas sueltas, para exponer apuntes y reflexiones al pasar, para dejar anotaciones como las de un diario íntimo (pero, paradójicamente, público), para mostrar microrrelatos o novelas en gestación, para destacar entrevistas y artículos ajenos, y compartir enlaces, videos y toda variedad de archivos. En cada uno de los agregados (o posts) queda constancia del momento exacto de publicación, aunque el orden de cada inclusión queda organizado en cronología inversa, de lo más nuevo a lo más viejo.
Alentados por este crecimiento, surgieron proyectos que acompañan esta modalidad de publicación. Ya hay concursos de bloggers, blogs sobre blogs y sitios-guía del mundo de la bitácora como el "Quién es quién de la blogosfera". Se encuentran tanto blogs sobre libros como libros sobre blogs.Por la web se ofrecen, incluso, talleres para aprender a escribirlos. Se dirigen a escritores, lectores, críticos, ensayistas, estudiantes y amantes de la literatura que deseen expresar sus ideas a través de este medio.
Los participantes aprenden todo sobre el funcionamiento de una bitácora y, especialmente, sobre cómo manejarla: cómo captar lectores y cómo promocionarla, cómo darle una identidad, cómo hacer buenos posts y hasta como volverlas redituables. Es que las bitácoras se han convertido en un espacio atractivo donde parece que han fijado su mirada los publicitarios: como suelen nuclear una comunidad muy específica de intereses, resultan una vitrina ideal para exponer determinados productos que ya se saben afines a los visitantes. La instantaneidad de los blogs y la gran cantidad de ciudadanos que ya generaron el suyo ayudaron para que se convirtieran en medios periodísticos durante circunstancias especiales.
Es así que han tenido su papel histórico, por ejemplo, con los atentados terroristas en Londres, cuando millones de internautas se pasaban por la red datos y colgaban fotos tomadas con sus celulares. Cubrieron de esta forma mucho mejor la noticia que los medios tradicionales, presionados por el gobierno para hacer silencio.
La gama de blogs es potencialmente infinita. Por lo pronto, los hay de ficción, como el visitadísimo Weblog de una mujer gorda, y de no ficción, como los diarios de escritor chileno Alberto Fuguet. Varios de ellos pasan a libro, como ocurrió con el resonante caso de El dulce veneno del escorpión. Su autora, Raquel Pacheco (de seudónimo Bruna Surfistinha) redactaba posts en su blog sobre sus vivencias como prostituta en San Pablo, Brasil. Tan exitosa resultó su bitácora que pronto pasó a best seller de una importante editorial. Y Raquel Pacheco es hoy una exitosa escritora que logró llevar al papel la frescura e inmediatez de sus intervenciones on line. Las nuevas posibilidades técnicas siempre tienen que ver con alguna innovación en el plano creativo. El mencionado Alberto Fuguet ejemplifica esto en Revista Ñ, que publica el diario argentino Clarín: "Seguramente una novela de Manuel Puig [que mezcla géneros y discursos provenientes de ámbitos no ficcionales, siempre de forma fragmentada] no se podía haber escrito antes que el invento del cine. Pero no estoy fascinado con las novelas que han salido intentando reproducir el formato del chat o de un blog. Al fin esos intentos no son tan distintos que las novelas epistolares.
Y hasta el momento nadie la ha reventado haciendo una novela de emails.
"Usted, ¿qué piensa de este fenómeno? ¿Qué blogs sigue? ¿cree que la literatura se verá influenciada por esta nueva modalidad creativa? ¿Considera que son un nuevo género de literatura? ¿Tendría una bitácora? ¿Sobre qué? Compartamos opiniones http://www.librosenred.com

jueves, enero 18, 2007

Significados: COMPETENCIA, COMPETICIÓN, ETCÉTERA.

COMPETENCIA:
Este sustantivo femenino pertenece a la familia léxica de dos verbos distintos, competer y competir.
a) Corresponden a competer los significados de ‘incumbencia’: «La Comisión aclaró que no es de su competencia dar trámite a ese tipo de queja»; ‘cosa que compete o incumbe a alguien’: «Isabel, que se ha reservado entre sus competencias la de administrar las rentas, nombra nuevos contadores» ; y ‘cualidad de competente o idóneo’: «La costurera de la calle Brasil era de una competencia extraordinaria».
b) Corresponden a competir los significados de ‘rivalidad entre quienes se disputan algo’: «No hay motivo para obviar nuestra competencia»; ‘conjunto de los rivales o competidores’: «Los colegas de la competencia nos odian» ; ‘acción y efecto de competir’: «En islas de pequeñas dimensiones la competencia por unos recursos y un espacio reducidos conduce a un enfrentamiento ecológico» ; y ‘prueba o torneo deportivo en el que compiten entre sí los distintos participantes’: «Comparten su alegría tras obtener las medallas de oro, plata y bronce [...] en la competencia de lanzamiento de disco» (Universal [Ven.] 6.4.99). Con este último sentido se usa muy raramente en España, donde se prefiere para ello el término competición.
Competición:
‘Acción y efecto de competir’: «La competición por los recursos escasos puso en peligro el proceso de acumulación y se intensificó la lucha de clases» y ‘prueba o torneo deportivo en el que compiten entre sí los distintos participantes’: «Tras la jornada de descanso de ayer, hoy se reanuda la competición de natación con las pruebas de 400 metros libres»
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Etcétera.
Procedente de la expresión latina et caetera (literalmente ‘y el resto, y las demás cosas’), se usa en español para cerrar enumeraciones incompletas. En la escritura va siempre precedida de una coma y se emplea frecuentemente en su forma abreviada etc. (y no ect.): «Pero antes quiero decir quién soy yo, de qué me ocupo, etcétera» «Exposición a medicamentos: clorpromazina, quinidina, antibióticos, etc.».
Como sustantivo masculino, admite calificativos y tiene forma de plural: «Las efigies atormentadas de Paganini, Dante, Virgilio, Chopin, Don Juan e infinitos etcéteras».
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miércoles, enero 17, 2007

DUDAS FRECUENTES: La negación.

No vino nadie, no hice nada, no tengo ninguna.
En español existe un esquema particular de negación, que permite combinar el adverbio no con la presencia de otros elementos que tienen también sentido negativo.
Los adverbios nunca, jamás, tampoco, los indefinidos nadie, nada, ninguno, la locución en la/mi/tu/su vida y los grupos que contienen la palabra ni aparecen siempre en oraciones de sentido negativo.
Si estos elementos van antepuestos al verbo, este no va acompañado del adverbio de negación no:
Nunca voy al teatro.
Él tampoco está de acuerdo.
Jamás lo haré.
Nadie lo sabe.
Nada de lo que dice tiene sentido.
Ninguno de ellos es actor.
En su vida lo conseguirá.
Ni su padre lo perdonaría.
Pero si van pospuestos al verbo, este debe ir necesariamente precedido del adverbio no:
No voy nunca al teatro.
Él no está de acuerdo tampoco.
No lo haré jamás.
No lo sabe nadie.
No tiene sentido nada de lo que dice.
No es actor ninguno de ellos.
No lo conseguirá en su vida.
No lo perdonaría ni su padre.
La concurrencia de esas dos «negaciones» no anula el sentido negativo del enunciado, sino que lo refuerza.

sábado, enero 13, 2007

¿Detrás de mí, encima de mí y al lado mío?

En la lengua culta debe evitarse el uso de adverbios como cerca, detrás, delante, debajo, dentro, encima, enfrente con adjetivos posesivos; así pues, no debe decirse detrás mío, encima suya, etc., sino detrás de mí, encima de él, etc.
El origen de este error está en equiparar el complemento preposicional introducido por la preposición de (detrás de María) con los complementos de posesión, de estructura formalmente idéntica (la casa de María).
Sin embargo, se trata de construcciones diferentes: en la primera (detrás de María), el núcleo del que depende el complemento preposicional es un adverbio (detrás), mientras que en la segunda (la casa de María) es un sustantivo (casa). Puesto que los adjetivos posesivos son modificadores del sustantivo, solo si el complemento encabezado por de depende de un sustantivo puede sustituirse sin problemas por un posesivo: la casa de María = su casa o la casa suya.
Sin embargo, los adverbios no son susceptibles de ser modificados por un posesivo, de forma que no admiten la transformación descrita: detrás de María no equivale a *su detrás, por lo que no es admisible decir detrás suya ni detrás suyo.
En consecuencia, para discernir si es o no correcta una expresión con posesivo, debemos fijarnos en la categoría de la palabra núcleo: si es un sustantivo, será correcta (puede decirse al lado mío, pues lado es un sustantivo); pero no será correcta si se trata de un adverbio (no puede decirse cerca mío, pues cerca es un adverbio).
Para no equivocarse, resulta útil saber que si se puede usar el posesivo átono antepuesto, la construcción con el posesivo tónico pospuesto será también válida:
Estoy al lado de María > Estoy a su lado > Estoy al lado suyo (CORRECTO).
Giraban alrededor de ti > Giraban a tu alrededor > Giraban alrededor tuyo (CORRECTO) .
pero
Estoy detrás de María > *Estoy en su detrás > Estoy detrás suyo/suya (INCORRECTO).
Vive cerca de ti > *Vive en tu cerca > Vive cerca tuyo/tuya (INCORRECTO).
Por último, es importante señalar que el posesivo pospuesto debe concordar en género con el sustantivo al que modifica; así pues, debe decirse al lado suyo (y no al lado suya), puesto que el sustantivo lado es masculino.

viernes, enero 12, 2007

AUXILIARES DE LA ESCRITURA.

Disposición de palabras y tamaño de letras en el texto.
El tamaño de la letra, de la hoja, los espacios y los márgenes, tienen una clara incidencia en la comprensión. El ojo posee un gran poder de captación que se verá ampliado, si se encuentra con una letra relativamente grande, con espacios amplios y proporcionados. Vemos con facilidad lo que está bien presentado, bien estructurado. En cambio, leemos con dificultad -o, simplemente no leemos- lo que está en letra chica. Por este motivo, muchas veces se escriben con letra chica comunicaciones importantes, que conviene, al interés del escritor, que no sean tenidas en cuenta.
Títulos y subtítulos.
Juegan un papel primordial en el texto. Deberán ser:Atractivos, de tal manera que el ojo del lector los encuentre con facilidad. El hecho de que estén centrados ayuda a ubicarlos sin dificultad.Cortos, para atrapar sin esfuerzo el interés. Concisos, capaces de resumir, de exprimir el contenido del escrito.
Negritas y subrayados.
Cumplen una función de destaque. Lo que se busca es lograr que la mirada del lector se prenda de ellos, que son, según el criterio del escritor, parte fundamental de su escrito. Pero, si abundan, pierden su cometido. Si todo está destacado, lo importante, lo diferente, pasa a ser lo que no lo está. Por lo tanto, conviene usarlos con precaución.
El uso de la coma (,) .
Es la representación de una breve pausa que haríamos si la frase escrita fuera pronunciada. Se usa para unir elementos en una descripción y se elimina cuando se llega al elemento final y debe ser usada la conjunción y: la casa, los árboles y el automóvil. Igualmente, cuando se dicen varias frases cortas en una misma oración, deben ser separadas por comas. Se usa coma también cuando se construye una frase a la manera del antiguo vocativo latino: Roberto, corre a casa Y, finalmente, cuando se escribe una conjunción adversativa: la encomienda llegó, no obstante, se quedaron algunos objetos.
El punto y coma (;).
Define una pausa mayor que la de la coma. Es el término medio entre la pausa representada por la coma y la representada por el punto. Suele separar oraciones de sentido opuesto o que, siendo largas, guarden entre sí estrecha relación. El punto y coma se utiliza también para separar ideas cuando sirven de explicación a los elementos de una descripción (los ojos, azules y grandes; la boca, carnosa y provocativa; las manos, blancas y suaves). También se usa antes de luego, sin embargo y no obstante, y con menor frecuencia antes de pero y mas.
Los dos puntos (:).
Son una pausa un poco más larga que el punto y coma que funciona como anuncio de que una frase que debe ser tomada en cuenta para entender la anterior está por ser pronunciada (lo comprendí entonces: había llegado mi fin), o para hacer una cita textual (Bolívar dijo: «Moral y luces son nuestras primeras necesidades»), así como para marcar el inicio de una enumeración (había muchas personas: desde mercaderes hasta marineros, desde niños hasta ancianas, desde doctores hasta campesinos). Algo importante es que la presencia de los dos puntos no quiere decir que la palabra siguiente deba iniciar con mayúsculas. Este es un error bastante común. El punto (.).
De todos los signos, éste parece el más fácil de dominar. Indica la terminación de una oración, de un período expresivo. Esa finalización se marca en el lenguaje oral con un tono de voz, descendente al final (salvo cuando planteamos una pregunta). Existen tres puntos diferentes: Punto y seguido. Marca la terminación de una oración e indica que lo que sigue tiene vinculación estrecha con lo anterior. Si el renglón se termina, se seguirá escribiendo en el siguiente, sin dejar el blanco inicial.
Punto y aparte.
Indica que se pasará a otro asunto, dentro del tema general que trata el escrito. Hay menos vinculación entre las oraciones separadas por punto y aparte que por punto y seguido. Después de este signo, se marca la sangría, un espacio en blanco que se deja, también, al comenzar a escribir. Los párrafos se indican con la presencia del punto y aparte y de la sangría.
Punto final: Señala la terminación total del texto. Sin lugar a dudas, estos son los usos del punto que todos conocemos.
Exclamación e interrogación (¿? - ¡!).
Identifican una exclamación o una pregunta directamente. Se escriben al abrir y al cerrar la exclamación o la pregunta: ¿está muy cerca? ¡ya viene! La presencia del signo de exclamación o de interrogación implica que, si está al final de una frase, el punto desaparece absorbido por el que ya incluye el signo en su parte inferior. Esto no ocurre cuando el signo que debe seguir es una coma o cualquier otro, y se mantiene. Paréntesis: ().
Se utilizan abriendo y cerrando una expresión que amplía la posibilidad de comprender una frase específica. El hombre caminó (nunca había corrido) lo más rápido que pudo.
Comillas:(“).
Destacan palabras o giros (le llamó «dotol») y reproducen citas textuales (dijo, mirándome: «No tienen nada que ver»). También encierran títulos de partes de obras, títulos de revistas y periódicos. En algunos casos indican que se está empleando un vocablo extranjero. Es un error usar las comillas para destacar la importancia de una frase en particular. Guión largo: (_).
Sirve para indicar la aparición de un diálogo en el texto o como los paréntesis, encerrando en sí una frase dentro de otra que funge de principal. En el primer caso, el guión se coloca al principio del párrafo y no se cierra al terminar el diálogo.
Guión corto: (-) separa las sílabas al final de una línea. También se usa en la escritura de las palabras compuestas separadas. Diéresis: (¨) dos puntos que se colocan sobre la u cuando ésta se encuentra entre g y e o i (aragüeño, Güiria).
Llaves: { } agrupan contenidos en cuadros sinópticos. Corchetes: [ ] indican que lo que se encierra en ellos puede quedar fuera del discurso, se está declarando fuera de contexto. Asterisco: (*) hace una llamada que luego el lector debe seguir al final de la página o del texto.
UN APORTE. LES SIRVE?

EL IDIOMA Y LA RELIGIÓN.

Siempre dentro de una tradición cristiana multisecular en las comunidades hispanohablantes, se han ido formando y utilizando una gran cantidad de palabras, frases y expresiones idiomáticas con base en conceptos y términos religiosos. Del vocablo Dios, por ejemplo, se ha formado la expresión interjectiva ¡a Dios! (convertida normalmente en una sola palabra: adiós) usada para despedirse (Adiós, amigo –también anda con Dios o vete con Dios).
Se dice que alguien está actuando a la buena de Dios cuando realiza su tarea sin preparación, al azar, salga como salga.
¡Bendito sea Dios!, locución interjectiva empleada para denotar enfado, y también conformidad en un contratiempo.
Como Dios da a entender a alguien: significa como buenamente se puede.
De menos nos hizo Dios: explica la esperanza que se tiene de conseguir lo que se intenta, aunque parezca desproporcionado.
Dios dirá: remite a la voluntad de Dios el éxito de lo que nos prometemos.
Dios mediante o si Dios quiere: es casi una condición obligada para quien expone una decisión o proyecto.
¡Dios mío!: locución interjectiva para significar admiración, extrañeza, dolor o sobresalto.
Dios nos asista, o...nos la depare buena, o...nos coja confesados, o...nos tenga de su mano: indican el deseo de la intervención divina para evitar un mal inminente y, al parecer, inevitable.
Dios y ayuda: significa un gran esfuerzo y una enorme dedicación para realizar algo (Me está costando Dios y ayuda hacer esta tarea).
Hacer algo como Dios manda es hacerlo bien, con exactitud y acierto.
¡Válgame Dios!: locución interjectiva que manifiesta con cierta moderación el disgusto o sorpresa que nos produce algo.
A Dios rogando, y con el mazo dando: refrán castizo que afirma, pragmáticamente, la inutilidad de la plegaria si no va acompañada del esfuerzo personal.
Ni Cristo que lo fundó es una locución empleada para negar algo rotundamente. (Esto no es así, ni Cristo que lo fundó).
Fíate de la Virgen y no corras: se le espeta a quien, por estar demasiado confiado, no pone nada de su parte para conseguir algo.
Estar alguien hecho una Magdalena, o llorar como una Magdalena, equivale a llorar mucho o desconsoladamente.
¡Santas pascuas! da a entender que es forzoso conformarse con lo que sucede, se hace o se dice. (Tomen esto y ¡santas pascuas!)
Guardando, desde luego, las distancias, la religión y el idioma son dos fenómenos sociales y, como tales, han mantenido un importante influjo mutuo a lo largo del tiempo.

jueves, enero 11, 2007

EL VERBO CABER.

El español tiene gran variedad de verbos; algunos, de sencilla conjugación; otros, en cambio, producen problemas de tal magnitud que el usuario del lenguaje prefiere evitarlos.
Solo algunas de estas irregularidades proceden del latín; hay libros especializados que se ocupan de rastrear cada una en particular. Las gramáticas comunes se refieren a ellas, pero no dan explicaciones de cuál es su porqué.
Seleccionamos, como uno de los más complicados y de uso más corriente a:
Caber.
¿Quién no lo ha necesitado alguna vez y quién no ha vacilado en su conjugación, por excesivamente difícil?
Su raíz, que es en los verbos regulares, la parte en la que está el significado y permanece invariable, cambia constantemente. Tendría que ser "cab" para todos los tiempos y modos (excepto los futuros y el potencial, en que actúa como raíz todo el infinitivo.).
Pero sufrirá diferentes modificaciones a lo largo de la conjugación.
Se transformará en "quep" en:
1- El Presente del Modo Indicativo (Primera persona del singular):
Yo quepo.
Retoma la raíz normal en las demás personas: tú cabes, él cabe…
No quepo en ese armario. Las hojas caben en la estantería.
2- El Presente del Modo Subjuntivo, en todas las personas: Yo quepa, tú quepas, él quepa…
¡Ojalá tus libros quepan en la estantería!.
Es imposible que quepamos en el salón.
Que todos quepan es lo que se necesita.
3- El Presente del Imperativo, en la tercera persona del singular y en la primera y tercera persona del plural:
Quepa él, quepamos nosotros, quepan ellos.
En las demás, retoma la raíz normal.
Es un verbo que, raramente, se utiliza en este modo, que es el que expresa orden.
Mandar "caber" resulta extraño.
Se transformará en "cup" en:
1- El Pretérito Perfecto Simple del Indicativo, en todas las personas: Yo cupe, tú cupiste, él cupo…
El líquido cupo en la botella.
Cupimos en el teatro, a pesar de que estaba repleto.
Fueron muchos los que cupieron en la habitación.
2- El Pretérito Imperfecto del Subjuntivo, en todas las personas:
Yo cupiera o cupiese, tú cupieras o cupieses, él cupiera o cupiese… ¡Ojalá mis amigos cupiesen en mi casa!.
Aunque cupiera en la reunión, no irá.
El Futuro Imperfecto del Subjuntivo presenta la misma irregularidad, pero es un tiempo en desuso, del que no vale la pena ocuparse.
Se transforma en "cabr" en:
1- El Futuro Simple del Indicativo, en todas las personas: Yo cabré, tú cabrás, él cabrá… El dinero cabrá en tu monedero.
Cabrán más alumnos en el salón.
2- El Potencial Simple, en todas las personas: Yo cabría, tú cabrías, él cabría… Cabría la posibilidad de que fuéramos.
Si se juntaran un poco, cabríamos algunos más.
El buen uso del idioma exige el dominio de las particulares formas de conjugación de estos verbos. Los diccionarios comunes no ayudan en este aspecto. Se limitan a dar el significado. Hay que recurrir, por lo tanto, a textos especializaos, entre los que figuran los muy recomendados Diccionarios de Dudas.
La lectura, como siempre, colaborará para grabar estas formas particulares del lenguaje y la observación de cómo hablan y escriben los que dominan el lenguaje, será otra fuente importante de referencia.

miércoles, enero 10, 2007

ORIGEN DE LOS CUMPLEAÑOS.

Los aniversarios como fecha de celebración del nacimiento estaban reservados en la edad Antigua a las personalidades. Fueron notables las fastuosas fiestas organizadas por Cleopatra para celebrar el cumpleaños de Marco Antonio en el siglo I. En Egipto y Babilonia se celebraba el cumpleaños de los varones de la realeza, pero era tabú celebrar el de niños y mujeres. Y en Grecia se celebraba tan sólo el del cabeza de familia, elaborando una torta de harina y miel.
Otra cosa eran las deidades. Ya en el siglo III los devotos de Artemisa la honraban los días seis de cada mes con una de esas tortas, redondas como la Luna, en el que encendían velas de cera, su luz representaba la del astro, cuya llama se encargaba ella misma de apagar a través de un soplo de aire que descendía de una especie de ventanuco situado en la parte alta del templo.
El Cristianismo acabó con aquella costumbre al no ver alegría en la llegada a este valle de lágrimas; en cambio se conmemoró el día de la muerte como el inicio de una vida en la Gloria.
Quedó así la celebración del cumpleaños como un vestigio pagano hasta que la Iglesia cambió de actitud hacia el siglo IV. Posteriormente, en el siglo XII, se comenzaron a registrar los nacimientos en las parroquias europeas y se volvió a celebrar el cumpleaños, ahora ya el de todos. Ya entonces era parte del ritual el apagar las velas del pastel de un solo soplo con la habitación a oscuras. Y eran velas a las que la creencia folclórica dotaba de una magia especial.
Desde el antiguo se consideraba que las brujas y demonios no podían obrar maleficio alguno contra aquél que tuviese encendida una vela bendecida, y esta creencia se traslada a las velas del cumpleaños con la idea de protección al homenajeado y con la de atraer la buena suerte.
Así se decora la torta con tantas velas como años se cumplan, aunque los campesinos germanos añadían una más que representaba la "luz de la vida", se puede formular un deseo en silencio, en algunos países tres y al apagarlas de un solo soplo éstos se harán realidad, siempre que, como señala la superstición, no se revelen.
Tradiciones de cumpleaños en diferentes partes del mundo:
África – Varios países de esta nación celebran iniciaciones a grupos de niños, en vez de sus cumpleaños. A una edad designada ellos aprenden de leyes, creencias costumbres, canciones y bailes de sus tribus.
China – Los niños que cumplen años le ofrecen sus respetos a sus padres y a ellos le regalan dinero. Familiares y amistades son invitados para almorzar y les sirven fideos; esto para desearle al niño(a) una vida eterna.
Dinamarca – Es puesta en la ventana una bandera para indicar que alguien de esa casa cumple años. Se ponen regalos alrededor de la cama mientras el niño(a) duerme, para que sea lo primero que vea al despertar.
Ecuador – Al cumplir la niña sus quince años habrá una gran celebración, donde ella usará un traje color rosa. Su padre le coloca su primer par de zapatos con tacón alto y bailan el vals.
India – El niño(a) que cumple años lo visten con mucho colorido para la escuela y se le obsequia chocolate a sus compañeros .
Japón – Para la ocasión los niños que cumplen años los visten con ropa totalmente nueva.
Israel – El niño(a) es sentado en una silla, mientras los adultos lo alzan y bajan el número de veces que cumple años más uno para la buena suerte.
Nepal – Una mezcla hecha de arroz y color es puesta en la frente del niño que cumple años para la buena suerte.
Noruega – El estudiante que cumple años pasa al frente de salón de clase, escoge un amigo (a) para bailar, mientras el resto de sus compañeros de clase le cantan una canción.
Mensajes de Cumpleaños.
La idea no es cumplir más años sino de disfrutarlos. Tu cumpleaños es un día muy especial, piensa que hoy comienza más oportunidades. Feliz cumpleaños... cada año que pasa nos hace más sabios, más maduros y un poco más viejos. Pasan los días, los meses, los años y hacen maravillas en ti. No importa los años sino lo que has disfrutado. Hoy día de tu cumpleaños es la mejor ocasión para celebrar que existes. Qué es un año más o un año menos, lo importante es que lo gocemos. Que tu vida no se llenen de años, sino que tus años se llenen de vida.
Un gran abrazo a mis amigos y amigas cumpleañeros (as) del mes de enero.
Recordándoles el título de una poesía del escritor chileno Patricio Manss:
LA FIESTA ERES TÚ.

martes, enero 09, 2007

¡A corregir se ha dicho!

Si al lector le cuesta entender lo escrito, el culpable es quien escribe. No somos pacientes, cuando nos convertimos en lectores. Queremos comprender sin dificultad y, si no lo logramos, muchas veces, abandonamos nuestro intento. Cuanto más presente tengamos esto, más probable es que logremos el éxito de la comunicación. Tanto los escritores experimentados, como los que no lo son, coinciden en afirmar que se necesita corregir una y otra vez antes de dar por terminado un escrito. Por lo tanto, parece importante saber qué caminos podemos recorrer para mejorar nuestras producciones. En primer lugar, debemos perder el "enamoramiento" que todos, de una u otra forma, sentimos por nuestras obras. Cuando terminamos cualquier trabajo escrito, creemos haber logrado nuestra finalidad y no tenemos presente que, en la mayoría de los casos, eso no sucede. A través de cualquier escrito queremos, por un lado, volcar ideas en el papel; por otro, que nos comprendan. La falla de uno de estos objetivos es el fracaso total de nuestro trabajo. Ya la escuela, cuando comienza a brindar los pasos elementales de la escritura, debe fomentar el uso del "borrador", el primer intento de comunicar pensamientos por escrito. Jerarquizarlo significará crear el hábito corrector en los estudiantes. Habría que comparar el "borrador" de los escritos con los bosquejos que hacen los artistas, que muchas veces tienen tanto valor como la obra misma. Por lo tanto, si cuando adultos, tenemos asimilada la idea de que la escritura no sale bien de primera, nuestras posibilidades de ser buenos comunicadores se verán aumentadas.
LOS PASOS PREVIOS.
Las situaciones para las que puede ser necesaria la elaboración de un texto escrito son tan numerosas como variadas. Cuando hay que preparar un texto, de inmediato surgen, como necesidades, muchas de las preguntas que contienen todas las claves para conseguir un escrito adecuado a las exigencias que lo originaron.
PREPARACIÓN.
La redacción de cualquier texto, como una carta, una composición sobre un determinado tema, un memorando, un informe o una obra literaria, requerirá un proceso propio, pero también podemos encontrar una serie de pasos que son comunes a todos ellos. Este proceso común en el que habrá que planificar, crear, escribir borradores, tomar notas, corregir, valorar lo escrito y darle su forma definitiva, será más efectivo si se lleva a cabo de manera ordenada y metódica.
La etapa de preparación se puede dividir en dos fases: la primera es la generación de las ideas y su organización y la segunda es la producción del texto.
GENERACIÓN DE IDEAS Y SU ORGANIZACIÓN.
Aunque la escritura es un proceso individual, que depende en gran medida de la práctica y la lectura como fuente de recursos, se pueden plantear preguntas que faciliten la realización de un tipo de escrito al que no se está habituado, o que se aborda por primera vez.
Estas preguntas fundamentales, en la etapa de preparación, podrían ser:
¿PARA QUÉ ESCRIBO? FINALIDAD.
¿PARA QUIÉN ESCRIBO? DESTINATARIO.
¿SOBRE QUÉ ESCRIBO? TEMA.
¿CÓMO VOY A ESCRIBIR? ACTITUD Y TONO.
Estamos listos para el período de reflexión que es imprescindible para aprovechar al máximo todas las posibilidades del tema y para elegir el material más adecuado según el tipo de escrito.
Es probable que Ud. sea un gran escritor y estos pasos lo hagan desternillarse de risa, pero bien vale recordar; que muchos de nuestros chicos y chicas de bachillerato están llorando frente a una página en blanco, sin saber por dónde empezar el informe de historia o el cuento "original" que espera la odiosa profesora de literatura.
Se respondió sus preguntas, tiene el material ordenado, listo para la primera palabra de su gran obra, que habrá de corregir por siempre; porque de eso se trata.
Para alegrarles un poco el camino que van a emprender, transitando la escritura. Les recuerdo una frase de Mario Vargas LLosa, en la Carta a un jóven novelista:
" ... No hay novelistas precoces. Todos los grandes, los admirables novelistas, fueron, al principio, escribidores aprendices cuyo talento se fue gestando a base de constancia y convicción".
!A corregir se ha dicho! Podemos seguir diferentes caminos para ser correctores de nosotros mismos: Corregir a medida que vamos creando el texto. Significa leer y releer lo escrito. Se avanza lentamente, pero se van dejando pulidas cada una de las etapas tratadas.
Corregir una vez que el texto está terminado. Significa dejar fluir las ideas, llevarlas al papel y, cuando ya nada hay por agregar, empezar la corrección.
Dar a corregir a una tercera persona. Significa desprenderse de la obra y recurrir a la opinión de otro.
Como consideración final, tendríamos que extraer la siguiente: cuanto más distancia tomemos del escrito, cuanto más tiempo lo dejemos reposar, más efectiva y certera será nuestra corrección.

lunes, enero 08, 2007

EDUARDO GALEANO. LAS PALABRAS MEJORES QUE EL SILENCIO.

COMO TODOS LOS DOMINGOS, RODEADOS DE REVISTAS INFLADAS DE PUBLICIDAD; CON ALGÚN ARTÍCULO INTERESANTE POR ALLÁ LEJOS, NOS MERECEMOS BUENAS LECTURAS Y PARA ELLO NADA MEJOR QUE PASEARNOS POR LOS INTERESANTES BLOGSPOT VENEZOLANOS (QUE MUCHA ENVIDIA LE CAUSAN A PERIODISTAS AMARRADOS A FIRMAS Y LÍNEAS EDITORIALES) .
DESEO COMPARTIR CON USTEDES ESTA ENTREVISTA A GALEANO, ESPERO SEA UN APORTE PARA QUIENES AMAN EL ARTE DE ESCRIBIR.
FELIZ DOMINGO!!! CON MUCHA LECTURA!!!.
Eduardo Galeano: "La función social, el arte de un escritor... y las palabras mejores que el silencio".
Entrevista publicada en el diario El Mundo, de Perú, el 19/11/94.
El mío ha sido un largo camino hacia el desnudamiento de la palabra: desde las primeras tentativas de escribir, cuando era jovencito en una prosa abigarrada, llena de palabras que hoy me da vergüenza, hasta llegar a un lenguaje que yo quisiera que fuera cada vez más claro, sencillo, y por lo tanto más complejo, porque la sencillez es la hija de una complejidad de creación que no se nota ni tiene que notarse.
Uno siente primero que el trabajo intelectual consiste en hacer complejo lo simple, y después uno descubre que el trabajo intelectual consiste en hacer simple lo complejo. Y un caso de simplificación no es una tarea de embobamiento, no se trata de simplificar para rebajar de nivel intelectual, ni para negar la complejidad de la vida y de la literatura como expresión de la vida.
Por el contrario, se trata de lograr un lenguaje que sea capaz de transmitir electricidad de vida suprimiendo todo lo que no sea digno de existencia.
Para mí siempre ha sido fundamental la lección del maestro Juan Carlos Onetti, un gran escritor uruguayo muerto hace poco, que me guió los primeros pasos. Siempre me decía: "Vos acordate aquello que decían los chinos (yo creo que los chinos no decían eso, pero el viejo se lo había inventado para darle prestigio a lo que decía); las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio". Entonces cuando escribo me voy preguntando: ¿estas palabras son mejores que el silencio?, ¿merecen existir realmente? .
Hago una versión, dos o tres, quince, veinte versiones, cada vez más cortas, más apretadas: edición corregida y disminuida.
Inflación palabraria.
El problema de la inflación monetaria en América Latina es muy grave, pero la inflación palabraria es tan grave como la monetaria o peor; hay un exceso de circulante atroz. Algunos países han tenido éxito en la lucha contra la inflación monetaria pero la inflación palabraria sigue ahí, tan campante. Lo que me gustaría, modestamente, es ayudar un poquito a esa lucha contra la inflación palabraria. O sea, poder ir desnudando el lenguaje. Es el resultado de un gran esfuerzo, y no concluido, porque nace cada vez: a mí me cuesta escribir ahora tanto como cuando tenía 15 o 16 años y lloraba ante la hoja de papel en blanco porque no podía.
¿Función social?.
La literatura tiene siempre una función, aunque no sepa que la tiene, y aunque no quiera tenerla. A mí me hacen gracia los escritores que dicen que la literatura no tiene ninguna función social. A partir del momento que alguien escribe y publica está realizando una función social, porque se publica para otros. Si no, es bastante simple: yo escribo en un sobre y lo mando a mi propia casa, pongo "Cartas de amor a mí mismo" y me emociono al recibirlas. Pero es un círculo masturbatorio (no quiero hablar mal de la masturbación, tiene sus ventajas, pero el amor es mejor porque se conoce gente, como decía el viejo chiste).
Es imposible imaginar una literatura que no cumpla una función social. A veces la cumple, y es jodido, en un sentido adormecedor, a veces es una literatura del fatalismo, de la resignación, que te invita a aceptar la realidad en lugar de cambiarla, pero a veces es una literatura reveladora, reveladora de las mil y una caras escondidas de una realidad que es siempre más deslumbrante de lo que uno suponía. Por otro lado me parece que lo de la literatura social es una redundancia porque toda literatura es social. Muchas veces una buena novela de amor es más reveladora y ayuda más a la gente a saber quién es, de dónde viene y a dónde puede llegar, que una mala novela de huelgas.
No comparto el criterio de una literatura política que además, en general, es aburridísima.

domingo, enero 07, 2007

DUDAS IDIOMÁTICAS.

Clubs - Clubes.
Voz tomada del inglés club ( Sociedad fundada por un grupo de personas con intereses comunes) y (lugar donde se reúnen los miembros de estas sociedades). Se introdujo a comienzos del siglo XIX y es anglicismo asentado. Desde el inicio el plural ha vacilado entre la forma clubs, coincidente con el plural inglés y la forma clubes, derivada de la regla tradicional que prescribía el plural en es para las palabras acabadas en consonante. Ambos plurales se consideran válidos, así lo publica el Diccionario Panhispánico de Dudas y consecuentemente se admiten las dos formas para los compuestos que contienen esta voz: aeroclubs o aeroclubes, cineclus o cineclubes y videoclubs o videoclubes.

Coctel o Cóctel.

(Bebida compuesta de licores mezclados) y (fiesta en la que se toma esta bebida). La voz inglesa cocktail se ha adaptado al español con las dos acentuaciones, ambas válidas. La forma llana cóctel (pl. cócteles) , que refleja la pronunciación etimológica, es la única usada en España y la preferida en los países del Cono Sur. En el resto de América esta forma alterna con la aguda coctel. Son inadmisibles grafías como coktail, coctail o coktel, que no son ni inglesas ni españolas. Por la misma razón no es válido el plural hibrido cóctels.

Diabetes.

(Enfermedad metabólica) . Es voz llana [diabétes] aunque en algunos países se oiga a menudo como esdrújula (diábetes).

Disquete.

Adaptación gráfica de la voz inglesa diskette (disco flexible para almacenar datos informáticos). Debemos evitar la adaptación gráfica disquet que no goza de aceptación generalizada, así lo refiere el Diccionario Panhispánico de Dudas, se desaconseja también por minoritaria, la forma semiadaptada diskete. El dispositivo donde se inserta el disquete para su grabación o lectura se denomina disquetera, no disketera.

Disyóquey.

Adaptación gráfica propuesta para la expresión inglesa disc jockey, (persona que selecciona y pone discos en una fiesta, discoteca o programa de radio). Es común en cuanto al género el/la disyóquey. Su plural es disyoqueis.

Chofer o chófer.

(Persona cuyo oficio es conducir automóviles). Ambas acentuaciones son válidas. La forma aguda chofer [chofér] (pl. choferes) acorde con la pronunciación del étimo francés chauffeur es la que se usa en América. En España se emplea la forma llana chófer (pl. chóferes). Es admisible el femenino choferesa.

Container - Contenedor.

(Recipiente de grandes dimensiones destinado al almacenamiento y transporte de mercancías o al depósito de residuos diversos). La existencia de la voz española contenedor hace innecesario el uso de la voz inglesa container, así como el de su adaptación contéiner.

Don Juán - donjuán.

(Seductor de mujeres) Ese hombre tenía fama de donjuán. Aunque es admisible la forma en dos palabras (Don Juán), se recomienda la grafía simple donjuán, que, además de ser mayoritaria en el uso, permite su empleo en plural: No olvides que los donjuanes tienen una vejez muy triste.

RALI.

Adapatación gráfica propuesta para la voz inglesa rally o la francesa rallye (prueba deportiva de resistencia, generalmente automovilística, que se celebra fuera de pista y normalmente por etapas) Dieciocho años cumplía el rali de Narón. Su plural es ralis.

Autoservicio.

(Sistema de venta en el que el cliente toma directamente lo que le interesa) y (establecimiento donde el cliente se sirve a sí mismo). Debe evitarse el uso del anglicismo self-service, así como el de la forma híbrida autoservice. No debe escribirse en dos palabras ni con guión intermedio.

Cácher.

En el béisbol (jugador situado detrás del bateador y que recibe la pelota cuando éste no la golpea) Es adaptación gráfica de la voz inglesa catcher, usada en varios países americanos en lugar de receptor, término equivalente en español y también ampliamente documentado en América. Aunque se recomienda usar con preferencia la voz española receptor, es admisible el empleo del anglicismo adaptado cácher (pl. cácheres). No debe usarse el extranjerismo crudo catcher.

sábado, enero 06, 2007

ALGUNOS APORTES DE ORTOGRAFÍA.

ESCRIBIR:
En una palabra.
Vicepresidente, vicealmirante, semifiscal, centroamericano, monooperador (pero no mono operador ni gato operador), contraataque, contraalmirante, semiinfinito, monoovular.
Sin guión:
Ex ministro, ex senador, ex diputado, ex alcalde, ex subsecretario.
.- Números arábigos. Norma para su escritura.
Se escriben con letras:
a) Toda cantidad no exacta; por ejemplo: "de Barquisimeto a Barinas hay unos ciento ochenta kilómetros"; "en el accidente hubo más de treinta heridos."
b) El espacio de tiempo, o el tiempo transcurrido o por transcurrir: "hacía quince años que no lo veía"; "está por cumplir quince años."
c) Los números dígitos del cero al nueve: "cinco bolívares"; "cuatro personas"; "nueve pulseras".
d) Los números o cantidades puestas en boca de interlocutores, puesto que no se habla con números, sino con palabras:
-¿Cuánto cuesta el reloj? -Treinta mil pesos. -Te ofrezco veinte mil.
e) Los números que sirven para la denominación de calles y avenidas: "Calle Diecinueve"; "Sexta Avenida".
f) En actas, instrumentos notariales, fechas de ciertos documentos oficiales: "Dado en la ciudad de Quíbor, a los veintinueve días del mes de agosto de mil novecientos ochenta y ocho; a las doce horas del día diecisiete..."
g) En obras literarias: "la citó para las diez de la mañana"; "lo esperó desde las cuatro de la tarde".
h) Ninguna cantidad debe escribirse con cifras cuando comienza párrafo o vaya después de punto. (Si se trata de algún año, se le antepone esta voz: "Año 2000".)
Se escriben con números:
a) Los horarios de consulta, de llegada y salida, de entradas y salidas. "Se estudia de 8 a 12.30 y de 7 a 12"; "el horario de la consulta es de 9 a 12"; "el bus para Sanare sale a las 7 y regresa a las 11".
b) Las cantidades exactas superiores a nueve: "tiene 20 años"; "me han regalado 11 cortaplumas"; "hay exactamente 20 kilómetros".
c) Las fechas: "21 de mayo de 1879"; "18 de septiembre de 1810".
d) Los números de los años, sean exactos o dubitativos: 1872, 1924; "alrededor del año 1960"; "el año 1989".
e) Las horas y minutos escritos con letras no se separan con punto: "las ocho cuarenta y cinco"; tampoco se emplea la conjunción "y" para separar las horas de los minutos.
En los números de orden de artículos, decretos y normas, se coloca la o voladita (º) hasta el número nueve inclusive, pero se omite después del diez: 7º, 8º, 9º, 10, 11, etcétera. Cuando se utilizan en apartados, dentro de un párrafo, si lo que sigue se escribe con minúscula debe llevar una coma: "1º, los maleantes... 2º, los narcotraficantes".
-Tanto por ciento y tanto por mil. Sus formas correctas son: 15% 10º/oo 15 por 100 10 por 1000 quince por ciento diez por mil Es incorrecto anteponer a estas expresiones los artículos un o el: "un 25% no conocía el alfabeto"; ""el 30% no paga impuestos". Lo correcto: "25% no conocían el alfabeto". "30% no pagan impuesto". .- Letras y cifras.
1.- Las cantidades que formen parte de un diálogo, de una descripción, de un artículo narrativo, de una editorial o de un discurso se escriben con letras: Los empleados fiscales recibirán un reajuste de catorce por ciento. Es absurdo pensar que al comenzar el siglo veintiuno no habrá ni violencia, ni delincuencia, ni terrorismo. El horario de trabajo es de siete y media de la mañana a tres de la tarde. La temperatura descendió doce grados en una hora.
2.- En los títulos pueden ir letras y cifras.
3.- La edad de una persona, la duración de una acción y los espacios de tiempo, se escriben con letras: La votación electrónica duró cincuenta segundos.
4.- Las cantidades no expresadas con exactitud se escriben con letras: El señor diputado esgrimió mil razones para justificar su apoyo al candidato. El señor embajador donó unos cuatro mil volúmenes de su biblioteca. El número de asistentes a las tribunas era de unas mil personas.
5.- Los números dígitos del uno al nueve se escriben con letras: Pidió cinco boletines de sesiones. En el accidente fallecieron ocho personas.
6.- Si se trata de una enumeración de cantidades en las que unas deberían ir con letras y otras con cifras por ser superiores a nueve, pueden unificarse: El señor diputado pidió: 3 diccionarios, 4 archivadores, 6 lápices, 18 carpetas, 50 sobres y 86 tarjetones.
Los números que forman parte de los nombres de calles y otras vías urbanas se escriben con letras: Vivía en la calle Diez de Julio. Avenida Cuarto Centenario.
7.- Las décadas deben escribirse con letras, y en singular: Los años setenta. Si en una frase aparece la palabra década, no debe repetirse la palabra años: Fue diputado en la década de los cincuenta.

ENTREVISTA A WILLIAM FAULKNER: EL OFICIO DEL ESCRITOR.

Última parte de la entrevista a William Faulkner, sobre el oficio del escritor.
Sus respuestas son caminos para quienes transitamos la escritura.
—¿Fueron reunidos en un solo volumen los dos temas no relacionados de Las palmeras salvajes con algún propósito simbólico? ¿Se trata, como sugieren algunos críticos, de una especie de contrapunto estético o de una simple casualidad?.
—No, no. Aquello era una historia: la historia de Charlotte Rittenmeyer y Harry Wilbourne, que lo sacrificaron todo por el amor y después perdieron eso. Yo no sabía que iban a ser dos historias separadas sino después de haber empezado el libro. Cuando llegué al final de lo que ahora es la primera sección de Las palmeras salvajes, comprendí súbitamente que faltaba algo, que la historia necesitaba énfasis, algo que la levantara como el contrapunto en la música. Así que me puse a escribir El viejo hasta que Las palmeras salvajes volvieron a ganar intensidad. Entonces interrumpí El viejo en lo que ahora es su primera parte y reanudé la composición de Las palmeras salvajes hasta que empezó a decaer nuevamente. Entonces volví a darle intensidad con otra parte de su antítesis, que es la historia de un hombre que conquistó su amor y pasó el resto del libro huyendo de él, hasta el grado de volver voluntariamente a la cárcel en que estaría a salvo. Son dos historias sólo por casualidad, tal vez por necesidad. La historia es la de Charlotte y Wilbourne.
—¿Qué porción de sus obras se basan en la experiencia personal? .
—No sabría decirlo. Nunca he hecho la cuenta, porque la "porción" no tiene importancia. Un escritor necesita tres cosas: experiencia, observación e imaginación. Cualesquiera dos de ellas, y a veces una puede suplir la falta de las otras dos. En mi caso, una historia generalmente comienza con una sola idea, un solo recuerdo o una sola imagen mental. La composición de la historia es simplemente cuestión de trabajar hasta el momento de explicar por qué ocurrió la historia o qué otras cosas hizo ocurrir a continuación. Un escritor trata de crear personas creíbles en situaciones conmovedoras creíbles de la manera más conmovedora que pueda. Obviamente, debe utilizar, como uno de sus instrumentos, el ambiente que conoce. Yo diría que la música es el medio más fácil de expresarse, puesto que fue el primero que se produjo en la experiencia y en la historia del hombre. Pero puesto que mi talento reside en las palabras, debo tratar de expresar torpemente en palabras lo que la música pura habría expresado mejor. Es decir, que la música lo expresaría mejor y más simplemente, pero yo prefiero usar palabras, del mismo modo que prefiero leer a escuchar. Prefiero el silencio al sonido, y la imagen producida por las palabras ocurre en el silencio. Es decir, que el trueno y la música de la prosa tienen lugar en el silencio.
—Usted dijo que la experiencia, la observación y la imaginación son importantes para el escritor. ¿Incluiría usted la inspiración? .
—Yo no sé nada sobre la inspiración, porque no sé lo que es eso. La he oído mencionar, pero nunca la he visto.
—Se dice que usted como escritor está obsesionado por la violencia.
—Eso es como decir que el carpintero está obsesionado con su martillo. La violencia es simplemente una de las herramientas del carpintero (sic). El escritor, al igual que el carpintero, no puede construir con una sola herramienta.
—¿Puede usted decir cómo empezó su carrera de escritor?.
—Yo vivía en Nueva Orleáns, trabajando en lo que fuera necesario para ganar un poco de dinero de vez en cuando. Conocí a Sherwood Anderson. Por las tardes solíamos caminar por la ciudad y hablar con la gente. Por las noches volvíamos a reunirnos y nos tomábamos una o dos botellas mientras él hablaba y yo escuchaba. Antes del mediodía nunca lo veía. Él estaba encerrado, escribiendo. Al día siguiente volvíamos a hacer lo mismo. Yo decidí que si esa era la vida de un escritor, entonces eso era lo mío y me puse a escribir mi primer libro. En seguida descubrí que escribir era una ocupación divertida. Incluso me olvidé de que no había visto al señor Anderson durante tres semanas, hasta que él tocó a mi puerta —era la primera vez que venía a verme— y me preguntó: "¿Qué sucede? ¿Está usted enojado conmigo?". Le dije que estaba escribiendo un libro. El dijo: "Dios mío", y se fue. Cuando terminé el libro, La paga de los soldados, me encontré con la señora Anderson en la calle. Me preguntó cómo iba el libro y le dije que ya lo había terminado. Ella me dijo: "Sherwood dice que está dispuesto a hacer un trato con usted. Si usted no le pide que lea los originales. Él le dirá a su editor que acepte el libro". Yo le dije "trato hecho", y así fue como me hice escritor.
—¿Qué tipo de trabajo hacía usted para ganar ese "poco dinero de vez en cuando"? .
—Lo que se presentara. Yo podía hacer un poco de casi cualquier cosa: manejar lanchas, pintar casas, pilotar aviones. Nunca necesitábamos mucho dinero porque entonces la vida era barata en Nueva Orleáns, y todo lo que quería era un lugar donde dormir, un poco de comida, tabaco y whisky. Había muchas cosas que yo podía hacer durante dos o tres días a fin de ganar suficiente dinero para vivir el resto del mes. Yo soy, por temperamento, un vagabundo y un golfo. El dinero no me interesa tanto como para forzarme a trabajar para ganarlo. En mi opinión, es una vergüenza que haya tanto trabajo en el mundo. Una de las cosas más tristes es que lo único que un hombre puede hacer durante ocho horas, día tras día, es trabajar. No se puede comer ocho horas, ni beber ocho horas diarias, ni hacer el amor ocho horas... lo único que se puede hacer durante ocho horas es trabajar. Y esa es la razón de que el hombre se haga tan desdichado e infeliz a sí mismo y a todos los demás.
—Usted debe sentirse en deuda con Sherwood Anderson, pero, ¿qué juicio le merece como escritor? .
—Él fue el padre de mi generación de escritores norteamericanos y de la tradición literaria norteamericana que nuestros sucesores llevarán adelante. Anderson nunca ha sido valorado como se merece. Dreiser es su hermano mayor y Mark Twain el padre de ambos.
—Y, ¿en cuanto a los escritores europeos de ese período?.
—Los dos grandes hombres de mi tiempo fueron Mann y Joyce. Uno debe acercarse al Ulysses de Joyce como el bautista analfabeto al Antiguo Testamento: con fe.
—¿Lee usted a sus contemporáneos?.
—No; los libros que leo son los que conocí y amé cuando era joven y a los que vuelvo como se vuelve a los viejos amigos: El Antiguo Testamento, Dickens, Conrad, Cervantes... leo el Quijote todos los años, como algunas personas leen la Biblia. Flaubert, Balzac —éste último creó un mundo propio intacto, una corriente sanguínea que fluye a lo largo de veinte libros—, Dostoyevsky, Tolstoy, Shakespeare. Leo a Melville ocasionalmente y entre los poetas a Marlowe, Campion, Jonson, Herrik, Donne, Keats y Shelley. Todavía leo a Housman. He leído estos libros tantas veces que no siempre empiezo en la primera página para seguir leyendo hasta el final. Sólo leo una escena, o algo sobre un personaje, del mismo modo que uno se encuentra con un amigo y conversa con él durante unos minutos.
—¿Y Freud?.
—Todo el mundo hablaba de Freud cuando yo vivía en Nueva Orleáns, pero nunca lo he leído. Shakespeare tampoco lo leyó y dudo que Melville lo haya hecho, y estoy seguro de que Moby Dick tampoco.
—¿Lee usted novelas policíacas?.
—Leo a Simenon porque me recuerda algo de Chéjov.
—¿Y sus personajes favoritos? .
—Mis personajes favoritos son Sarah Gamp: una mujer cruel y despiadada, una borracha oportunista, indigna de confianza, en la mayor parte de su carácter era mala, pero cuando menos era un carácter; la señora Harris, Falstaf, el Príncipe Hall, don Quijote y Sancho, por supuesto. A lady Macbeth siempre la admiro. Y a Bottom, Ofelia y Mercucio. Este último y la señora Gamp se enfrentaron con la vida, no pidieron favores, no gimotearon. Huckleberry Finn, por supuesto, y Jim. Tom Sawyer nunca me gustó mucho: un mentecato. Ah, bueno, y me gusta Sut Logingood, de un libro escrito por George Harris en 1840 o 1850 en las montañas de Tennesse. Lovingood no se hacía ilusiones consigo mismo, hacía lo mejor que podía; en ciertas ocasiones era un cobarde y sabía que lo era y no se avergonzaba; nunca culpaba a nadie por sus desgracias y nunca maldecía a Dios por ellas.
—Y, ¿en cuanto a la función de los críticos? .
—El artista no tiene tiempo para escuchar a los críticos. Los que quieren ser escritores leen las críticas, los que quieren escribir no tienen tiempo para leerlas. El crítico también está tratando de decir: "Yo pasé por aquí". La finalidad de su función no es el artista mismo. El artista está un peldaño por encima del crítico, porque el artista escribe algo que moverá al crítico. El crítico escribe algo que moverá a todo el mundo menos al artista.
—Entonces, ¿usted nunca siente la necesidad de discutir sobre su obra con alguien?.
—No; estoy demasiado ocupado escribiéndola. Mi obra tiene que complacerme a mí, y si me complace entonces no tengo necesidad de hablar sobre ella. Si no me complace, hablar sobre ella no la hará mejor, puesto que lo único que podrá mejorarla será trabajar más en ella. Yo no soy un literato; sólo soy un escritor. No me da gusto hablar de los problemas del oficio.
—Los críticos sostienen que las relaciones familiares son centrales en sus novelas.
—Esa es una opinión y, como ya le dije, yo no leo a los críticos. Dudo que un hombre que está tratando de escribir sobre la gente esté más interesado en sus relaciones familiares que en la forma de sus narices, a menos que ello sea necesario para ayudar al desarrollo de la historia. Si el escritor se concentra en lo que sí necesita interesarse, que es la verdad y el corazón humano, no le quedará mucho tiempo para otras cosas, como las ideas y hechos tales como la forma de las narices o las relaciones familiares, puesto que en mi opinión las ideas y los hechos tienen muy poca relación con la verdad.
—Los críticos también sugieren que sus personajes nunca eligen conscientemente entre el bien y el mal.
—A la vida no le interesa el bien y el mal. Don Quijote elegía constantemente entre el bien y el mal, pero elegía en su estado de sueño. Estaba loco. Entraba en la realidad sólo cuando estaba tan ocupado bregando con la gente que no tenía tiempo para distinguir entre el bien y el mal. Puesto que los seres humanos sólo existen en la vida, tienen que dedicar su tiempo simplemente a estar vivos. La vida es movimiento y el movimiento tiene que ver con lo que hace moverse al hombre, que es la ambición, el poder, el placer. El tiempo que un hombre puede dedicarle a la moralidad, tiene que quitárselo forzosamente al movimiento del que él mismo es parte. Está obligado a elegir entre el bien y el mal tarde o temprano, porque la conciencia moral se lo exige a fin de que pueda vivir consigo mismo el día de mañana. Su conciencia moral es la maldición que tiene que aceptar de los dioses para obtener de éstos el derecho a soñar.
—¿Podría usted explicar mejor lo que entiende por movimiento en relación con el artista?.
—La finalidad de todo artista es detener el movimiento que es la vida, por medios artificiales y mantenerlo fijo de suerte que cien años después, cuando un extraño lo contemple, vuelva a moverse en virtud de qué es la vida. Puesto que el hombre es mortal, la única inmortalidad que le es posible es dejar tras de sí algo que sea inmortal porque siempre se moverá. Esa es la manera que tiene el artista de escribir "Yo estuve aquí" en el muro de la desaparición final e irrevocable que algún día tendrá que sufrir.
—Malcom Cowley ha dicho que sus personajes tienen una conciencia de sumisión a su destino.
—Esa es su opinión. Yo diría que algunos la tienen y otros no, como los personajes de todo el mundo. Yo diría que Lena Grove en Luz de agosto se entendió bastante bien con la suya. Para ella no era realmente importante en su destino que su hombre fuera Lucas Birch o no. Su destino era tener un marido e hijos y ella lo sabía, de modo que fue y los tuvo sin pedirle ayuda a nadie. Ella era la capitana de su propia alma. Uno de los parlamentos más serenos y sensatos que yo he escuchado fue cuando ella le dijo a Byron Bunch en el instante mismo de rechazar su intento final, desesperado, desesperanzado, de violarla, "¿No te da vergüenza? ¡Podías haber despertado al niño!". No se sintió confundida, asustada ni alarmada por un solo momento. Ni siquiera sabía que no necesitaba compasión. Su último parlamento, por ejemplo: "No llevo viajando más que un mes y ya estoy en Tennesse. Vaya, vaya, cómo rueda uno". La familia Brunden, en Mientras agonizo, se las arregló bastante bien con su destino. El padre, después de perder a su esposa, necesitaba naturalmente otra, así que se la buscó. De un solo golpe no sólo reemplazó a la cocinera de la familia, sino que adquirió un fonógrafo para darles gusto a todos mientras descansaban. La hija embarazada no logró deshacerse de su problema esa vez, pero no se descorazonó. Lo intentó nuevamente, y aun cuando todos los intentos fracasaron, al fin y al cabo no fue más que otro bebé.
—¿Qué le sucedió a usted entre La paga de los soldados y Sartoris? Es decir, ¿cuál fue el motivo de que usted empezara a escribir la saga de Yoknapatawpha?.
—Con La paga de los soldados descubrí que escribir era divertido. Pero más tarde descubrí que no sólo cada libro tiene que tener un designio, sino que todo el conjunto o la suma de la obra de un artista tiene que tener un designio. La paga de los soldados y Mosquitos los escribí por el gusto de escribir, porque era divertido. Comenzando con Sartoris descubrí que mi propia parcela de suelo natal era digna de que se escribiera acerca de ella y que yo nunca viviría lo suficiente para agotarla, y que mediante la sublimación de lo real en lo apócrifo yo tendría completa libertad para usar todo el talento que pudiera poseer, hasta el grado máximo. Ello abrió una mina de oro de otras personas, de suerte que creé un cosmos de mi propiedad. Puedo mover a esas personas de aquí para allá como Dios, no sólo en el espacio sino en el tiempo también. El hecho de que haya logrado mover a mis personajes en el tiempo, cuando menos según mi propia opinión, me comprueba mi propia teoría de que el tiempo es una condición fluida que no tiene existencia excepto en los avatares momentáneos de las personas individuales. No existe tal cosa como fue; sólo es. Si fue existiera, no habría pena ni aflicción. A mí me gusta pensar que el mundo que creé es una especie de piedra angular del universo; que si esa piedra angular, pequeña y todo como es, fuera retirada, el universo se vendría abajo. Mi último libro será el libro del Día del Juicio Universal, el Libro de Oro del Condado de Yoknapatawpha.
Entonces quebraré el lápiz y tendré que detenerme.

viernes, enero 05, 2007

ENTREVISTA A William Faulkner: EL OFICIO DEL ESCRITOR.

PRIMERA PARTE.
—¿Existe alguna fórmula que sea posible seguir para ser un buen novelista?.
—99% de talento... 99% de disciplina... 99% de trabajo. El novelista nunca debe sentirse satisfecho con lo que hace. Lo que se hace nunca es tan bueno como podría ser. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que uno puede apuntar. No preocuparse por ser mejor que sus contemporáneos o sus predecesores. Tratar de ser mejor que uno mismo. Un artista es una criatura impulsada por demonios. No sabe por qué ellos lo escogen y generalmente está demasiado ocupado para preguntárselo. Es completamente amoral en el sentido de que será capaz de robar, tomar prestado, mendigar o despojar a cualquiera y a todo el mundo con tal de realizar la obra.
—¿Quiere usted decir que el artista debe ser completamente despiadado?.
—El artista es responsable sólo ante su obra. Será completamente despiadado si es un buen artista. Tiene un sueño, y ese sueño lo angustia tanto que debe librarse de él. Hasta entonces no tiene paz. Lo echa todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir el libro. Si un artista tiene que robarle a su madre, no vacilará en hacerlo...
Entonces la falta de seguridad, de felicidad, honor, etcétera, ¿sería un factor importante en la capacidad creadora del artista?.
—No. Esas cosas sólo son importantes para su paz y su contento, y el arte no tiene nada que ver con la paz y el contento.
—Entonces, ¿cuál sería el mejor ambiente para un escritor? .
—El arte tampoco tiene nada que ver con el ambiente; no le importa dónde está. Si usted se refiere a mí, el mejor empleo que jamás me ofrecieron fue el de administrador de un burdel. En mi opinión, ese es el mejor ambiente en que un artista puede trabajar. Goza de una perfecta libertad económica, está libre del temor y del hambre, dispone de un techo sobre su cabeza y no tiene nada qué hacer excepto llevar unas pocas cuentas sencillas e ir a pagarle una vez al mes a la policía local. El lugar está tranquilo durante la mañana, que es la mejor parte del día para trabajar. En las noches hay la suficiente actividad social como para que el artista no se aburra, si no le importa participar en ella; el trabajo da cierta posición social; no tiene nada qué hacer porque la encargada lleva los libros; todas las empleadas de la casa son mujeres, que lo tratarán con respeto y le dirán "señor". Todos los contrabandistas de licores de la localidad también le dirán "señor". Y él podrá tutearse con los policías. De modo, pues que el único ambiente que el artista necesita es toda la paz, toda la soledad y todo el placer que pueda obtener a un precio que no sea demasiado elevado. Un mal ambiente sólo le hará subir la presión sanguínea, al hacerle pasar más tiempo sintiéndose frustrado o indignado. Mi propia experiencia me ha enseñado que los instrumentos que necesito para mi oficio son papel, tabaco, comida y un poco de whisky.
—¿Bourbon? —No, no soy tan melindroso. Entre escocés y nada, me quedo con escocés.
—Usted mencionó la libertad económica. ¿La necesita el escritor?.
—No. El escritor no necesita libertad económica. Todo lo que necesita es un lápiz y un poco de papel. Que yo sepa nunca se ha escrito nada bueno como consecuencia de aceptar dinero regalado. El buen escritor nunca recurre a una fundación. Está demasiado ocupado escribiendo algo. Si no es bueno de veras, se engaña diciéndose que carece de tiempo o de libertad económica. El buen arte puede ser producido por ladrones, contrabandistas de licores o cuatreros. La gente realmente teme descubrir exactamente cuántas penurias y pobreza es capaz de soportar. Y a todos les asusta descubrir cuán duros pueden ser. Nada puede destruir al buen escritor. Lo único que puede alterar al buen escritor es la muerte. Los que son buenos no se preocupan por tener éxito o por hacerse ricos. El éxito es femenino e igual que una mujer: si uno se le humilla, le pasa por encima. De modo, pues, que la mejor manera de tratarla es mostrándole el puño. Entonces tal vez la que se humille será ella.
—¿Trabajar para el cine es perjudicial para su propia obra de escritor?.
—Nada puede perjudicar la obra de un hombre si éste es un escritor de primera, nada podrá ayudarlo mucho. El problema no existe si el escritor no es de primera, porque ya habrá vendido su alma por una piscina.
—Usted dice que el escritor debe transigir cuando trabaja para el cine. ¿Y en cuanto a su propia obra? ¿Tiene alguna obligación con el lector?.
—Su obligación es hacer su obra lo mejor que pueda hacerla; cualquier obligación que le quede después de eso, puede gastarla como le venga la gana. Yo, por mi parte, estoy demasiado ocupado para preocuparme por el público. No tengo tiempo para pensar quién me lee. No me interesa la opinión de Juan Lector sobre mi obra ni sobre la de cualquier otro escritor. La norma que tengo que cumplir es la mía, y esa es la que me hace sentir como me siento cuando leo La tentación de Saint Antoine o el Antiguo Testamento. Me hace sentir bien, del mismo modo que observar un pájaro me hace sentir bien. Si reencarnara, sabe usted, me gustaría volver a vivir como un zopilote. Nadie lo odia, ni lo envidia, ni lo quiere, ni lo necesita. Nadie se mete con él, nunca está en peligro y puede comer cualquier cosa.
—¿Qué técnica utiliza para cumplir su norma?.
—Si el escritor está interesado en la técnica, más le vale dedicarse a la cirugía o a colocar ladrillos. Para escribir una obra no hay ningún recurso mecánico, ningún atajo. El escritor joven que siga una teoría es un tonto. Uno tiene que enseñarse por medio de sus propios errores; la gente sólo aprende a través del error. El buen artista cree que nadie sabe lo bastante para darle consejos. Tiene una vanidad suprema. No importa cuánto admire al escritor viejo, quiere superarlo.
—Entonces, ¿usted niega la validez de la técnica?.
—De ninguna manera. Algunas veces la técnica arremete y se apodera del sueño antes que el propio escritor pueda aprehenderlo. Eso es tour de force y la obra terminada es simplemente cuestión de juntar bien los ladrillos, puesto que el escritor probablemente conoce cada una de las palabras que va a usar hasta el fin de la obra antes de escribir la primera. Eso sucedió con Mientras agonizo. No fue fácil. Ningún trabajo honrado lo es. Fue sencillo en cuanto que todo el material estaba ya a la mano. La composición de la obra me llevó sólo unas seis semanas en el tiempo libre que me dejaba un empleo de doce horas al día haciendo trabajo manual. Sencillamente me imaginé un grupo de personas y las sometí a las catástrofes naturales universales, que son la inundación y el fuego, con una motivación natural simple que le diera dirección a su desarrollo. Pero cuando la técnica no interviene, escribir es también más fácil en otro sentido. Porque en mi caso siempre hay un punto en el libro en el que los propios ura. Nunca pude dejarlo de lado y nunca pude contar bien la historia, aun cuando lo intenté con ahínco y me gustaría volver a intentarlo, aunque probablemente fracasaría otra vez.
—¿Qué emoción suscita Benjy en usted?.
—La única emoción que puedo sentir por Benjy es aflicción y compasión por toda la humanidad. No se puede sentir nada por Benjy porque él no siente nada. Lo único que puedo sentir por él personalmente es preocupación en cuanto a que sea creíble tal cual yo lo creé. Benjy fue un prólogo, como el sepulturero en los dramas isabelinos. Cumple su cometido y se va. Benjy es incapaz del bien y del mal porque no tiene conocimiento alguno del bien y del mal.
—¿Podía Benjy sentir amor?.
—Benjy no era lo suficientemente racional ni siquiera para ser un egoísta. Era un animal. Reconocía la ternura y el amor, aunque no habría podido nombrarlos; y fue la amenaza a la ternura y al amor lo que lo llevó a gritar cuando sintió el cambio en Caddy. Ya no tenía a Caddy; siendo un idiota, ni siquiera estaba consciente de la ausencia de Caddy. Sólo sabía que algo andaba mal, lo cual creaba un vacío en el que sufría. Trató de llenar ese vacío. Lo único que tenía era una de las pantuflas desechadas de Caddy. La pantufla era la ternura y el amor de Benjy que éste podría haber nombrado, y sólo sabía que le faltaban. Era mugroso porque no podía coordinar y porque la mugre no significaba nada para él. Así como no podía distinguir entre el bien y el mal, tampoco podía distinguir entre lo limpio y lo sucio. La pantufla le daba consuelo aun cuando ya no recordaba la persona a la que había pertenecido, como tampoco podía recordar por qué sufría. Si Caddy hubiese reaparecido, Benjy probablemente no la habría reconocido.
—¿Ofrece ventajas artísticas el componer la novela en forma de alegoría, como la alegoría cristiana que usted utilizó en Una fábula?.
—La misma ventaja que representa para el carpintero construir esquinas cuadradas al construir una casa cuadrada. En Una fábula, la alegoría cristiana era la alegoría indicada en esa historia particular, del mismo modo que una esquina cuadrada oblonga es la esquina indicada para construir una casa rectangular oblonga.
—¿Quiere decir que un artista puede usar el cristianismo simplemente como cualquier otra herramienta, de la misma manera que un carpintero tomaría prestado un martillo?.
—Al carpintero del que estamos hablando nunca le falta ese martillo. A nadie le falta cristianismo, si nos ponemos de acuerdo en cuanto al significado que le damos a la palabra. Se trata del código de conducta individual de cada persona, por medio del cual ésta se hace un ser humano superior al que su naturaleza quiere que sea si la persona sólo obedece a su naturaleza. Cualquiera que sea su símbolo —la cruz o la media luna o lo que fuere—, ese símbolo es para el hombre el recordatorio de su deber como miembro de la raza humana. Sus diversas alegorías son los modelos con los que se mide a sí mismo y aprende a conocerse. La alegoría no puede enseñar al hombre a ser bueno del mismo modo que el libro de texto le enseña matemáticas. Le enseña cómo descubrirse a sí mismo, cómo hacerse de un código moral y de una norma dentro de sus capacidades y aspiraciones al proporcionarle un ejemplo incomparable de sufrimiento y sacrificio y la promesa de una esperanza. Los escritores siempre se han nutrido, y siempre se nutrirán de las alegorías de la conciencia moral, por la razón de que las alegorías son incomparables: los tres hombres de Moby Dick, que representan la trinidad de la conciencia: no saber nada, saber y no preocuparse, y saber y preocuparse. La misma trinidad está representada en Una fábula por el viejo aviador judío, que dice "Esto es terrible. Me niego a aceptarlo, aun cuando deba rechazar la vida para hacerlo"; el viejo cuartelmaestre francés, que dice: "Esto es terrible, pero podemos llorar y soportarlo"; y el mismo mensajero del batallón inglés que dice: "Esto es terrible, voy a hacer algo para remediarlo".
CONTINUARÁ...

miércoles, enero 03, 2007

REVISEMOS LOS ERRORES.

Mañana le enviaremos la proforma que nos solicitó.
Pro forma es una locución latina que siempre se escribe en dos palabras, al igual que muchos otros latinismos: per cápita, vía crucis, ad hoc, etc. En el diccionario de la Real Academia Española figura pro forma, mas no proforma.
El arco resguardado por el arquero mundialista se tornó indefensible ante el certero ataque del equipo local.
Estrictamente hablando no hay un error, pero es más conveniente usar la voz indefendible, ya que la raíz es defender y no indefenso.
Con el dinero que tengo, construiré un garage nuevo y espacioso en el terreno de mi casa.
Hay un error ortográfico en la palabra garage, vocablo tomado del francés, que al traducirse al castellano, adopta las normas ortográficas de este idioma. Lo correcto es escribir garaje.
Hoy voy a clasificar todo el acerbo de cosas que tengo.
Acerbo significa áspero, desapacible.
Lo apropiado en esta oración es acervo que significa un montón de cosas menudas.
La lucha de los hombres versus las mujeres nunca va a terminar.
Versus no significa contra. Es una preposición latina que significa hacia.
Se puede reemplazar con frente a, contra, o con un guión.
Inclusive los más fuertes tuvieron problemas para levantar estas cajas de libros.
El adverbio inclusive significa incluyendo el último objeto nombrado.
Lo indicado en esta oración es utilizar la palabra incluso que significa hasta, aun cuando actúa como preposición: Incluso los más fuertes tuvieron problemas para levantar estas cajas de libros.
La actitud del juez levantó muchas dudas.
En español, cuando se habla de dudas es mejor usar verbos como suscitar, provocar o despertar. Por tanto la frase podría quedar así: La actitud del juez suscitó muchas dudas.
La universidad está localizada en el norte de la ciudad.
Localizar no es sinónimo de ubicar ni de situar.
La frase apropiada es: La universidad está situada en el norte de la ciudad.
HABÍAN MUCHOS...
Dígase había muchos, pues aquí el verbo haber funciona como impersonal, es decir, la oración carece de sujeto y la forma verbal debe usarse en singular: había muchos gobiernos militares. Tal como "Había 20 mil personas en el estadio", "Había treinta grados", etc.
GAY.
Se trata, por cierto, de un anglicismo; pero la última edición del diccionario DRAE, de octubre recién pasado, la recoge como usual en lengua hispana y la castellaniza. En consecuencia habrá la palabra de pronunciarse según nuestra fonética, es decir, tal como se escribe: gay, no gey. La definición es inequívoca. Sostiene la Academia que consiste en un adjetivo perteneciente o relativo a la homosexualidad. Como sustantivo, la explicación es igualmente certera: hombre homosexual. Parece una contradicción esto último, pero bien pensado está correcta. Nada tiene que ver la palabra anterior con el nombre ‘gaya’, cuya significación es ‘gayo’, o sea, alegre, vistoso.
ASESINAR.
Verbo transitivo, cuya significación es clara y evidente: matar a alguien con alevosía, premeditación o por dinero. El asesinato es un homicidio, y éste consiste en la muerte que una persona que le causa a otra con la voluntad de hacerlo.
Esto me lleva a desmentir a un locutor de radio, que informaba sobre el "asesinato de perros". Los pobres canes no fueron asesinados sino sacrificados, eliminados, etc. Sólo un ser humano asesina a otro.
ERROR.
Constituye error, grande error, hablar de “error involuntario”, pues siempre un error tendrá el carácter de involuntario.
Claro está que nadie desea cometerlo, y si así fuere dejaría de ser error, se convertiría en algo parecido a una pillería, a un cuasi delito y hasta en un delito.
Cualquier concepto equivocado o juicio falso es un error, lo mismo que una acción desacertada o equivocada. Pero en lenguaje del derecho, las cosas se aclaran más aún: “Vicio del consentimiento causado por equivocación de buena fe, que anula el acto jurídico si afecta a lo esencial de él o de su objeto”.
Síntesis: Redundancia es sostener que un error es involuntario, pues no hay error voluntario.
¿FEMINIDAD O FEMINEIDAD?.
Cuando usted quiera referirse a lo femenino, es decir, a lo propio de mujer, puede hablar de feminidad o de femineidad, que ambos vocablos son legítimos. Los dos aluden a la cualidad de femenino o de femenil, que también da lo mismo. Y todo con mucha razón, porque - ¡quién no lo sabe! – fémina es una mujer, pero una mujer hecha y derecha, no feminoide, que este vocablo lo dejamos para un tipo de varón que tiene rasgos femeninos o, si lo prefiere, femeniles.