jueves, noviembre 06, 2008

LA ESTÉTICA DEL TIEMPO.

Por: *Gustavo Alcalá.

Parto de la percepción que tenemos, casi todos, de la belleza por medio de los clásicos cinco sentidos: pintura (formas y colores), escultura, arquitectura, el arreglo personal; la música con su cadencia, melodías y armonías; el diverso espectro de olores y los antiestéticos hedores; la conjunción de vista, olfato y paladar da pie a las artes culinarias. Hay obras de arte que al verlas nos invitan a tocarlas para percibir su textura, suavidad o asperezas. Si nuestro cerebro nos provee la noción y percepción del tiempo, me pregunto entonces: ¿Habrá una estética del tiempo? ¿Dónde reside su belleza? ¿Cuáles son las sensaciones horribles y cuáles las monstruosidades y fealdades? Este tema me resulta apasionante por lo asombroso y sorpresivo. Por medio de la literatura, la experiencia de otros y la personal, trataré de abordarlo. Y quien lea estas elucubraciones podrá coincidir o no en su apreciación personal y si estuviese de acuerdo, haría aportes que enriquecerían este asunto.

EN EL EVANGELIO SEGÚN JUAN, al cual llamo “poesía de vida y vida de poesía”, aparecen algunas expresiones de Jesús como estas: “aun no ha venido mi hora” (Juan 2:4), “mi tiempo aun no ha venido” (Juan 7:6), “aún no había venido su hora” (Juan7:30; 8:20).

Da la impresión que él vivía s i n c r o n i z a d o, de modo que sus actuaciones eran en el momento adecuado: no se adelantaba ni se atrasaba. Para hacer una metáfora extraída de la mecánica automotriz: “su lámpara de tiempo” le indicaba justo el momento para actuar. En el relato del capítulo 11 (la resurrección de Lázaro), aunque no se mencionan las expresiones ya citadas, se lee entre líneas que el actuó a su tiempo.

Esta sincronía no es exclusiva del Maestro de Galilea. Todo ser humano está hecho de tal manera que su participación de la urdimbre en la existencia humana hará de cada quien un hilo de ese entramado, de modo que ocupe su posición a su tiempo. Quien tenga esta percepción estética hará de la puntualidad un valor del existir y verá la impuntualidad como una fealdad o una cosa horrible.

Carl Jung, en su Conferencia sobre lo que él llama s i n c r o n i s m o, se refiere a lo que comúnmente llamarnos “coincidencias”. Ilustra con varios ejemplos personales y quizá el más resaltante sea el referido al “Escarabajo de oro”. Invito a los lectores a revisar esa Conferencia de Jung y a examinar las “coincidencias” que han experimentado en sus vidas y colocarlas en su justa escala y dimensión. Tales coincidencias son como flores en la estética del tiempo.

COMUNMENTE TENEMOS LA NOCIÓN de “atravesarse en el espacio” y somos cuidadosos de no hacerlo y no permitir que se nos haga. Pero vale la pena transferir tal noción a la dimensión “tiempo”. ¿Tiene sentido “atravesarse en el tiempo”? Si lo pensamos bien, el hecho se da y quizá con más frecuencia, por la sutileza y abstracción del concepto. Cuando adquirimos el concepto de p r o c e s o como se ilustra en el libro “El proceso de la educación” por J. Brooner, nos damos cuenta de lo respetable que es el tiempo y nuestra adecuación a su fluir.

LA DISTRIBUCION DEL TIEMPO para las actividades cotidianas de una persona es tan importante que, esa distribución puede ser un indicador de la salud mental del individuo. Es frecuente escuchar el lamento: “pero no tengo tiempo”. Allí es donde vale la respuesta: “el tiempo no se tiene si no se hace”. Hacer tiempo implica organizar las cosas pendientes, lo cual sería la parte consciente, tomando las riendas del hacer. Mas hay una parte inconsciente de gran importancia que si la tomarnos en su “fluir” optimiza nuestros esfuerzos y nos hace más fructíferos y productivos. El rendimiento aumenta cuando andamos como “llevados por ese flujo misterioso”. Aun cuando el orden de actividades en el espacio no corresponda al orden en el tiempo, la armonía de ese “flujo” nos hace optimizar los esfuerzos y energías invertidos en el quehacer. No hay disipación de energías. Nos maravillamos de tal experiencia y quisiéramos que siempre se diera. Descubrir ese camino y permanecer en su andar es una labor muy íntima, y en comunión con otras personas afines puede ser compartida tal búsqueda. (Ver Daniel Goleman, Inteligencia Emocional: Flujo, la neurobiología de la excelencia). Podríamos afirmar entonces que al andar en ese “estado de flujo” estamos haciendo una obra de arte en la estética del tiempo.

UNA ESPECIALISTA EN PREESCOLAR, una vez, en ocasión de observarme, cuando andaba con mi primer hijo en una sesión de títeres para niños, se me acercó y dijo: “En el tiempo que un padre pasa con su hijo, vale más la calidad de tiempo que la cantidad”. Esta noción de calidad de tiempo vale para las diversas relaciones humanas. Esta calidad de tiempo se expresa en el “clima, atmosfera, ambiente” de la reunión entre humanos. Tal percepción corresponde a una estética del tiempo, quizá la más palpable.

En el tango “En un recodo del tiempo”, de Atilio Stamponi, Goyeneche canta al comienzo: Solo tu alma y la mía, nadie más, en un recodo del tiempo. Y describe la belleza del encuentro íntimo de dos amantes. Tal encuentro de amantes o amigos queda enmarcado en lo que llamamos calidad de tiempo.

EN EL PROLOGO DE SU LIBRO “El Shabath y el hombre moderno”, Herschell afirma: La civilización moderna es la conquista del espacio por el hombre. Pero tal conquista se hace en sacrificio del tiempo. Pero el tiempo es el corazón de la existencia. No es lo mismo tener que ser. Cuando el Dios de la Biblia quiso santificar o sacralizar no lo hizo con el espacio sino con el tiempo. No hay cosas ni espacios sagrados. El tabernáculo y el templo fueron concesiones permisivas que Jehová hizo a ese pueblo semita, ansioso de una concreción. Dios santificó el séptimo día y así construyó un templo en el tiempo. La cultura judía quizás sea la única que hace de un día un ambiente, una atmosfera, un clima para disfrutar nuestro ser más que nuestro tener.

LA BELLEZA DEL TIEMPO la podemos apreciar en la poesía así como en la prosa. Es conocida la cita de Andrés Eloy Blanco: Para vivir sin pausa/para morir sin prisa/vivir es desvivirse/por lo justo y lo bello.

La ética y la estética son inseparables. Sören Kierkegaard trató el tema en Ética y Estética en la formación de la personalidad. Por eso las personas que vivan en armonía con el cosmos exhibirán ambas dimensiones, sin alharaca y del modo más sencillo.

En el Epilogo de su poema “Infinitos verbales·, Reyna Rivas expresa: Sucedió entonces/Fue entonces/cuando el tiempo y la poesía/se amaron.

En la novelística, el narrador nos hace contemporáneos de los personajes y del hilo del tiempo que el maneja con gran destreza. El solo título de “Cien años de soledad” (Gabriel García Márquez) nos introducen un devenir apasionante. Julio Cortázar en su narrativa logra llevar ese hilo conductor del tiempo, sobresaliendo de una avalancha de escenas superpuestas. Por estímulo a nuestra imaginación nos hace vivir contemporáneos de aquel tiempo.

SUCEDE A VECES y quizá con frecuencia que personas experimentaron algún siniestro, y aunque parezca algo grotesco en su estética del tiempo, tal accidente o trauma fue como “un golpe de timón” para producir un cambio de valores en su existencia.

UN PINTOR ALEMAN retrata al hombre contemporáneo, en su autorretrato, con el traje de prisionero (cabeza rapada y franela a rayas) y un gran instrumento de viento (una tuba) cuya boquilla coloca exactamente en el punto medio entre la oreja y la boca. Parece significar que el oír y el hablar están íntimamente conectados (los sordomudos no hablan porque no oyen). Y que al captar las señales del Hoy nos permiten entrar en el “shabath” (reposo) que es la armonía con el universo. La percepción del presente, del Hoy, nos provee la intensidad del disfrute de nuestra existencia. La cultura oriental provee ese enfoque. Nosotros, en occidente, necesitamos aprender esa noción del Hoy.

El poema Vida Plena del mexicano Gonzalo Báez Camargo, comienza así: Haz de vivir cada una de tus horas/cual si fuera la última. ¡Qué paradoja! Por estímulo a nuestra imaginación podemos contemporanizar con un relato del pasado. Sin embargo no somos capaces de ser contemporáneos del Hoy. Cuantas veces llevamos una carga de anacronismo o también de extemporaneidad. Ambas cosas son fealdades en la estética del tiempo. “Si oyereis Hoy su voz” es la invitación para entrar en el reposo de la estética del tiempo.

LA COMPRESION DEL TIEMPO: los guerreros comprimen el tiempo, todo cuenta, aunque sea un segundo. En una batalla por la vida, un segundo es una eternidad, una eternidad que puede decidir la victoria. Los guerreros tratan de triunfar, por tanto comprimen el tiempo. Los guerreros no desperdician ni un instante. (Sexto principio del arte de acechar. Carlos Castaneda en El Don del Aguila).

LO IRREPETIBLE de la existencia humana, que se vive una sola vez, es quizá la característica más resaltante en la estética del tiempo desde el punto de vista sicológico. Viktor Frankl destaca en Psicoanálisis y Existencialismo (Breviario núm. 127 del FCE) cuando analiza la peculiaridad y singularidad de cada ser humano: el “ser así y no de otra manera” y que la vida que nos toca vivir es insustituible y se da una sola vez. Una de las cualidades de toda obra de arte, que se estime de tal, es su carácter único, su no reproducibilidad. Es arte y no tecnología. El concepto griego de tecnología se refiere a la reproducibilidad. En cambio el arte goza de la exclusividad, pieza única, no repetible. No hay rutina, siempre hay innovación. Así que vivir en la “estética del tiempo” es hacer de cada instante una obra de arte, aún en lo cotidiano y en lo que aparentemente esta signado por lo común, ordinario y rutinario.

Aprendemos del teatro, el buen teatro, que montajes de piezas que se exhiben en una determinada sala por décadas, no están signadas por lo reproducible del cine sino que tanto los actores como el público ven actos, expresiones, gestos y parlamentos distintos de una función a otra. El clima, la atmosfera, el ambiente, el “duende lorquiano” ronda en el tempo de la obra, ¿Qué queda entonces para eso que algunos llaman “el teatro de la vida”?

INVITO A QUIEN LEA estas improvisadas ideas a investigar e intercambiar experiencias con sus amigos y allegados para crear entre sí una cultura de la estética del tiempo.

*Gustavo Alcalá.

Profesor de Física.

Barquisimeto - Lara - Venezuela.

gustavocenator@gmail.com

4 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Rico texto para participar en el, gracias por compartirlo..

saludos fraternos

Nilda J. Sarmiento J. dijo...

Es un placer compartir con ustedes este trabajo de mi amigo Alcalá.

Hay en estas elucubraciones como las llama Gustavo, una búsqueda interesante y una reflexión profunda que abre caminos hacia una cultura de la estética del tiempo.

Una invitación abierta a que hagamos de cada instante una obra de arte.

Y sí, es cierto que a veces por circunstancias funestas se producen cambios significativos en nuestra existencia, porque como nos dice el poema Toque de Regreso de Eddy Rafael Pérez:

Lo importante es permanecer vivo
y uno delira en el centro del mundo/no precisa la flor ni el perfume/se percibe a fuerza de percibir…

Cuando Alcalá nos habla de calidad más que cantidad recuerdo también el poema Tiempo de Pájaro de Carlos Angulo:
“porque la cantidad de tiempo no es calidad del amor”

Sin duda que la estética del tiempo se recoge en todas las manifestaciones artísticas y literarias.
Para muestra el poema EL BANQUETE DEL TIEMPO “que todo lo borra” como dice Gabriel Jiménez Emán y puedes leerlo y escucharlo en el siguiente enlace:

http://cuandodigopoesia.blogspot.com/2008/11/el-banquete-del-tiempo.html

Entiendo que la mejor manera de apreciar esa estética es dándole el valor que merece este hoy, este segundo en el que palpitamos y disfrutamos de este trabajo que nos entrega tan amablemente Gustavo Alcalá.
Gracias y
Un gran abrazo!

Adolfo Payés dijo...

Gracias nilda siempre te leo y espero seguir haciéndolo, eres muy fina con tus escritos, que nos muestran tu visión a partir de los poemas , versos y escritos que nos dan eso... ganas de seguir siempre adelante en la vida y en todo lo que a escribir leer y la misma practica cotidiana del pintar crear en fin plasmar en las artes nuestros sentimientos...

saludos un abrazo inmenso y solidario pero eso si lleno de ternura...

Adolfo Payés dijo...

Saludos Nilda, por aquí a decirte que ya esta listo el vídeo sobre la micro-biografía esta puesto en mi blog, espero haya quedado bien...

saludos un abrazo inmenso y fraterno pero sobre todo solidario