miércoles, julio 16, 2008

CUENTOS DE LA PRODIGIOSA PROFESIÓN DEL NARRADOR ORAL I

FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES (Cuba/España).

Cuentos breves de la Colección:

Cuentos del narrador oral escénico, que en total consta de treinta textos, y que ha sido la primera en el mundo en tratar la figura del narrador oral artístico, y la teoría y la técnica de este arte, desde la ficción narrativa. La Colección completa puede encontrarse por medio de comunicorart@gmail.com en el libro CUENTOS PARA LOCOS LÚCIDOS / Doscientos cuentos hiperbreves y breves / Historias divertidas y amorosas para locos imaginativos.

Antes fue publicada en los libros El arte (oral) escénico de contar cuentos (Editorial Frakson, Madrid, España. 1991); Cuentos para aprender a contar (Ediciones Libros del Olmo / Universidad Surcolombiana, Colombia. 1995; y Ediciones Antonio Fernández Prado, Madrid. España. 2003); y en Cuentos para un mordisco (Ediciones OEYDM, México D. F., México, 2001).

En Febrero del 2008 estos cuentos fueron incluidos en la Colección Gaviotas de Azogue 34. CIINOE. ciinoe@hotmail.com

Se autoriza la difusión sin fines comerciales por cualquier medio.

LA PAUSA Y LA REITERACIÓN.

El narrador oral contaba con adultos un cuento sin edad, se acercaba al final y dijo: “Con tan mala suerte que los monos... los monos tiraron una cáscara de plátano, el elefante la pisó...”. Debía decir: “¡Y se cayó!”. Pero el día no era bueno: discusiones, lluvia y faringitis. Equivocándose exclamó: “¡Y desapareció!”. Con lo que el cuento perdía su sentido, porque el final era que el elefante al caerse comprobaba que no desaparecía, y levantándose respondía animoso a la duda de sus amigos. Cuando el narrador oral se equivocó afirmando: “¡Y desapareció!”, deseó que el proscenio se abriera y lo tragara. Deseó desaparecer. No podía traicionar al cuento, ni a sí mismo, ni al público, ni a aquel recinto, por escénico, sagrado, ni a la circunstancia amorosa, optimista. Hizo una pausa, y siempre mirando a los ojos de la gente, retrocedió hasta el centro del escenario y se detuvo, abrió y cerró los brazos, y con un énfasis de una tristeza lenta, reiteró: “...¡y desapareció!”. Hizo otra pausa, retrocedió hasta el fondo, mientras buscaba ansiosamente una solución y, en el momento en que su espalda tropezó con el mar negro de la cortina, de nuevo abrió y cerró los brazos, con mayor rapidez y amplitud, y con alegría reiteró: “¡y desapareció la cáscara de plátano bajo su enorme pata al caer! Y con su trompa verde se tocó cada una de las patas azules y estaban allí. Y el lomo rosado, y estaba allí. Y las orejas amarillas, y estaban allí. Y se levantó y otra vez comenzó a bailar. Y sus amigos le dijeron: Pero, Guy, ¿un elefante no ocupa mucho espacio y, si se cae, puede desaparecer? Y él respondió: ¡Sí, un elefante ocupa mucho espacio y, si se cae, puede desaparecer; pero, si quiere, si quiere, si quiere también se puede levantar!”.

martes, julio 15, 2008

Características del discurso en los relatos orales.

El discurso en los relatos orales ofrece ciertas características que lo singularizan y que son el resultado de su condición de creación narrativa popular conservada por vía oral.

Introducción.

Muchos relatos comienzan con expresiones como las siguientes:

Este es el cuento…

Este era…

Eran…

En cierto lugar…

Hace muchos años…

Cuentan que…

Un día…

Había una vez…

Voy a contarles un cuento…

Expresiones como estas sirven para introducir el relato. Algunas funcionan, además, como recursos de ambientación porque contribuyen a ubicar al oyente en un tiempo y en un lugar, generalmente indefinidos. Otras, permite que el narrador se presente en su papel de conocedor de una historia que va a contar.

REITERACIÓN.

La reiteración de expresiones o de pequeños textos en los relatos orales es un recurso que cumple varias funciones. A veces produce la morosidad narrativa para crear expectativas y suspenso en el oyente. Otras veces, la repetición busca fijar en el oyente un hecho o un momento en el tiempo del relato que es decisivo.

SÍNTESIS.

En los relatos orales, la expresión reiterativa convive armónicamente con la expresión sintética. No debemos olvidar que el narrador oral transmite una creación colectiva que ha pasado por varias generaciones. Este hecho hace que las expresiones se hagan cada vez más sintéticas a medida que se van despojando de vocablos que ofrecen detalles secundarios. Por otra parte, el narrador oral no tiene necesidad de explicar situaciones o describir ambientes o personajes que forman parte del conocimiento compartido entre él y sus oyentes. Además, el narrador posee recursos extralingüísticos (gestos, ademanes…) que también producen información, y en último caso, ante un vacío informativo, cualquiera de los oyentes puede preguntar.

AMPLITUD INFORMATIVA.

Todo relato popular oral, soporta diferentes tipos de lectura, es decir, puede resistir análisis de varias clases que produzcan distintas informaciones. Podemos, por ejemplo, leer un relato con un interés eminentemente cultural y buscar las costumbres que allí se manifiestan, la tipología de los personajes, los elementos simbólicos, las referencias geográficas. Podemos leer un relato para determinar su valor didáctico y en este sentido, inferir o reconocer las lecciones o los valores ejemplarizantes que posee. Podemos leer un relato con un interés lingüístico y en este caso atendemos a las manifestaciones del lenguaje. En fin, todo relato de origen popular es un signo múltiple que puede analizarse desde diversos ángulos, en la seguridad de que cada uno de ellos ofrece una amplia riqueza informativa.

lunes, julio 14, 2008

Poema de Gioconda Belli.

Y DIOS ME HIZO MUJER Radialistas.net

Y Dios me hizo mujer,

de pelo largo,

ojos, nariz y boca de mujer.

Con curvas y pliegues y suaves hondonadas

y me cavó por dentro,

me hizo un taller de seres humanos.

Tejió delicadamente mis nervios

y balanceó con cuidado

el número de mis hormonas.

Compuso mi sangre

y me inyectó con ella

para que irrigara todo mi cuerpo;

nacieron así las ideas,

los sueños, el instinto.

Todo lo creó suavemente

a martillazos de soplidos

y taladrazos de amor,

las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días

por las que me levanto orgullosa

todas las mañanas

y bendigo por ello mi sexo.

domingo, julio 13, 2008

Poemas de Jacqueline Goldberg.

Goldberg, Jacqueline (Maracaibo, Venezuela, 1966) Poeta, periodista e investigadora. Ha publicado una obra de teatro, un libro de textos narrativos, nueve poemarios y tres libros para niños. Ha obtenido importantes premios. Sus textos poéticos aparecen en antologías en España, Estados Unidos Puerto Rico, Cuba y Venezuela. Desde sus primeros libros, la poesía de Goldberg ha estado marcada por la brevedad o la contención. La suya es una poesía que pone en escena un intenso viaje desde la esperanza hasta la desolación.

Selección de Poemas.

Hay una mujer.

Hay una mujer

destinada a la sombra

una mujer que como yo

repite sus rostros

en las grietas

de una calle sin nombre

ambas resistimos

a la mentira

de hacernos las buenas

las del árbol solo

colgamos el miedo y las ganas

y cuando nadie pregunta

cuando por fin

nos dejan sostener

raíces en los ojos

iniciamos el regreso

permitimos a extraños

adivinar lo que nos detiene.

Me he vuelto ceremoniosa

han dejado de interesarme los ruidos

el silencio de los demás

prefiero una copa dando vueltas por mi casa

desayunar sin asuntos pendientes

regodearme en eso de ser absolutamente solitaria

absolutamente vieja después de todo

aunque no tenga andares suficientes

ni siquiera uñas cuarteadas

quizás en otro lado

el ánimo se recupere.

Por lo pronto

no aspiro a más rutina

que mi cama deshecha y vuelta a armar

una cierta efusividad que conduzca a ventanales cerrados

al bocado de sal que me hostiga

a mis dientes suplicando cepillo

al cabo de muchos días

muchos encierros

demasiadas ceremonias.

Bastaba cerrar el puño

desdecir el goce

todo venía

todo era palabra

ahora extraño

aquella fragilidad

mis contenidas maneras

de apresurarme

y padecer.

En Vacaciones no hay casa.

En vacaciones no hay casa

los apartamentos prestados

huelen a calcomanía

aún tres semanas después

reclaman un cierto orden

aspiran contener la sustancia de los desvaríos

a nadie importa la alfombra remendada

el sucio abandonado

el apartamento fue asunto de playa

hornilla de rápidos almuerzos

si acaso nicho

catástrofe mínima

comodidad de ajenos resguardos.

sábado, julio 12, 2008

Dudas: polígloto - ta o poligloto - ta.

Polígloto -ta o poligloto -ta.

1. ‘[Texto] escrito en varias lenguas’ y ‘[persona] que conoce o habla varias lenguas’. Tiene dos acentuaciones válidas: la esdrújula polígloto, acorde con el étimo griego polýglottos, y la llana poligloto [poliglóto], por influjo del francés polyglotte [poliglót]. Hoy existe clara preferencia por la forma esdrújula.

2. Aún sigue vigente su uso originario como adjetivo de dos terminaciones, una para cada género:

«Corrieron hacia el extraño polígloto» (Jodorowsky Pájaro [Chile 1992]); «Acompañados [...] por nuestra actriz más políglota» (Vanguardia [Esp.] 21.7.94).

Pero hoy es más normal usar la forma en -a también para el masculino:

«Un escritor multifacético y políglota» (Clarín [Arg.] 21.12.87)

«Fue un reconocido políglota que llegó a hablar hasta siete idiomas» (Canarias 7 [Esp.] 25.5.99).

viernes, julio 11, 2008

Dudas: máster.

Máster.

1.- Voz tomada del inglés master, que designa, en algunos países americanos, el grado universitario inmediatamente inferior al de doctor, así como la persona que lo posee. En español debe escribirse con tilde por ser palabra llana acabada en -r:

«Licenciado en Filosofía y en Derecho, máster en Teología, doctor en Derecho Internacional» (Vistazo [Ec.] 18.12.97)

«No es grato para un veterano cacique [...] hacerle antesala para pedirle un puesto a un máster de Harvard de 30 años» (Semana [Col.] 25.6-2.7.96).

Con el mismo sentido se emplea también la voz magíster. El término máster designa además, en general, cualquier curso de posgrado, normalmente orientado a la inserción laboral, y a la persona que lo ha realizado:

«Empieza un máster en Museografía Etnográfica» (Vanguardia [Esp.] 16.1.95)

«Es ingeniero industrial y máster en Administración de Empresas» (Vanguardia [Esp.] 3.12.94).

Referido a grado o curso, es masculino; referido a persona, es común en cuanto al género: el/la máster.

2.- Con sentidos equivalentes a los del anglicismo máster se emplea en gran parte de América la voz maestría:

«La Escuela Superior Técnica del Ejército ha creado la maestría en Transporte» (NProvincia [Arg.] 3.4.97)

«La duración de las maestrías y doctorados es más variable» (PzTamayo Ciencia [Méx. 1991]).

3.- En el ámbito audiovisual se utiliza la voz inglesa master (o su adaptación gráfica máster) con el sentido de ‘copia a partir de la cual se hacen las demás’:

«Se obtiene un primer disco metálico que servirá de master» (Bustos Multimedia [Esp. 1996]).

Se recomienda sustituir este anglicismo por las equivalencias españolas copia maestra o cinta matriz.

4.- En deportes como el tenis o el golf, se usa el plural inglés masters con el sentido de ‘torneo en que solo participan jugadores que han alcanzado la categoría de maestros’:

«Martina Navratilova se impuso a Arancha Sánchez Vicario en el Masters» (VGalicia [Esp.] 23.11.91).

Se recomienda sustituir este anglicismo por la equivalencia española torneo de maestros:

«Carlos Moyá y Sergi Bruguera, ambos participantes en el Torneo de Maestros, se situaron en los puestos séptimo y octavo» (Época [Chile] 19.11.97).

5.- El plural de máster debe ser, en español, másteres.

Consulta aquí: DICCIONARIO PANHISPÁNICO DE DUDAS.

jueves, julio 10, 2008

Significado de la palabra:

Exhortar.

‘Incitar [a alguien] a algo con razones y ruegos’. Como otros verbos de influencia, lleva un complemento directo de persona y un complemento con a:

«Mi tía [...] lo exhortó a continuar su tarea» (Araya Luna [Chile 1982]).

Enternecer (se).

‘Poner (se) tierno’. Verbo irregular: se conjuga como agradecer (enternezco, enternece, enternecí, enterneció).

Limpiar.

‘Quitar la suciedad [de algo]’. Se acentúa como anunciar.

Ligazón.

‘Unión o enlace de una cosa con otra’. Es voz femenina: la ligazón.

Cáucaso.

Cadena montañosa situada en el sureste de Europa y región que la rodea. Como gentilicio son válidos tanto caucasiano como caucásico:

«El único oficial que conocemos es el sobrecargo, un joven gigante caucasiano que masca un poco de inglés» (Tibón Aventuras [Méx. 1986]); «Esta región [...] ha acogido centenares de miles de refugiados y emigrantes rusos y caucásicos» (Vanguardia [Esp.] 16.6.95).

El adjetivo caucásico se aplica también a la raza blanca, por suponerla originaria del Cáucaso: «Solo cuatro millones eran de raza caucásica, tanto españoles peninsulares como criollos» (Fuentes Espejo [Méx. 1992]). Con este último sentido no es normal, y resulta desaconsejable, el uso de caucasiano.

Oquedad.

‘Hueco’: «Al pasar los ojos por los titulares de la primera página se le abrió una oquedad en el estómago» (Delibes Madera [Esp. 1987]). Pese a que deriva de hueco, no es correcta la grafía con h- hoquedad.

Nuera.

Término usado en la lengua general culta para referirse a la esposa del hijo de una persona:

«Las tensas relaciones entre suegra y nuera no llegaron nunca a suavizarse por completo» (Moix Vals [Esp. 1994]); no obstante, en el habla coloquial y popular de varios países americanos, como Puerto Rico, República Dominicana, Colombia o Venezuela, así como en algunas regiones de España, se usa a veces, con este sentido, la voz yerna, formada a partir de yerno, masculino heterónimo de nuera:

«A la yerna le negaba la entrada y hasta el saludo» (Vega Crónicas [P. Rico 1991]); es uso que debe evitarse en el habla culta formal.

Yerno.

Término usado en la lengua general culta para referirse al marido de la hija de una persona:

«Lo consideraban el yerno perfecto» (Allende Eva [Chile 1987]); no obstante, en el habla coloquial y popular de algunos países de América y de algunas regiones españolas, se usa a veces, con este sentido, la voz nuero, formada a partir de nuera, femenino heterónimo de yerno:

«Un comerciante parisino invita a su familia y a su futuro nuero [...] a pasar un día en el campo» (LpzNavarro Clásicos [Chile 1996]); es uso que debe evitarse en el habla culta formal.

CONSULTA AQUÍ EL DICCIONARIO DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA.

miércoles, julio 09, 2008

Dudas: automática - automatización - automoción.

Automática.

‘Ciencia y técnica que trata de la automatización de los procesos mediante la sustitución del operador humano por dispositivos mecánicos o electrónicos’:

«La unión de 25 entidades de la industria sideromecánica vinculadas a la electrónica, la metalurgia, la informática, la electrónica, la automática» (Granma [Cuba] 8.97).

No debe usarse en su lugar la forma automación, calco del inglés automation:

«Con el auge de la automación [...] se han construido autómatas, juguetes y máquinas de calcular» (Granma [Cuba] 8.97).

No debe confundirse con automatización (‘acción y efecto de automatizar’) ni con automoción (‘facultad de moverse por sí mismo’ y ‘sector de la actividad relacionado con los automóviles’).

Automatización.

‘Acción y efecto de automatizar o hacer automático algo’:

«Se pronunció además por la automatización del proceso electoral» (Universal [Ven.] 9.10.96).

Automoción.

‘Facultad de lo que se mueve por sí mismo’: «Hacia mí se inclinó con especial cuidado, dando a entender su desconfianza ante mis posibilidades de automoción» (Gala Invitados [Esp. 2002]) Y, más frecuentemente, ‘sector de la actividad relacionado con los automóviles’: «Trabajó durante siete años en la empresa de automoción Pegaso» (Abc [Esp.] 6.8.89). Consulta aquí: Diccionario Panhispánico de Dudas.

martes, julio 08, 2008

Dudas: eximir - exento.

Eximir.

‘Liberar [a alguien] de obligaciones o culpas’. Su participio es eximido: «Pido ser eximido de esa comisión» (Santander Corrido [Méx. 1982]). La forma exento (del lat. exemptus, participio del verbo eximere) es en español un adjetivo que significa ‘libre de algo’ y ‘aislado o independiente’: «Nadie estaba exento de fallos» (Rojo Matar [Esp. 2002]); «Martínez Montañés [...] hizo [...] un tipo de Inmaculada que como escultura exenta le dio más fama que sus retablos» (Prensa [Nic.] 17.12.97). Es incorrecto emplear exento en la formación de los tiempos compuestos o de la pasiva perifrástica: «Debe ser exento de responsabilidad» (Abc [Esp.] 18.5.82); debió decirse eximido.

Al igual que el Diccionario Panhispánico de Dudas, el Libro de Estilo de El País aclara lo siguiente con respecto al vocablo exento:

Significa ‘estar libre o eximido de algo’ pero no que carece de ese algo. Se puede ‘estar exento de culpa o del servicio militar’ pero no ‘exento (sino falto) de gracia’.

lunes, julio 07, 2008

Aprendamos el significado: antípoda.

Antípoda.

1.- Adjetivo de una sola terminación que significa ‘[lugar] situado en un punto diametralmente opuesto al de referencia’ y, en sentido figurado, ‘[persona o cosa] totalmente contrapuesta a otra’:

«Dos puntos de la superficie terrestre son antípodas si son los extremos de un segmento que pasa por el centro de la Tierra» (VV. AA. Matemáticas [Esp. 1998])

«La sexualidad no se resuelve ni con la castidad ni con la imagen antípoda: el desenfreno» (Caparrós Crisis [Esp. 1977]).

2.-Como sustantivo, referido a persona, se usa en ambos géneros, dependiendo del sexo del referente, tanto en sentido recto (‘persona que habita en los territorios antípodas’) como en sentido figurado (‘persona totalmente contrapuesta a otra’):

«Nuestros antípodas no son australianos, sino neozelandeses» (Leguineche Tierra [Esp. 2000])

«Era una chica agradable; pero en muchos aspectos parecía la antípoda de Lisbeth» (Liendo Platos [Ven. 1985]).

3.- Como sustantivo, designando lugar, se usa indistintamente en ambos géneros, y normalmente en plural, tanto en sentido recto (‘lugar de la Tierra situado en el punto diametralmente opuesto al de referencia’) como en sentido figurado (‘postura o actitud diametralmente opuesta a otra’):

«Se habían ido a los antípodas para cortar caña en Queensland» (Leguineche Tierra [Esp. 2000])

«La moral política está siempre en las antípodas de la moral poética» (Martínez Perón [Arg. 1989]).

Hoy es más frecuente el femenino. Es también válido, aunque poco frecuente, el uso en singular:

«Es necesario haber leído parte de ellas antes de emprender el viaje a la antípoda de Cochabamba, en el otro lado del mundo» (Tiempos [Bol.] 26.12.96).

Es nombre común, no propio, por lo que no debe escribirse con mayúscula inicial.

4. Es palabra de una sola terminación, válida para ambos géneros, por lo que no es correcto el masculino antípodo.

domingo, julio 06, 2008

Dudas: pequeño.

Pequeño - ña.

1.- ‘De tamaño inferior al considerado normal o conveniente’:

Era un hombre pequeño.

Esta tuerca no sirve, es pequeña.

‘De poca importancia, cantidad o intensidad’:

Ha tenido un pequeño accidente.

Han introducido pequeñas mejoras en el plan.

Es un pequeño empresario de la construcción.

Tengo un pequeño dolor en la espalda.

Referido a persona significa también ‘no adulto, de poca edad’:

Tiene tres hijos pequeños.

O ‘de menos edad con respecto a otro(s)’:

Su hermano pequeño es médico. En estos dos últimos casos alterna en el uso con menor:

Tiene tres hijos menores.

Su hermano menor es médico.

2.- Existen dos formas para el comparativo de pequeño:

a) menor. Procede del comparativo latino minor y se usa en todos los sentidos de pequeño antes referidos:

«En esa otra sala, menor y cerrada, se sintió aliviado» (Martini Fantasma [Arg. 1986])

«La congestión era menor en la avenida» (García Mundo [Perú 1994])

«Le metía mano al menor descuido» (FnGómez Bicicletas [Esp. 1982])

«Abel es unos años menor que su hermano» (ASantos Trampa [Esp. 1990]). No obstante, referido a tamaño y a edad, se emplea con preferencia el comparativo más pequeño. Cuando la comparación es expresa, el segundo término va introducido por la conjunción que:

«Soy dos años menor que tú» (Collyer Pájaros [Chile 1995])

O por la preposición de si se trata de una oración de relativo sin antecedente expreso que denota, no una entidad distinta, sino grado o cantidad en relación con la magnitud que se compara:

«Si las medicinas se dan a una dosis menor de la que se necesita, la persona no se curará» (Valdivieso Panza [Méx. 1982])

«El paro real es bastante menor de lo que señalan las estadísticas» (Caretas [Perú] 8.1.98).

No debe emplearse la preposición a para introducir el término de comparación:

«La superficie de la Isla es cuatro veces menor a la del estado de California» (Granma [Cuba] 4.97)

«El número de uniformados es menor a lo que indican las normas internacionales» (Vistazo [Ec.] 20.11.97); debió decirse menor que la del estado de California, menor de lo que indican las normas.

También se emplea la preposición de cuando el término de referencia es un numeral o una expresión cuantitativa:

«Su amigo debía tomar una [cápsula] cada seis horas, por un período no menor de cinco días» (Belli Mujer [Nic. 1992]). Tampoco debe emplearse en este caso la preposición a, error que se debe al cruce con inferior, que sí se construye con esa preposición:

«El saldo favorable de la balanza comercial será este año menor a 3000 millones de dólares» (País [Esp.] 2.4.89); debió decirse menor de o inferior a.

b) más pequeño. Alterna en el uso con menor para formar el comparativo de pequeño cuando se alude a la edad y al tamaño:

«El apartamento era mucho más pequeño que aquel donde filmábamos» (Díaz Piel [Cuba 1996])

«Juana tenía mi edad, pero parecía más pequeña que yo» (GaMorales Sur [Esp. 1985]).

3. Además de muy pequeño y pequeñísimo, existe la forma superlativa mínimo, que posee el significado enfático especial de ‘pequeño en grado sumo’:

«Que esa personita mínima, de físico de niño de cuarto de primaria, prometiera una paliza a dos sansones de cien kilos era delirante» (VLlosa Tía [Perú 1977]).

A diferencia de otras formas superlativas, mínimo sí admite su combinación con más cuando se usa en frases negativas —precedido de artículo y antepuesto al sustantivo— con valor ponderativo equivalente a ninguno:

«No existía ni la más mínima posibilidad de que Dominique y Jaime Rafael se encontrasen [...] en París» (Leyva Piñata [Méx. 1984]). En este uso, más mínimo es sustituible por menor. También se emplea en la expresión neutra lo más mínimo, que equivale a nada:

«No me importó lo más mínimo» (FdzCubas Altillos [Esp. 1983]).

Consulta aquí: DICCIONARIO PANHISPÁNICO DE DUDAS.

sábado, julio 05, 2008

Dudas: medianoche.

Medianoche.

1.- ‘Doce de la noche’:

«Poco después de la medianoche llegó el féretro» (Montero Trenza [Cuba 1987]).

Con este sentido, se aconseja su escritura en una sola palabra, aunque también se admite la grafía en dos palabras media noche:

«La votación se prolongó hasta la media noche del domingo» (Abc [Esp.] 21.10.97).

El plural es medianoches y medias noches, respectivamente:

«Casi todas las medianoches de sábado llegaba al destacamento» (Onetti Viento [Ur. 1979]).

Me llama todas las medias noches.

Se escribe siempre en dos palabras en la locución a media noche (‘en medio de la noche’):

«El otro día me desperté a media noche» (ASantos Vis [Esp. 1992]).

No debe confundirse este sustantivo con la combinación ocasional del adjetivo medio y el sustantivo noche:

«Juan de Soto pasó media noche razonando con él» (UPietri Visita [Ven. 1990]).

2.- Significa también ‘bollo pequeño para bocadillos’:

«Debía haber pedido una medianoche, ese sándwich habanero» (CInfante Habana [Cuba 1986]).

Su plural es medianoches:

«Abrió de nuevo el gran pañuelo azul, para repartir medianoches de queso» (SchzEspeso Alas [Esp. 1985]).

Aunque se aconseja su escritura en una sola palabra, también es admisible la grafía media noche (pl. medias noches):

«Con una cucharita de café se rellenan las medias noches» (Ortega Recetas [Esp. 1972]).

viernes, julio 04, 2008

Dudas: mismamente.

Mismamente.

Adverbio usado sobre todo en España, en el habla coloquial y popular, con el sentido de ‘justamente o cabalmente’, a menudo con valor enfático:

«Esto parece mismamente un guateque» (ASantos Estanquera [Esp. 1981])

«Es un borrachín y un bocazas, mismamente un charlatán de feria» (Marsé Rabos [Esp. 2000]).

A veces indica que lo expresado es solo un ejemplo de entre varios posibles:

«Usted, mismamente, se ha venido del pueblo a la ciudad» (Landero Juegos [Esp. 1989]).

Fuera del registro coloquial, no es recomendable su empleo. La forma arcaica mesmamente se siente hoy como vulgar y debe evitarse.

miércoles, julio 02, 2008

Dudas: mano-. a manos de - en manos de...

Mano.

1.- ‘Parte del cuerpo que comprende desde la muñeca hasta la punta de los dedos’. Es femenino: la mano. Para el diminutivo son válidas las formas manito y manita. Lo habitual en la formación de los diminutivos de nombres que acaban en -a o en -o es que el sufijo conserve la misma vocal final del sustantivo, independientemente de cuál sea el género gramatical de este: la casa > la casita, el mapa > el mapita, el cuadro > el cuadrito, la moto > la motito. En el caso de mano, excepcionalmente, se han generado ambas formas; así, manito, que mantiene la -o final del sustantivo, es la forma habitual en la mayor parte de América: «Saluda a Cámara con la manito» (Cuzzani Zorro [Arg. 1988]) y manita, que se ha generado atendiendo al género gramatical del sustantivo mano, y no a su vocal final, es la forma que se usa habitualmente en España y en México: «Nomás se despidió con la manita» (Monsiváis Ofensiva [Méx. 1979]). Menos frecuente es el diminutivo manecita, también correcto: «Él, enamorado, apretaba más la tierna manecita» (Derbez Usos [Méx. 1988]).

2.- En México, mano (dim. manito) es acortamiento de hermano, usado, aunque cada vez con menos frecuencia, como tratamiento de confianza entre hombres: « ¡Cálmate, mano, ya se te subió!» (Medina Cosas [Méx. 1990]); «Nos han descosido todos los inventarios de los cuarteles, hermano, manito del alma» (Paso Palinuro [Méx. 1977]).

3.- a manos de alguien. ‘Como consecuencia de la agresión de esa persona’. Normalmente con el verbo morir o sinónimos: «Aquiles muere a manos de Pentesilea» (Alegre Sala [Esp. 1982]). No debe confundirse con en manos: «La detención de Luis Morcillo [...] puede ayudar a poner a manos de la justicia a la persona que acompañó a Rafael López Ocaña a matar a Brouard» (País [Esp.] 29.7.97); debió decirse en manos de la justicia.

4. - en manos de alguien. ‘Bajo su control o su responsabilidad’: «Media Francia estaba en manos de los alemanes» (Caso Peso [Esp. 1994]); «Sabe que todo depende de él. El futuro está en sus manos» (Martini Fantasma [Arg. 1986]). No debe confundirse con a manos : «El zoólogo [...] ha muerto en manos de los traficantes de animales salvajes» (Abc [Esp.] 23.8.89); debió decirse a manos de los traficantes.