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sábado, abril 23, 2011

DÍA DEL IDIOMA... LAS PALABRAS DE PEPE TRIVEZ.

OTRA VEZ LAS PALABRAS.

AUTOR: PEPE TRIVEZ

Hay palabras fáciles y palabras difíciles

palabras que sirven para hacer amigos

y palabras que sería mejor no pronunciar jamás. Las palabras son como las personas:

las hay pesadas, ágiles, divertidas,

embarazosas, desagradables, tiernas...

Las hay, que se nos quedan dentro para siempre y no las olvidamos jamás

y hay también las que pasan a nuestro lado y ni siquiera las vemos

como esas palabras que ni oímos.

Las palabras digo,

son como las personas

y por eso,

igual que nadie existe para nosotros

hasta que posamos nuestra mirada en ellos

hasta conocerles...

las palabras no cobran vida hasta que alguien les presta su voz,

las nombra, las dice en susurros

o las recita bajito para adentro.

Las palabras no son todo lo que pueden llegar a ser

hasta que no las escuchamos de una voz amiga,

que nos conoce y nos ama

a quien prestamos atención... Las palabras

pueden ser sermones o clases aburridas,

pueden ser gritos o castigos, pueden ser inútiles y sin sentido... Pero también pueden ser aventuras, sueños, emocionantes historias que nos envuelven, que nos engañan y nos arrastran a mundos de fantasías donde nada es lo que parece y donde siempre encontramos un trocito de nosotros mismos.

¡Benditas sean las palabras!

domingo, abril 26, 2009

Día del idioma - La palabra.

La palabra.

(Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos)

Pablo Neruda De Confieso que he vivido.

…Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.

Confieso que he vivido. Pablo Neruda

Voz Nilda Sarmiento.