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jueves, abril 17, 2008

Dudas: El sufijo triz.

Observemos las siguientes expresiones que aparecen frecuentemente en el habla cotidiana:

Repuestos Automotrices.

Taller Automotriz.

Servicio Automotriz.

El poder motriz del calor.

El parque automotriz.

Desarrollo automotriz.

El problema gramatical no radica en el uso del sufijo triz - sino en la falta de concordancia del adjetivo con el sustantivo a que se junta.

Probablemente los hablantes que incurren en estas faltas no son conscientes de que –triz es sufijo solo de nombres femeninos.

Triz es un sufijo propio del femenino de algunos nombres cuyo masculino termina en -dor o -tor.

Realmente resultan muy escasos estos femeninos terminados en -triz, y algunos de ellos alternan con la forma regular en -ora. Cantatriz y saltatriz, por ejemplo, son ya términos en desuso (aunque los registra el DRAE). En el primer caso ha prevalecido el común cantante (el cantante, la cantante). En cuanto a saltatriz, el mismo diccionario académico (edición 21) reconoce su obsolescencia cuando lo define: "Mujer que tenía (en ediciones anteriores leemos tiene) por profesión saltar y bailar." Ocupación un poco extraña en nuestros tiempos.

Bisectriz y directriz pertenecen al vocabulario geométrico. Aunque, desde luego, directriz posee también el uso normal de "algo que dirige" (la idea directriz del proyecto); incluso se ha generalizado su sustantivación plural directrices (conjunto de instrucciones o normas generales para la ejecución de alguna cosa).

Actriz y emperatriz son los femeninos normales de actor y emperador, pero no faltan tampoco actora (sentido jurídico) y hasta emperadora (uso metafórico y popular).

Motriz (también motora) y su compuesto automotriz (también automotora) son, finalmente, los femeninos de motor y automotor en su carácter adjetivo: fuerza motriz; industria automotriz.

Obviamente, y conforme a los más elementales principios de la concordancia, el femenino automotriz solo puede calificar a sustantivos femeninos: mecánica automotriz, exposición automotriz...

En todos esos casos, donde dice automotriz debe decir automotor:

Taller Automotor.

Servicio Automotor.

Repuesto Automotor.

El poder motor del calor.

Si el sustantivo es femenino, no hablaríamos de errores:

Casa Automotriz.

Labores automotrices.

Ahora bien, si se puede utilizar la terminación especial triz -, también se puede emplear la regla general de que cuando el sustantivo termina en consonante, se le agrega una a: automotor, automotora (DRAE 1992, Pág. 164): Dícese de la máquina, instrumento o aparato que ejecuta determinados movimientos sin la intervención directa de una acción exterior. Apl. A vehículos de tracción mecánica. Siendo automotor un adjetivo, bien podría usarse como sustantivo masculino: el automotor.

Por tanto, expresiones (muy frecuentes, por cierto) como taller automotriz o repuesto automotriz son verdaderos "horrores" gramaticales.

miércoles, febrero 20, 2008

Sufijos diminutivos.

Los afijos diminutivos aportan a la base la idea de pequeño o escaso. Con esta idea suele ir unida la expresión del afecto o del interés del hablante. Mi hermanito puede significar no sólo "mi hermano pequeño" sino al mismo tiempo "mi hermano a quien tengo cariño"; a veces desaparece la idea de pequeñez y entonces el diminutivo sólo expresa cariño (abuelito, maridito, mujercita) o compasión (pobrecito o pobrecillo) o el desprecio y la burla con los sufijos -ejo, -ete, -uelo (librejo, vejete, autorzuelo).
Los sufijos diminutivos se adjuntan sobre todo a los nombres y adjetivos y a adverbios de lugar (arribita, lejitos), de tiempo (ahorita, tempranito), de cantidad (nadita, poquito) y de manera (aprisita, deprisita).
No tan abundantes son los diminutivos del gerundio (callandito, corriendito) y de adjetivos determinativos (todito, mismito).
Los principales sufijos diminutivos y sus variantes alomorfas son los siguientes:
(a) -ito -cito, -ecito, -ececito.
(a') -ete, -eto, -ote, -zote, -cete.
(b) -illo -cillo, -ecillo, -ececillo.
(c) -ico -cico, -ecico, -ececico.
(d) -uelo -zuelo, -ezuelo, -ecezuelo, -achuelo, -ichuelo, -olo.
(e) -ín -ino, -iño.
(f) -ajo -ejo, -ijo.
Las formas femeninas terminan en -a: -ita, -cita, -illa, etc.
De todos estos sufijos diminutivos, -ito es el más extendido hasta el punto de haber sustituido a otros, y ser el auténtico y único sufijo diminutivo de muchas regiones americanas. El empleo de algunos de estos sufijos se limita a ciertas regiones hispanohablantes. Por ejemplo -ín es el sufijo corriente en Asturias, -ino es característico de Extremadura, -iño es típico de Galicia, -ejo se emplea como sufijo diminutivo en la provincia de Guadalajara (mientras que es despectivo en otras regiones). El sufijo -illo procede de Andalucía (sobre todo Sevilla), -ico de Aragón, Navarra, Murcia, Granada, Colombia, Costa Rica, las Antillas, -ete del Levante español, Aragón, Cataluña, Valencia, Perú, Costa Rica.
A continuación veremos las reglas de aplicación de los sufijos diminutivos en español según la Real Academia. Es importante señalar, sin embargo, que tales reglas son normas muy generales que no siempre corresponden con la realidad lingüística. La aplicación de las reglas normativas puede variar según la región o el ambiente. Además hay muchas excepciones a cada regla mencionada aquí. Las reglas referentes a la formación de los diminutivos, según la Real Academia:
1. -ececito, -ececillo, -ececico, -ecezuelo:
Reciben este sufijo los monosílabos acabados en vocal.
Pie >> pi-ececito - pi-ecezuelo.
2. -ecito, -ecillo, -ecico, -ezuelo, -achuelo, -ichuelo.
Exigen este sufijo: a. Los monosílabos acabados en consonantes o en y:
Red >> red-ecilla.
Sol >> sol-ecito.
Flor >>flor-ecita.
Son >> son-ecita.
Rey>> rey- ezuelo.
b. Los bisílabos cuya primera sílaba contiene el diptongo ei, ie, ue:
Reina >> rein – ecita - rein-ecilla.
Ciego >> ciegu – ecito - ciegu –ezuelo.
Hierba >> hierb –ecita - hierb- ecilla.
Hueso >> hues –ecito - hues-ecillo.
Pueblo >> puebl – ecito - puebl- ecillo.
b. Los bisílabos cuya última sílaba contiene el diptongo ia, io, o ua:
Bestia >> besti – ecita.
Genio >> geni – ecillo.
Lengua >> lengü - ecita.
c. Muchas voces de dos sílabas que terminan en -ío:
Frío >> fri-ecillo.
Brío >> bri – ecico.
Río >> ri - achuelo.
d. todos los vocablos de dos sílabas terminados en -e:
Baile >> bail- ecito.
Cofre >> cofr-ecito.
Madre >> madr – ecita.
Nave >> nav – ecilla.
e. prado, llano y mano hacen:
Prado - prad – illo.
Llano -llan – ecillo - llan- ito - llan – ico.
Mano - man – ecilla - man – ita - man – ezuela.
3. -cito, -cillo, -cico, -zuelo, -cete.
Toman este sufijo:
a. las voces agudas de dos o más sílabas terminadas en -n o -r:
Corazón – corazón – cito.
Canción - canción - cita.
Doctor - doctor – cito.
Mujer - mujer – cita.
b. las palabras llanas acabas en -n:
Carmen – Carmen – cita.
Imagen – imagen – cita.
Examen – examen - cito.
4. -ito, -illo, -ico, -uelo:

Todas las palabras que sin las condiciones especificadas hasta aquí pueden tomar forma diminutiva, sólo admiten este sufijo:
Abuelo – abuel – ito.
Estatua – estatu –ita - estatu -illa.
Farol – farol – illo.
Jaula – jaul – ita.
Cuchara - cuchar –ita.
Vinagre - vinagr – illo.
Pájaro – pajar - ito.
OBSERVACIÓN:
Evidentemente estas reglas para derivar formas diminutivas en español se fundan en las características morfo fonológicas de la base de derivación. En concreto, la selección del sufijo depende de dos propiedades:
(I) el número de sílabas de la base.
(II) la forma segmental de la última sílaba de la base.