Mostrando las entradas con la etiqueta Francisco Garzón Céspedes.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Francisco Garzón Céspedes.. Mostrar todas las entradas

jueves, octubre 06, 2011

Premios Extraordinarios de Cuentos de Nunca Acabar.

Concurso Internacional de Microtextos “Garzón Céspedes” 2010.

Lidia Corcione Crescini (Argentina)

PERSPECTIVA.

Érase un niño girando de una cuerda atada a la rama de un árbol, balanceándose veía al mundo al derecho y al revés, al revés y al derecho, al derecho y…

David Pereza Fernández (Cuba)

SALTO A MIS PUPILAS SUICIDAS.

Ella vio en el mar el reflejo de una mujer resuelta a saltar. Trató de encontrar la duda en sus ojos, pero sólo vio la figura de otra mujer, completamente decidida, que en sus ojos escondía a otra muchacha sin miedo, que en sus ojos…

Luis Illanes Albornoz (Chile / Alemania)

PEREGRINACIÓN.

“¿Dime cómo seguir?”, quiso saber de la esfinge. Ella le guiñó el ojo derecho, luego, el izquierdo. El peregrino cogió esa ruta en tanto la esfinge rogaba que pasara otro preguntón a fin de retirarle la arena de los ojos. Idéntica ruta cogieron el segundo, tercero… "¿Dime cómo seguir?"...

miércoles, octubre 05, 2011

Concurso Internacional de Microtextos “Garzón Céspedes” 2010.

Premios Internacionales de Cuentos de nunca acabar.

Liliana Alemán. (Argentina)

GEISHAS

El espejo, que no sólo refleja el rostro pálido-atemporal de la geisha de labios color cereza, también proyecta múltiples imágenes de ella provenientes de otros espejos donde ese mismo rostro pálido-atemporal se proyecta como un juego en el espejo, que no...

Fátima Martínez Cortijo (España, Madrid)

AD SE.

Mete su mensaje en un globo, lo infla y lo suelta en un mar de aire buscando quien lo halle, y así meta su mensaje en un globo, lo infle y lo suelte en un mar de aire buscando quien lo halle, y así meta su mensaje en un globo…

Nyrma Lara Anzúres (México)

EN UN CIRCO.

El domador se comió al león. El enano se subió al paraguas y la jirafa al trapecio. El caballo salió patinando. El payaso escupió al elefante, este le dio un revés Cuéntamelo otra vez. El domador se comió al león…

domingo, septiembre 13, 2009

DEFINICIONES DE LA NARRACIÓN ORAL.

Por: Francisco Garzón Céspedes.

1

La narración oral es una conducta expresivo-comunicadora del ser humano que puede ser dimensionada hasta convertirse en un arte, y que tiene su origen: en la característica humana, necesaria e imprescindible, de comunicarse; en la práctica tan cercana de la conversación que contiene al acto no artístico de narrar oralmente; y en el ámbito íntimo que propicia y define a las conversaciones.

2

La narración oral artística es un ejercicio poético presente en todas las culturas: el arte de voltear creadoramente el espejo mágico para convocar el encuentro y recrear la vida que se comparte.

3

La narración oral artística es el arte del cuentero de todos los tiempos, desde el cuentero de la tribu al cuentero campesino, suburbano o urbano, desde el cuentero que cuenta con toda la comunidad hasta el cuentero familiar (conversador o cuentero de la cotidianeidad, sin intencionalidad artística expresa, que es anterior y es el origen de todos los que cuentan oral artísticamente); es el testimonio del contador de historias; es el multifacético prodigio del chamán, el griot, el fabulador árabe, el juglar capaces de entrelazar oficios y llamados los unos y los otros, por naturaleza o extensión: cuenteros y de sus semejantes, dondequiera que se reunieran o se reúnan a contar para que como asombro fulguren la palabra, la voz y el cuerpo o gesto.

4

La narración oral artística es también el arte del narrador oral, del contador de cuentos cercano a la literatura para niños, a la docencia y a la promoción del libro, que surge a fines del siglo XIX en Escandinavia y toma forma sobre todo entre los bibliotecarios, los maestros y diversos escritores para niños, con el propósito de instaurar “La Hora del Cuento”, destinada exclusivamente a los niños, en bibliotecas y aulas, para contar desde las tradiciones orales y desde la literatura, desde los cuentos tradicionales anónimos hasta los de los escritores de cualquier época especializados en la infancia, pero que entiende básicamente este arte como descubrimiento, recreación, motivación y/o profundización de esa otra necesidad de encantamiento y aprendizaje que es la lectura.

5

La narración oral artística es en la actualidad el arte del narrador oral escénico, que reconoce que en los orígenes de este arte están los cuenteros comunitarios, y están también los narradores orales de la corriente escandinava; y reconociendo a cuenteros comunitarios y a narradores orales de la corriente escandinava como antecedentes, reconociendo su extraordinaria significación y su importancia teórico práctica, se transforma en Cuba, en la década de los setenta, desde La Peña de Los Juglares, donde defino este arte como acto escénico y comunicativo (y después como arte oral escénico, escénico comunicador); se transforma para contar desde 1975 valorando paulatinamente al máximo cada posibilidad oral escénica, volviendo así la mirada y el proceder a las de sus más antiguos antecesores, al proceder totalizador del cuentero de siempre, del juglar de siempre, de todos los que en la ruta de los siglos han unido a la palabra viva el lenguaje de la mirada, de la mímica, del ademán, de la postura, del movimiento, de la proximidad, entre otros lenguajes corporales activos en la comunicación humana, enfatizándolos al narrar oralmente; es el arte del narrador oral escénico, que renueva esta profesión y se inserta en la búsqueda de la integración de las artes de la oralidad, y se inserta en la búsqueda de un espectador participante que interaccione contemporáneamente; todo, sin olvidar la necesidad de que los humanos vuelvan la mirada hacia la práctica cada vez más olvidada de la conversación; la narración oral es el arte de este narrador oral escénico que puede contar un mito, una leyenda, una anécdota, un relato, un cuento, una novela, entre más, porque puede hacerlos suyos con el niño, con el joven, con el adulto, cada uno como tal, o con todos a la vez en cualquier espacio posible, para reinventarlos como maravilla creadora.

DEFINICIONES DE LA NARRACIÓN ORAL / 26

La narración oral artística es un arte oral escénico con sus propias características, pertenece a la oralidad, que es una categoría comunicadora, y a la oralidad artística; y aunque tiene elementos expresivos comunes con el teatro, y comunes no verbales con la danza y la pantomima, estas artes son otra cosa, son escena expresiva, y la categoría a la que pertenecen son las artes escénicas o el arte escénico; mientras que la oralidad narradora artística es un arte oral donde el ser humano, al narrar a viva voz y con todo su cuerpo, se desnuda para poblarse.

7

La narración oral artística es un acto de comunicación, donde el ser humano, al narrar a viva voz y con todo su cuerpo, con el público (considerado un interlocutor) y no para el público, inicia un proceso de interacción en el cual emite un mensaje y recibe respuesta, por lo que no sólo informa sino que comunica, pues influye y es influido de inmediato, en el instante mismo de narrar, para que el cuento oral crezca con todos y de todos, entre todos.

8

La narración oral artística es un acto de hipnosis alternativa, un acto de hipnosis no convencional, donde el ser humano, al narrar a viva voz y con todo su cuerpo, convoca con el cuento oral la atención del público interlocutor, creándole a cada persona una nueva puerta a la realidad, otra óptica para ver o para reafirmar el mundo, óptica que contribuya a transformar la realidad toda y a transformar la realidad de cada cual.

9

La narración oral artística es un arte vivo, de siempre, donde el ser humano, al narrar a viva voz y con todo su cuerpo, reinventa el cuento para contarlo oralmente cada vez distinto, con cada público interlocutor, y donde participa de un proceso creador que motiva con el cuento que cuenta y que es por siempre un proceso oral artístico en movimiento, en transformación.

10

La narración oral artística es un acto de ensoñación, donde el ser humano, al narrar a viva voz y con todo su cuerpo, reencuentra desde la fantasía la dimensión de los sueños.

Colección “Gaviotas de azogue” / 30, Enero de 2008, Madrid, España.

sábado, marzo 07, 2009

Monoteatro sin palabras - Monólogo y Soliloquio.

Premio Internacional de Microficción “Garzón Céspedes” 2008.

Monoteatro sin Palabras.

Fátima Martínez Cortijo (España, Madrid).

LA CREMACIÓN.

Una anciana de unos setenta años está en el sofá de un cuarto decorado hace una treintena de años. Junto a ella hay una caja floreada, cerca una mesa y un aparador. La anciana usa gafas y se las quitará y se las pondrá durante toda la escena según la necesidad del personaje.

ANCIANA:

La anciana mira fotografías de la caja. Se para en ellas, sonríe. Con una de ellas se altera. Primero sorprendida, luego dolida, la tira a una papelera. También las dos siguientes. Sigue mirando fotos. Pero ya no sonríe. Se levanta a por las anteriores. Vuelve a mirarlas, las arruga con rabia y las tira de nuevo. Sigue pasando fotografías, pero cada vez mira a la papelera con más insistencia. Al rato saca lo que había tirado y las alisa con las manos sobre sus piernas. Suspira. Coge unas tijeras y recorta una mitad aproximada de cada una de las fotografías. Las mitades sobrantes las mete en un bol y les prende fuego. Las mira arder unos segundos. Se sienta a seguir viendo sus recuerdos. Al rato mira las cenizas. Inclina el bol sobre la papelera, pero duda. Al fin, algo lacrimosa, se decide por sacar un cofrecillo de algún mueble y vuelca despacio las cenizas en él. Se sienta a ver las fotografías que le quedan por mirar. Al cerrar la caja descubre los recortes que había separado. Hace intención de guardarlas, pero mira hacia las cenizas y tras unos instantes se decide a prenderlas también. Cuando han ardido las vuelca en el cofrecillo, junto a las otras. Hace sitio en la caja y mete en él lo que ahora es urna funeraria.

Premio Internacional de Monólogo Teatral Hiperbreve.

Jorge Kling (Argentina).

ELLA Y SU SOMBRA

Mujer de unos cuarenta años. Parada delante de una pantalla blanca. Cabello castaño. Vestido negro. Calzado negro. Un foco ilumina a la mujer y proyecta su sombra sobre la pantalla blanca. La mujer mira su sombra.

MUJER:

¿Por qué dices eso?

Yo, que me jacto de tener una sombra que piensa.

Te puedo asegurar que adonde me manden, deberías venir conmigo.

Mientras planeamos eso yo me angustiaba, y tú como si nada.

Te reías, siempre con ese humor negro.

La mujer mira al frente.

Desde chica me pareció que mi sombra podía reír.

Pero Padre me miraba tan… despectivo, cuando yo decía eso…

Y justo cuando había que estar calladita, esta descocada se mandaba su risotada.

Madre me apretaba el brazo creyendo que era yo.

Y yo le decía: “¡Pero Mami! ¡Es mi sombra, mírala, ¿no te das cuenta?!”

Padre me estaba mirando torcido, con el ceño fruncido.

Ese era el problema.

Los ojos se le hundían en esas cuevas negras que les rodeaban.

Madre no podía evitar que Padre me pegara.

Ella esperaba que Padre se retire, entonces me abrazaba.

La mujer mira su sombra.

Alguna vez, hasta tuve temor de que Padre te pegara a ti.

La mujer mira al frente.

Pasó tiempo hasta que supe que no se trataba de un castigo más.

Simplemente, una cosa era cuando Padre me pegaba y otra muy distinta cuando se acostaba conmigo.

Para mis once años, creo, coincidió que las dos cosas ocurrieron juntas, en un mismo día.

La mujer mira su sombra.

Tú no estabas, recordarás que él siempre lo hacía con la luz apagada.

La mujer mira al frente.

Esa tarde me había asustado mucho. Creí que sangraba por los castigos.

No sabía que me había hecho mujercita.

Padre se enteró más tarde, cuando vino a mi habitación y ¡claro!, al verse todo ahí, de rojo, enfureció y ¡saz!, otra vez el manotazo.

La mujer mira su sombra.

Padre no sólo no nos enseñó a reír; cuando aprendimos la risa nos castigó por ser alegres.

Ni alegres, ni tristes quería vernos.

La mujer mira al frente.

Me daba dinero como quien paga por sexo.

Y me quitaba el resto: niñez, adolescencia…

Hasta que pude entender que debía escapar.

La mujer mira su sombra.

Tú me convenciste que tenía que volver.

Que esto se arreglaba de un solo modo.

Volví, y lo maté.

Y tú me dices esto, justo ahora: que ya no me vas a acompañar.

Que lo tuyo no son las sombras…

¡Pues no vengas!

La mujer mira al frente.

Al fin estoy preparada para aprender a reír sola.

Apagón.

Premio Internacional de Soliloquio Hiperbreve.

Pedro Miguel Rozo Flórez (Colombia).

INSIGHT

ÉL:

(Hablando para sí bajo un efecto de hipnosis.) Es mi cumpleaños número doce. Estoy llorando. Justo antes mi padre me ha enseñado a nadar en el mar. Justo antes salgo de la carpa acomodándome la sudadera que me tapa bien los muslos en ese calor tan fuerte. Justo antes papá ha dicho que hay secretos que uno tiene que guardar. Justo antes lo he visto mientras orinaba en la arena, al lado de una palma. Justo antes papá se limpiaba con su pañuelo. Justo antes me tocaba con su mano pegajosa la cicatriz de mi pierna diciendo bajito qué rico. Justo antes me decía que contara las conchas de almejas que había en el suelo y yo le hacía caso. Pero de reojo alcanzaba a ver su mano empuñada sacudiéndose cada vez más rápido. Una. Dos. Tres. Cuatro… Me gusta llegar al orgasmo. Nunca he cerrado los ojos en ese instante. En vez de eso bajo la mirada. Busco el piso y cuento almejas mentalmente. No es nada del otro mundo. Toda familia tiene sus propias costumbres y yo me adapté a ellas con facilidad. Tampoco voy a llorar por eso. (Llora.) Odio el agua. Nunca aprendí a nadar. Se me entraba por la nariz y me hundía. Quiero reencarnar en piedra, en hierro en cualquier cosa que no flote, en algo tan pesado que nadie pueda alzar para evitar el hundimiento. Si mamá no hubiera tenido brazos tan débiles, ella habría podido enseñarme a flotar. Ella y no él tomándome de la cintura y diciendo “Vas bien” y luego sus manos yendo de la cintura hacia más abajo. Si mamá me hubiera alzado y no él, quizá yo podría comer carne sin sentir culpa, tener una novia y cuarenta puntos más en las pruebas del ICFES, y un título de ingeniero agroindustrial y no este trabajo en el asadero, no este curso de yoga los fines de semana, no esta psicoterapia que parece que va a durar toda la vida y que nunca me voy a costear por mí mismo y que me hace recordar cosas que debieron quedarse encerradas en mi caja de Pandora.

Se autoriza la difusión sin fines comerciales por cualquier medio.